Opinión
Noticias y opinión en la red

Menudo fiasco

El fiasco esperado se ha cumplido. Fiasco total. La Cumbre Internacional sobre terrorismo que se ha inaugurado en Madrid ha sido un fracaso estrepitoso tanto en las asistencias como en los contenidos. Al final la previsión no ha fallado. Esta Cumbre internacional, una vez más, está siendo utilizada por el Gobierno de Zapatero para alimentar su teoría sobre los atentados del 11 de marzo.
 
Esa doctrina política quiere esconder dos realidades: un año después seguimos sin conocer lo que pasó el 11 de marzo, seguimos sin conocer a los autores y a los que diseñaron el atentado. Y un año después el Gobierno pretende convencer a la ciudadanía de los resultados de una investigación política que no ha aclarado nada de nada. Los atentados del 11 de marzo tenían un objetivo evidente: el cambio de Gobierno en España. Y los terroristas lo cumplieron con creces. Sin embargo, el Ejecutivo Zapatero nunca ha querido reconocerlo. No es que esta postura vaya en contra de su legitimidad pero hace mucho daño a la política española. El PSOE no ganó el 14 de marzo por las tan publicitadas "mentiras" del PP; el PSOE ganó tras el dramático impacto de un atentado de las dimensiones del 11 de marzo y después de un uso sin precedentes del día de reflexión.
 
Con este planteamiento, el Gobierno intenta enderezar la situación pensando en sus propios intereses. Y se equivoca. Estas artimañas, antes o después, deteriorarán la imagen del Ejecutivo. En esta estrategia, ahora toca esconderse detrás de la "alianza de civilizaciones" que parece llamada a convertirse en el gran logro de la Cumbre internacional de Madrid. Zapatero vuelve a poner encima de la mesa esta historia de la "alianza" que va a exponer a Kofi Annan en su visita a Madrid.
 
Pero un año después seguimos sin saber que pasó. El Gobierno no ha investigado el fondo de los atentados de Madrid. Eso sí, le ha faltado tiempo para invitar al Rey de Marruecos en el primer aniversario y volver a recuperar esa "alianza de civilizaciones". Estamos, pues, ante lo de siempre: golpes de efectos y cortinas de humo. Pero esta vez jugando con fuego.