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Tensiones internas

Salta la gaseosa del PP

A estas alturas ya nadie oculta que en el Partido Popular hay turbulencias internas muy preocupantes, como ya no se recordaban. Motivos hay, sin duda, pero todo ha saltado como si fuera una botella de gaseosa a la que se quita el tapón tras haberla agitado enérgicamente. El anuncio del nuevo equipo de portavoces parlamentarios ha sido la gota que ha hecho rebosar el vaso.

Primero fueron quince días de un silencio absoluto por parte de Mariano Rajoy, silencio que provocó una enorme expectación. Esto permitió al Gobierno socialista acaparar todo el protagonismo y marcar la agenda política. Mientras, los populares se mantenían sobrecogedora e inexplicablemente callados. Después fue la designación de Soraya Sáenz de Santamaría y la continuidad de Pío García Escudero como portavoces en el Congreso y en el Senado, unos nombramientos demasiado previsibles como para consumir tanto tiempo de reflexión. Y lo último, por ahora, es el anuncio de un equipo de portavoces parlamentarios que, además de suponer un cambio de caras, también ha provocado una gran perplejidad y un notable desasosiego.

En esos nombramientos, por lo que ya ha trascendido, no se han tenido en cuenta a los barones territoriales, se ha dejado de lado a pesos pesados fichados para estas elecciones, se han aparcado a otros diputados con contrastada experiencia, no se han acordado de otros que tampoco están vinculados con el pasado; en definitiva, se ha dado prioridad a la confianza personal frente a la preparación y la consistencia. Y a esto hay que añadirle la principal queja entre las filas populares: que nadie ha explicado nada, nadie ha justificado nada, nadie ha dicho nada. Se van soltando nombres sin conectarlos con una estrategia coherente, bien diseñada y mejor explicada. Se habla de cambio de imagen y de caras, pero nadie justifica por qué estas y no otras, algo imperiosamente necesario en un partido que ha perdido las elecciones y debe encontrar un rumbo claro que le permita ganar las siguientes.

No es una exageración decir que hay mucho mar de fondo. Por primera vez, incluso los más sosegados dentro del PP empiezan a dar a entender que podría surgir una candidatura alternativa a Mariano Rajoy en el congreso de junio. Y es que lo más sorprendente y lo que nadie consigue entender es que no se haya tenido en cuenta en estas decisiones del presidente del PP la opinión de los distintos barones territoriales. Personas y cargos clave en una legislatura en la que el poder autonómico de los populares debería involucrarse al máximo para lograr una victoria a nivel nacional. En resumen, parece que en el PP hay montada una gorda y resulta imposible saber cómo terminará.