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ROCCO BUTTIGLIONE

"En Europa asistimos a una violación del principio liberal, no por parte de los católicos, sino por parte de la nueva intransigencia laicista"

El político católico italiano Rocco Buttiglione, cuya presencia en la Comisión Europea fue vetada por los grupos de la izquierda del Parlamento de Estrasburgo debido a su identificación con el magisterio de la Iglesia y a sus convicciones morales, ha participado el pasado fin de semana en el VI Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Fundación San Pablo-CEU. Previamente, Buttiglione participó en un almuerzo con periodistas, universitarios, y profesionales de varios ámbitos, en el que respondió a preguntas sobre temas de máxima actualidad.

Jose Luis Restán
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A continuación ofrecemos un amplio resumen de sus respuestas, en las que aborda temas como el futuro de Europa y su relación con los Estados Unidos, la relación entre laicidad y libertad religiosa, su concepción sobre el papel de la mujer en la sociedad, y las tareas más urgentes para los católicos europeos.
 
 
Sobre su interrogatorio en el Parlamento Europeo
 
Yo no dije que la homosexualidad fuese un pecado, dije que puedo pensar que la homosexualidad sea un pecado (tengo derecho a pensarlo) pero que defiendo que los homosexuales no deben ser discriminados. Hay gente que piensa que necesitamos una nueva religión civil que tiene un único mandamiento: no pensar en la diferencia entre el bien y el mal, porque pensar en eso, podría llevarnos a discriminar a alguien. Y de este modo, discriminan a todos los que piensan que hay una diferencia entre bien y mal, a todos los que usan la conciencia. Creo que en los próximos años tendrá lugar un gran debate en Europa sobre cuál es el espíritu público europeo. Yo creo que debe ser el primero, el espíritu público liberal: yo tengo el derecho a pensar que tú estás equivocado, pero defiendo tu derecho a equivocarte, porque si no tienes la libertad de equivocarte tampoco tienes la libertad de reconocer la verdad. Y una verdad impuesta genera sólo hipocresía y no tiene un valor moral positivo. Otros, sin embargo, quieren crear una sociedad en la que esté prohibido pensar. Lo que yo pedía es exactamente la distinción liberal entre Iglesia y Estado y el respeto a los derechos de la conciencia, porque lo que está pasando es una violación del principio liberal, no por parte de los católicos, sino por parte de la nueva intransigencia laicista.
 
 
La nueva intransigencia laicista
 
¿Debemos esperar una ofensiva de intransigencia anticristiana en Europa? Sí, la estamos sufriendo ya, pero no tendrá la misma fuerza que ha tenido en el Parlamento si tenemos una reacción fuerte. Porque si prospera la idea de que se puede hacer esto sin pagar un precio político fuerte, la idea de que los cristianos no pueden ser comisarios europeos se puede convertir fácilmente en que no pueden ser profesores universitarios, jueces, etc..
 
La idea que tienen es que el peligro para la libertad es la Iglesia Católica, y querrían volver a los tiempos de la Ilustración. Sin embargo la difusión de la democracia en el último siglo ha sido posible gracias a la Iglesia Católica. Filipinas, Latinoamérica, los países del Este europeo. El peligro para la libertad en el siglo XX ha venido precisamente de ideologías ateas. Pero ellos pretenden cortar todo este periodo y situarse en una mentalidad anticlerical que podía entenderse a finales del siglo XIX pero que tiene relación alguna con la historia reciente europea.
 
 
Sobre el papel de la mujer en la sociedad actual
 
Rocco ButtiglioneEn primer lugar quiero explicar cómo hicieron los titulares sobre "Buttiglione contra las mujeres, contra las madres solteras, etc…" Yo estaba dando una ponencia sobre política exterior, y hablaba de un libro de Robert Kagan, un politólogo americano que dice que los europeos son "hijos de Venus" y los norteamericanos son "hijos de Marte". Es decir, los europeos tienen el "soft power", el poder de la cultura, y los norteamericanos el "hard power", el poder de las armas. Entonces dije, pobre Venus y pobre Marte, no es bueno tener hijos y estar solos, sería bueno que se casaran, porque necesitamos una alianza más fuerte entre Estados Unidos y Europa, una política exterior que tenga "soft power" y "hard power". ¿Qué hicieron los periódicos al día siguiente?: "Buttiglione contra las mujeres, Buttiglione contra las madres solteras"... ¿Tengo derecho a pensar que hubo un complot?
 
Sobre las mujeres, he mantenido una línea política que ha dado ya algunos resultados en Italia. La idea es que las mujeres tienen el derecho de tener una carrera profesional y de ser madres... A propósito, mi mujer es una sicoanalista muy conocida en Roma, y siempre dice que al menos uno en la pareja debe tener un trabajo serio; yo puedo permitirme el lujo de hacer política porque al menos ella tiene un trabajo así. Yo creo que en la sociedad de hoy es muy difícil para una mujer tener una carrera profesional y contemporáneamente ser madre. Creo que necesitamos una política que permita a las mujeres hacer compatibles ambas cosas; eso es lo que hoy falta y el resultado es que no nacen niños. En Italia intenté hacer una política a favor de las familias y de las mujeres, y también de las mujeres que no tienen familia… Porque en el asunto de las madres solteras, he dicho siempre que en un tiempo en que hay tantas facilidades para abortar, una mujer que tiene un hijo y lo cuida sola, es casi una heroína de nuestro tiempo, es un hecho que tiene un gran valor moral positivo.
 
 
Los Estados Unidos y el mito de la modernidad anticristiana
 
Hay un dogma según el cual el hombre moderno es un hombre irreligioso, pero resulta que en los Estados Unidos, que es la cuna y el liderazgo de la modernidad, tenemos una población que es mucho más religiosa que la europea, y eso es un escándalo para el imaginario colectivo de la izquierda europea. Eso plantea una pregunta: quizás no sea verdad que la modernidad coincida con la descristianización. ¿Quizás es posible una modernidad cristiana, o un cristianismo en la modernidad? Esta es una pregunta interesante. Hasta los años 60-70, los EEUU tenían también el liderazgo del proceso de descristianización, pero algo sucedió en el panorama religioso de los años 80-90 en aquel país. Algunas Iglesias adoptaron la teología de la secularización (metodistas, episcopalianos, presbiterianos….) y la gente los abandonó. Otros resistieron a la secularización y han tenido un gran empuje. Es el caso de los evangélicos; la Iglesia Católica, al comienzo tomó la línea de los primeros, pero después, con el liderazgo del cardenal O´Connor, tomó una postura de resistencia a la secularización y ha tenido la capacidad de crecer hasta ser la denominación religiosa más importante del país. Por tanto es posible resistir a la secularización, lo que se necesita es una identidad cristiana fuerte, dentro de la modernidad. Este es un planteamiento muy difícil de aceptar para la izquierda cultural europea, y por eso tiene la necesidad de demonizar a la nueva religiosidad americana. Porque si América es la modernidad, entonces la modernidad no es necesariamente anticristiana.
 
 
El dilema de la Constitución Europea
 
No es una Constitución muy buena, pero es la única que tenemos. Si fuera posible votar en contra de esta Constitución, conseguir que no se aprobase, y después hacer una mejor, yo estaría a favor. Pero si esta Constitución no pasa, el resultado probable es que no tendremos ninguna, y sin una Constitución común, Europa se deshace. En esto hay un peligro extraordinario para nuestro futuro y para el futuro del mundo.
 
 
La fe y la política
 
Es importante organizarse y movilizarse, porque hay batallas que se pueden vencer si las damos con gran energía. Existen lobbys anticristianos muy bien organizados mientras por el lado de los cristianos reina la desorganización: esa es una tarea. Pero yo me acuerdo de un diálogo con Helmuth Kohl hace diez años; yo le dije: ahora los democristianos tienen en Europa una mayoría, pero en esta Europa la fe cristiana pierde fuerza. ¿Piensas que puede vencer la democracia cristiana en una Europa en que la fe se pierde? Hay algo que es previo a la política, la política trabaja con los materiales que la cultura y la sociedad le dan, por tanto el problema de la reconquista de la fe es el asunto prioritario. Si hay cristianos, será posible hacer una política cristiana, pero cuando el cristianismo es sólo un elemento cultural, falta la fuerza propulsora. Los valores cristianos son muy importantes y mucha gente los puede compartir aunque no tenga una fe viva, así que no debemos rechazar a los que están con nosotros por razones culturales; pero si falta la fe, los valores cristianos no sobrevivirán a largo plazo. Así pues, la reconquista de la fe es el problema fundamental, pero eso no incumbe a los políticos.
 
 
Descristianización y evangelización: los meandros de la historia
 
Ya he dicho que según mi opinión nunca ha existido una "Europa cristiana" en la que todo era maravilloso, en que la fe era dominante en la vida, etc.. En la historia europea hay periodos de evangelización, periodos de descristianización y periodos de reevangelización. Si miramos la historia del siglo XX, ¿podemos seriamente pensar que la sociedad en la que brotan el nazismo y el comunismo era una sociedad cristiana? También hemos tenido formas de religión civil anticristiana que convivieron con el cristianismo (porque éste nunca desapareció)... Cuando a mediados del siglo XX estas ideologías fracasan, ¿sobre qué base se podía reconstruir la sociedad, por ejemplo alemana o italiana? El único valor que queda en pie es el de la persona humana tal como lo anuncia la Iglesia. No es casualidad que los católicos fueran muy fuertes, también políticamente, a finales de los años 40 en Europa, tras el fracaso de unas ideologías que se habían presentado como la culminación de la modernidad. Ese fue un periodo de reevangelización, pero en los años 60-70 comienza otro movimiento social: mucha gente empieza a tener la posibilidad de una vida más confortable, y nace una sociedad nueva en la que la familia ya no asegura la continuidad de la tradición, como en etapas históricas anteriores. Llega una nueva generación más crítica, que necesita también encontrar la fe y los valores de una manera más personal; y en esta fase histórica, la Iglesia Católica no tuvo la capacidad de responder. Frente a esta problemática nueva de los jóvenes, la Iglesia no encontró las palabras adecuadas, tan sólo la palabra autoritaria "debes"… Pero, ¿por qué? ¿Cuál es el gusto, el amor que debe dar fuerza a ese deber? No hubo respuesta, y tenemos una crisis de la Iglesia que se agrava aún más cuando algunos aceptan la idea de la secularización como forma de retomar el contacto con los jóvenes: hay un hombre secularizado, que no puede entender el mensaje cristiano, es necesario reformular el cristianismo según las categorías de la secularización…. De modo que la fe se hizo cada vez más ligera, menos capaz de responder a la inquietud existencial de los jóvenes. Así se llegó a una situación que todavía estamos viviendo, aunque creo que ya existen los elementos de un nuevo proceso histórico, que empieza siempre por una minoría y después se extiende.
 
 
La actitud de los católicos, entre dos peligros
 
La lucha entre fe e incredulidad está en el corazón de cada hombre, y cada uno de nosotros tiene una madre que es la Iglesia. Tomemos el caso de Almodóvar: lo que él hace contra la Iglesia Católica es terrible, y seguro que no podría decir las mismas cosas contra los musulmanes o los judíos, porque inmediatamente lo meterían en la cárcel. Es una vergüenza lo que hace, y que los católicos no reaccionemos; pero ¿podemos decir que Almodóvar no es cristiano? El odio que tiene contra la Iglesia, como el odio de los que me atacaron en el Parlamento, es la otra cara del amor de un hijo que se considera traicionado por su madre. Si no fueran cristianos, si el problema de Cristo no fuera el problema fundamental de su corazón, no tendrían este odio. Y eso es lo que debe guiarnos en una lucha muy fuerte, pero no ideológica, sin perder la esperanza de llegar a cada persona, porque los que más están en contra de nosotros hoy, mañana pueden ser los que entiendan mejor que nosotros, la belleza y la grandeza de lo que hemos encontrado. Lo que necesitamos no es una actitud de rechazo, de volver a un pasado que quizás nunca existió. Necesitamos una actitud de defensa fuerte de los derechos de las personas y del derecho de la Iglesia a estar presente, y por otro lado, mantener la esperanza de llegar a todos. Hoy tenemos dos peligros. El primero es no hacer nada frente al ataque, tener la postura de los optimistas por necesidad, que dicen que el mundo moderno siempre tiene razón y la Iglesia lo que tiene que hacer es adaptarse. El segundo es mantener una oposición meramente ideológica, que no tiene viva la esperanza de que la fe pueda responder a cada persona concreta. El camino de la Iglesia está entre estos dos peligros.
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