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Anson-Arriola

Conflicto entre asesores

Javier Somalo Martín
Hay un libro escrito por Luis Herrero que ha cobrado enorme actualidad: “El Poder Popular”, editado por “Temas de Hoy” en 1996. En él se detalla el perfil de los personajes de confianza del presidente Aznar. Releyendo sus páginas se encuentran algunas claves que aclaran la estrategia de ataques al asesor Arriola desde el diario que dirige Luis María Anson.

El libro está elaborado como una guía alfabética del poder. Un “quién es quién” de fácil consulta. A continuación destacamos textualmente dos de las entradas que lo componen.

Ansón, Rafael. (página 29)

Nacido en San Sebastián en 1936. Está casado en segundas nupcias con Inmaculada Quintana (su primer matrimonio con Blanca Luca de Tena se anuló al poco tiempo). Licenciado en Derecho. Técnico del Ministerio de Información y Turismo. Experto en relaciones públicas. Fue Jefe del Servicio de Planes Provinciales de la Presidencia del Gobierno en tiempos de Carrero Blanco. En 1976, Adolfo Suárez lo nombró director general de RTVE. Su vida profesional más intensa, sin embargo, hay sido la de asesor. En calidad de tal ha prestado sus servicios, entre otras, a las siguientes empresas privadas y organismos oficiales: Renfe, Delegación Nacional de Deportes, Banco Popular, Banco Hispano Americano, Banco de Crédito Industrial, Banco Español de Crédito, Banco Central, Ministerio de la Vivienda, Ministerio de Educación, Sarrió y Antena 3 Televisión. Sus empresas de relaciones públicas (aunque sería más propio llamarlas de tráfico de influencias) han sido Terpa y Ageroup.

Otra de las facetas conocidas de su actividad profesional es la de asesor de imagen de políticos y partidos. Asesoró a Adolfo Suárez en 1977 y 1979; en 1983 dirigió la campaña electoral de Alianza Popular en las elecciones municipales. Su habilidad ha sido tan grande que ha llegado a llevar la campaña de partidos distintos en un mismo proceso electoral.

Por lo demás, su capacidad de intriga no conoce límites. Entre las jugadas más sucias en que ha intervenido figura la de haber favorecido los intereses de Mario Conde, a quien asesoró profesionalmente durante su aproximación a la presidencia de Banesto, mediante el proyecto de un grupo periodístico multimedia en que se debían integrar Antena 3 Televisión, la cadena COPE y el diario ABC o, en su defecto, los diarios El Mundo y Diario 16 una vez fusionados. El proyecto no salió, pero su papel fue decisivo para que Conde se hiciera con el control de Antena 3 Televisión a costa de sacrificar a algunos profesionales de la casa y de quebrar la línea de independencia de la cadena. Sus móviles son, casi siempre, el poder y el dinero. En un informe confidencial sobre Mario Conde se detallan las tarifas (más baratas de lo habitual) que Rafael Anson le cobraba al ex presidente de Banesto por aparecer en algunos medios de comunicación:

Portada o primera plana: 1.000.000 ptas.
Tercera: 750.000 ptas.
Tercera (con “ansonazo” o “ansonada”): 1.250.000 ptas.
Foto y pie en “Las caras de la noticia”: 200.000 ptas.
Columna editorial: 500.000 ptas.
Maquillaje, tergiversación o amputación de noticias: 100.000 ptas
Omisión o supresión de noticia: 150.000 ptas.


Rafael Ansón es secretario de la Fundación de Estudios Sociales (Fundes) y presidente de la Academia Internacional de Gastronomía.

Arriola, Pedro. (página 37)

Nació en Sevilla en 1948. Está casado con Celia Villalobos y es padre de tres hijos. Licenciado en Ciencias Políticas. En Génova le llaman “el gran gurú” y su oficio consiste en destripar ocas y leer sus vísceras para hacer, entre otras cosas, pronósticos electorales. A eso, hoy en día, se le llama ser sociólogo.

Procede de la militancia antifranquista, lo que dio con sus huesos en la cárcel en 1969. Participó en algunas de las reuniones que convocó Alfonso Guerra en la trastienda de su librería de jóvenes socialistas que más tarde constituyeron el llamado “clan de la tortilla”. No perseveró en el grupo porque nunca llegó a creer que fueran en serio. Más tarde, por uno de esos misteriosos bandazos que suelen darse en casi todas las biografías, pasó de colaborar en la implantación de UGT (una vez defenestrado el verticalismo sindical) a fortalecer la capacidad de acción de la CEOE como asesor externo. Desde un despacho en la calle Torpedero de Tucumán, cerca de la plaza del Perú, diseñó estrategias, fabricó discursos y realizó encuestas para los empresarios españoles y, de rebote, también para algún político con aspiraciones de volar bien alto. Los manchistas siempre tuvieron claro (con razón o sin ella) que el discurso que pronunció José María Aznar en el Club Siglo XXI siendo presidente de Castilla y León –toda una declaración de intenciones sobre su futuro inmediato– había pasado por el tamiz del sociólogo sevillano.

La colaboración formal (contractual) entre Arriola y Aznar se consumó en 1989. La empresa del primero, Instituto de Estudios Sociales, se comprometió a asesorar al partido del segundo, el PP, desde un pequeño chalé situado en el numero 13 de la calle Narcisos. Allí se escapa de vez en cuando José María Aznar para preparar discursos, diseñar estrategias políticas o analizar curvas demoscópicas.

En lo político, el colaborador más cercano a Arriola es Rafael Arias Salgado; en lo profesional, Juan Díez Nicolás. A pesar de su discreción a prueba de bomba se sabe que entre él y el presidente del PP hay una relación personal que llega más allá de lo que marcan las cláusulas del contrato que une sus respectivos intereses. No son exactamente buenos amigos. Son, más bien, dos peces fríos que se entienden bien a pesar de la sobriedad castellana de uno y del barroquismo andaluz del otro.

En el apartado del partido, Arriola tiene más detractores que defensores. Su perfil socialdemócrata no se compadece bien con la idea liberal que ondea en el mástil de Génova.






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