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Desde la cofa

Catástrofe electoral socialista

Se ha abierto la Barreda y la continuidad de Zapatero al frente del PSOE está en cuestión. Pero lo que está en entredicho es el futuro electoral socialista en las dos próximas décadas. En año y medio tendremos tres elecciones: la autonómica de Cataluña en noviembre, locales y regionales en mayo de 2011 y generales en marzo de 2012, más las andaluzas que, si Griñán no lo remedia, también se celebrarán en 17 meses. En casi año y medio se renovarán los parlamentos de quince comunidades; todas menos Galicia, donde gobierna el PP, y el País Vasco, con los socialistas gobernando gracias al apoyo popular.

Si hacemos un seguimiento de la evolución del poder regional desde las elecciones de 1983, los socialistas han perdido mucho terreno. Entonces, el PSOE ganó con mayoría absoluta en Canarias, las dos Castillas, Valencia, Extremadura, La Rioja, Madrid, Murcia y Navarra, aunque aquí con mayoría relativa. Súmese Andalucía. El PP sólo tenía Cantabria, Baleares y Galicia. En 1991 se da un vuelco y el PP pasa a tener más gobiernos regionales que los socialistas. Desde entonces (en 1995, 1999, 2003 y 2007), los populares han ganado más elecciones que los socialistas, aunque los pactos electorales les han impedido gobernar en varias ocasiones.

Además, Asturias (que ya estuvo en manos del PP), Extremadura y Andalucía ya no serán apuestas seguras de los socialistas. Aragón tampoco. Si el PP llega allí al poder y lo hace medianamente bien, el PSOE puede verse privado durante décadas de un poder regional relevante. Y eso le complicaría la victoria en las generales a largo plazo. No olvidemos que el PSOE le sacó al PP 16 escaños en las elecciones de 2008 y 18 en Cataluña. Esto es, sin esta región el PP le sacó una ventaja de 2 escaños a los socialistas. Si logra afianzarse en las regiones que hasta el momento apoyaban mayoritariamente a los socialistas, y especialmente en Andalucía (que aporta 61 diputados y le dio al PSOE 11 más que al PP), el Partido Socialista, que es poco más que una máquina de acaparar el poder, deberá plantearse qué hacer para tener la misma relevancia electoral que AP.

Todo ello está reforzado por la creciente urbanización de la población, que beneficia al PP, y por una hegemonía más limitada de los medios de comunicación de la izquierda. Eso sí sería una catástrofe electoral socialista, y no lo que Barreda tiene en la cabeza.

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