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ENCUENTRO MADRID 2009

Buscadores de infinito, constructores de historia

En un reciente artículo el Patriarca de Venecia, cardenal Ángelo Scola, evocaba una afirmación tajante de un obispo de Oriente Medio: "Occidente tiene que decidirse a entender cuál es el peso que tiene la fe en la vida pública de sus ciudadanos, no puede aplazar más esta cuestión". Efectivamente, las democracias occidentales deben atreverse a afrontar una redefinición del concepto de laicidad.

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Y deben hacerlo del mismo modo que las comunidades católicas deben aceptar la fatiga de aprender de nuevo lo que significa vivir y testimoniar su fe en un contexto multireligioso, en el que las grandes certezas cristianas ya no son compartidas por la mayoría. Este es el debate que pretende afrontar el Encuentro Madrid 2009, no sólo a través de conferencias y mesas redondas sino también mediante el testimonio elocuente de personas y obras sociales. Más aún, mostrando un modo de vivir la fe que no teme exponerse al aire libre, en diálogo incluso con aquellos que la rechazan.

El título elegido para esta edición, "Una nueva laicidad", se explica a través de un sugerente subtítulo: "Buscadores de infinito, constructores de historia". Resuena aquí el hilo conductor del discurso de Benedicto XVI a los intelectuales franceses en el Colegio de los Bernardinos, según el cual la búsqueda de Dios es el motor de toda auténtica cultura. De hecho la primera intención de los monjes no era operar un cambio cultural sino buscar el significado último de la realidad, el rostro del Misterio al que apunta todo lo creado. Fue precisamente de la fidelidad a esa búsqueda de la que nacieron el cultivo de la palabra y de la música, un nuevo protagonismo de la comunidad y una nueva valoración del trabajo. Y así en torno al monasterio surgieron la escuela, la biblioteca, el taller, la labranza de los campos y la cura de los enfermos.

Ésta es la sexta edición del Encuentro Madrid, un evento singular por su forma y por su pretensión, dentro de las variadas presencias del mundo católico español. Lo organiza un conjunto de asociaciones vinculadas al movimiento Comunión y Liberación, y es en sí mismo un espacio de laicidad positiva, en el sentido de lo expuesto por Benedicto XVI: una narración de la propia experiencia católica a través del testimonio, que se toma en serio los desafíos de la cultura contemporánea; un diálogo de la fe con otras posiciones humanas, y una exposición muy rica de cómo los cristianos se implican a partir de su fe en esa construcción de historia de la que habla el subtítulo.

La inauguración del Encuentro, el miércoles 25, consistirá en un inédito debate entre el presidente de la región de Lombardía, Roberto Formigoni, y la presidente de la CAM, Esperanza Aguirre, sobre la posición que debe adoptar un Estado laico frente a la presencia en su seno de las diversas identidades religiosas. Otro de los atractivos de esta edición es la presencia, el sábado 28, del filósofo francés Rémi Brague, profesor en La Sorbona de París y titular de la Cátedra Romano Guardini en Munich, uno de los pensadores católicos más sugerentes de este momento, que ha dedicado buena parte de su trabajo a la reflexión sobre la identidad europea. Precisamente ha sido la raíz cristiana de la cultura europea la que ha permitido la singularidad de que en este continente puedan encontrar su espacio de libertad diversas religiones y culturas en un diálogo permanente que no está exento de tensiones. La intervención del profesor Brague permitirá ver de qué modo el cristianismo como tradición prevaleciente en Europa ha generado una cultura de la libertad y del diálogo, por tanto una verdadera laicidad en la que todos pueden desarrollar su propia identidad.

Con él dialogará el teólogo Javier Prades, de la Facultad San Dámaso de Madrid, que se ocupará del significado y el método de la presencia cristiana en una sociedad pluralista y profundamente secularizada como la europea (y por ende la española). En una sociedad plural y a veces conflictiva es preciso que los cristianos se impliquen en un diálogo humilde y tenaz con las preguntas e inquietudes de sus contemporáneos, sin excluir a nadie. Se trata del testimonio de la fe que hace explícitas sus implicaciones. Éste no tiene como objetivo conseguir la hegemonía, sino ofrecer a todos la esperanza en la vida eterna, que empieza a experimentarse aquí y ahora permitiendo afrontar los problemas de la vida cotidiana de todos los hombres.     

El Encuentro culminará el domingo 29 con una mesa redonda sobre el protagonismo de las obras que nacen de la experiencia cristiana, protagonismo que se hará patente a lo largo de los cuatro días del EM09 a través de diversos estand, exposiciones y mesas sectoriales. Estas obras, muy variadas en cuanto su formato, ámbito y dimensiones, han nacido como respuesta a necesidades reales de la gente y revelan cómo la esperanza sostenida por la experiencia cristiana es una potente palanca de construcción histórica. Se trata de ver cómo la presencia cristiana en un entorno plural y secularizado pasa a través de estas obras, que son a la vez un cauce de caridad operativa, de compañía humana y de educación para afrontar toda la vida. 

Pero la riqueza de este evento singular no se agota en una enumeración de conferencias y mesas redondas que albergarán temas tan variados como la crisis económica, la situación de los cristianos en Tierra Santa, el desarrollo urbano en América Latina, la poesía de Charles Peguy o el legado del arquitecto Gaudí. Más allá de todo esto asistiremos al desplegarse de la vida de un pueblo, con sus familias, su creatividad, su sensibilidad, sus ganas de celebrar lo que ha encontrado en la fiesta y el canto. Es el pueblo cristiano que planta su tienda con las puertas abiertas en medio de la gran urbe.

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