Ideas
Noticias y opinión en la red
ENIGMAS DE LA HISTORIA

y 4. ¿Qué sucedió en la entrevista de Hendaya?

El 22 de noviembre Serrano visitó a Franco en El Pardo para comunicarle el resultado de las conversaciones. Los alemanes deseaban la entrada de España en guerra pero no estaban dispuestos a entregar nada a cambio salvo unas vagas promesas.

El sueño imperial del Caudillo, desde luego, no había conseguido hacerse con un lugar en los planes de Hitler. La cuestión que se planteaba era si había que ceder por miedo a posibles represalias. La respuesta a tales interrogantes vino dada apenas unos días después, el 7 de diciembre, cuando Franco se reunió en el mismo lugar con un enviado de Hitler al que acompañaba Vigón. Se trataba del almirante Canaris. Teóricamente, el marino alemán tenía como misión presionar a Franco para que permitiera a las tropas de Hitler pasar por el territorio español hasta Gibraltar. En otras palabras, el Führer no estaba dispuesto a dar nada a Franco pero tampoco consideraba importante la entrada de España en guerra. Bastaba con que ésta última aceptara que las fuerzas de la Wehrmacht atravesaran su territorio.

Sin embargo, el comportamiento de Canaris fue muy distinto de la misión que se le había encomendado. Así, el almirante germano se franqueó con Vigón y le comunicó una información de enorme importancia: Franco podía optar, si lo deseaba, por una táctica dilatoria sin que ello entrañara peligro alguno. La razón era que Hitler prácticamente había perdido su interés por el escenario mediterráneo, más decidido que nunca a atacar a la URSS.

Desde la perspectiva nazi, la acción de Canaris pudo bordear la traición. Sin embargo, para Franco, semejante información iba a resultar impagable. Si lo deseaba podía intervenir en la guerra al lado de Hitler, pero si no lo hacía su posición no se vería tampoco amenazada. Canaris encontró la muerte en 1944 al descubrirse su implicación en la conspiración contra Hitler del 20 de julio de ese mismo año. Cuando este episodio se produzca, el Caudillo hará honor a su deuda con el almirante alemán y otorgará una pensión a su viuda. Fuera cual fuera la cuantía de ésta, nunca pudo alcanzar el inmenso papel que Canaris realizó a la hora de ayudar a mantener a España fuera de la guerra.

En resumen, podemos decir que la posición de Franco en relación con la entrada en el conflicto era muy matizada en la época en que se celebró la entrevista de Hendaya. Si Hitler hubiera garantizado la entrega de Gibraltar y la construcción de un imperio español en África, amén de los suministros pertinentes, es muy posible que Franco se hubiera arriesgado a entrar en la guerra; sin esa contraprestación, el Caudillo no veía ningún interés en participar en un conflicto que aún no estaba decidido, dado el resultado de la batalla de Inglaterra. Posiblemente tuvo que sopesar el coste que semejante actitud podía tener —incluido un ataque alemán— y aceptar algunas concesiones, como la firma del protocolo secreto de Hendaya, pero una vez que supo por Canaris que Hitler no invadiría España, su postura favorable a la neutralidad salió fortalecida y ya no variaría hasta el final de la guerra.