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Desde la cofa

Contra el empleo y la integración

Esta ilegalización del empleo no afecta a todos los sectores sociales por igual, siempre se ceba con dos grupos: los jóvenes y los inmigrantes o minorías

José Carlos Rodríguez
Columna publicada el 18-06-2006

El profesor de Economía Gary S. Becker ha pasado por España, para hablarnos del mercado laboral europeo. Entre otras propuestas razonables, como reducir la maraña de regulaciones que atenazan la creación de empleo o la rebaja de impuestos, Becker hizo una propuesta que aún suena extraña o excesiva para mucha gente, pero que es de lo más razonable: eliminar el salario mínimo.

Pero se ve muy claramente, sin más que pararse a pensar en qué consiste y qué efectos tiene, lo perverso que es el salario mínimo y los enormes riesgos que puede tener en concreto para España. Consiste en prohibir a empresarios y trabajadores alcanzar un acuerdo voluntario para el pago de un salario por debajo de cierto nivel. Tanto hablar de percibir rentas y se olvida que los salarios dependen del valor de la aportación del trabajador (lo que los economistas llaman productividad marginal), descontado el interés. Si lo que puede aportar un empleado no alcanza el mínimo marcado por el Gobierno, queda automáticamente expulsado del mercado laboral. Prohibir trabajar por un determinado salario destruye empleo, el de quienes en ese momento no son capaces de generar una renta mayor. Todavía hay quien se sorprende por esta obviedad.

Pero si la destrucción de empleo es de por sí antisocial, el salario mínimo puede tener otras consecuencias, que en el caso de España pueden ser especialmente graves. Esta ilegalización del empleo no afecta a todos los sectores sociales por igual, siempre se ceba con dos grupos: los jóvenes y los inmigrantes o minorías. A los primeros les resta años de experiencia laboral que en esa época de su vida es al menos tan importante como la renta que puedan generar. Aprenden habilidades que les hacen más productivos y hábitos como el de asumir responsabilidades, cumplir la palabra dada o colaborar con compañeros o con un jefe, que le serán muy útiles más adelante.

¿Y los inmigrantes? Los que llegan en masa a España buscan trabajos con baja cualificación, que es en los que pueden aportar valor con su esfuerzo. Si vienen para descubrir que el salario que correspondería a su aportación es ilegal y no se les puede emplear, ¿Qué opciones tienen? Una parte de ellos volverán a desplazarse a donde puedan trabajar sin mayor problema, otros lo harán de forma ilegal, con lo que pierden la protección de las leyes frente a los posibles abusos, y otros no podrán resistir la tentación del dinero fácil por medio del crimen.

José Carlos Rodríguez es miembro del Instituto Juan de Mariana