- Los inspectores de Hacienda califican de "ilegal" la rebaja fiscal a los banqueros
- La Generalidad prohibirá "tirar piedras y golpear el agua" para no asustar a los peces
- Condenan a una profesora por llamar a sus alumnos "analfabetos", "deficientes" y "gilipollas"
- Víctor Valdés, denunciado por agredir a un espectador en un cine
- La chapuza de Chaves en el caso Delphi, desvelada en la reunión de la Junta
- El Gobierno rebaja a escondidas los impuestos a los banqueros y sus ejecutivos
- Aguirre, sobre la rebaja fiscal a los banqueros: "Es asombroso que se hagan estos regalos"
- Las grabaciones con cámara oculta, declaradas ilegales
- Magdalena Álvarez utiliza el accidente del metro de Valencia para criticar a Camps y Aguirre
- Tita Cervera obliga a su hijo Borja a hacerse hasta tres pruebas de paternidad
- Nuevo farol de Zapatero: España creará empleo de forma "muy estimable" a partir de abril
- Los tres vicesecretarios del PP apoyan ante Rajoy la candidatura de Mayor Oreja
- La Generalidad prohibirá "tirar piedras y golpear el agua" para no asustar a los peces
- Los inspectores de Hacienda califican de "ilegal" la rebaja fiscal a los banqueros
- Magdalena Álvarez utiliza el accidente del metro de Valencia para criticar a Camps y Aguirre
- Aguirre, sobre la rebaja fiscal a los banqueros: "Es asombroso que se hagan estos regalos"
- Condenan a una profesora por llamar a sus alumnos "analfabetos", "deficientes" y "gilipollas"
- El Gobierno rebaja a escondidas los impuestos a los banqueros y sus ejecutivos
- Basagoiti dice que los futbolistas vascos "tienen un canguelo de primera división"
- Retirada la estatua de Franco en Santander
En este cambio de régimen, la Segunda Transición, llevamos tres años oyendo que el PP no asume la derrota del 14-M. Los motivos son, dicen, que los populares niegan todas las iniciativas políticas de Zapatero y que no reconocen el derecho del Gobierno a equivocarse. El PP no cumpliría, por tanto, su papel de oposición leal, sino que estaría enfrascado en una involución peligrosa. Y todo, en realidad, se debería a que la derecha no acepta la democracia.
De esta manera, según este planteamiento, existen en España dos proyectos. Uno sería el de progreso, modernización y paz, que representan socialistas y nacionalistas; y otro, el de crispación, retroceso y guerra, encarnado en los populares. La conjunción social-nacionalista habría visto con Zapatero el advenimiento de la hora de la verdad, de llevar al "Estado español" al lugar que le corresponde. El mesianismo y la revancha histórica darían así sentido al zapaterismo circunstancial que nos rodea.
Frente a esa esperanza progresista, el discurso de los socialistas y sus aliados presenta a un PP vocinglero, patriotero, mentiroso, crispante y de desorden. Una extrema derecha que sueña con un golpe de Estado, heredera de la CEDA, de los fascistas de los años 30, y joseantoniana en su discurso nacionalista español. De ahí su insistencia en la Segunda República como el referente histórico de este Gobierno, su dignificación y la memoria histórica, tanto como la resurrección encubierta de un Frente Popular con comunistas y nacionalistas. No hizo falta más que ver las banderas rojas y republicanas de su manifestación del 17-M, y los gritos que pedían al Gobierno la ilegalización del PP y el reconocimiento de Batasuna.
Mientras contemplamos atónitos cómo el Estado de Derecho se va por el desagüe, los socialistas acusan al PP que critica y protesta, de utilizar el terrorismo como arma electoral. Y el primer Gobierno de la democracia española que no tiene una política antiterrorista, el de Zapatero, acusa al PP de ser, como en Irak, enemigo de la paz.
Los socialistas de Zapatero creen que el desprecio al PP les es rentable en las urnas, y que les ayuda en su alianza con los nacionalistas. En esta estrategia el "proceso de paz" sólo es una pieza más del proyecto de cambio de régimen, de esa transformación con la que el zapaterismo y los nacionalistas desean quedarse con el poder en exclusiva. De ahí que la absolución de Otegi, con el papel vergonzante de la Fiscalía, haya sido aplaudida por el Gobierno y sus aliados.
Los casos de De Juana y Otegi no son más que anécdotas de un "proceso de paz" incrustado en la estrategia socialista para cambiar el sistema, marginar a su competidor político y no abandonar el poder. Es preciso, por tanto, analizar la cuestión en su conjunto; esto es, que el árbol de Otegi no nos impida ver el bosque de Zapatero.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
