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Memoria histórica

La historia según Zapatero

Es la búsqueda deliberada de recuperar el sectarismo y el odio de una época de nuestra historia que la izquierda ha reescrito y cuya falsa versión va a imponer por vía legislativa.

Ignacio Villa
Columna publicada el 28-07-2006

Ha sido en el último Consejo de Ministros del curso político, en plena "Operación Salida" de agosto. Lo han intentado hacer de la forma más disimulada posible para evitar polémicas intensas en un momento en el que el Gobierno se encuentra, según el CIS, peor valorado que nunca. Pero los objetivos se mantienen intactos. La "ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución y violencia durante la Guerra Civil y la dictadura" contiene todos los condimentos que adornan el resto de la acción de Gobierno del gabinete de Zapatero: maldad, mentira, falsedad y totalitarismo.

Con la aprobación de este proyecto de ley, durante los próximos meses asistiremos a un largo recorrido en el Congreso donde sólo se va a hablar de Franco, de la guerra, de las heridas, de los bandos, de los muertos, de los fantasmas, de los enfrentamientos y de la división. En resumen, es la búsqueda deliberada de recuperar el sectarismo y el odio de una época de nuestra historia que la izquierda ha reescrito y cuya falsa versión va a imponer por vía legislativa.

La estrategia del Gobierno es sencilla. Presentan una iniciativa rebajada en muchos de sus contenidos. De esta forma, y durante meses, en el Congreso se va a hablar de la historia. Dejarán que sean principalmente Esquerra Republicana e Izquierda Unida quienes azucen la identificación del Partido Popular con el franquismo y con la Guerra Civil. De este modo aparentarán una centralidad que no ocupan mientras reman junto a los demás en la misma dirección: expulsar del mapa político a los populares.

Según pasen los debates, los socialistas irán cediendo a las pretensiones de republicanos, nacionalistas y comunistas y, al final, verá la luz una ley mucho más falsa con la historia y mucho más agresiva con aquellos que no comulguen con las sectarias ruedas del molino de la izquierda.

Por cierto, en esta nueva historia de España que Moncloa se empeña en imponer, ¿que papel desempeña Santiago Carrillo? ¿Como justificarán la matanza de Paracuellos? ¿Como se explican los centenares de asesinatos de sacerdotes, monjas y frailes? ¿Qué razones se encontrarán tras la quema de iglesias? Seguramente pretenderán que esos pequeños detalles desaparezcan de la historia oficial. Aquí los únicos malos –terminarán diciendo– fueron los de la derecha. Es otra de las vías por las que Zapatero y los suyos intentan reducir la confrontación electoral a un problema de buenos y malos. La esperanza se encuentra en que los españoles decidamos mirar hacia delante, más allá del pobre horizonte que puede ofrecer Zapatero. Y es que lo único claro a estas alturas de la legislatura es que Zapatero no es eterno, aunque actúe como un ser diferente al "resto de los mortales".





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