- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Mariñas deberá indemnizar a Norma Duval tras afirmar que era lesbiana
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- ESCAÑOS VACÍOS PARA ROSA DÍEZ, por Mercedes R. Martín
- Juande Ramos deja fuera a Casillas de su primer once en el Real Madrid
- ¿Hacia un nuevo dólar? La Fed quiere emitir deuda propia al margen del Gobierno
- Detectives de la SGAE se infiltran en asociaciones anti canon para vigilarlas de cerca
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- La menopausia, un fenómeno que sólo afecta a las mujeres y a las ballenas asesinas
- Otra vez los eufemismos: "Que el bisturí no roce el corazón del pluralismo"
- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Moratinos dice que la ONU amparaba las escalas autorizadas por Aznar
- ¿Está todo el PP a favor del acercamiento al País Vasco del asesino de Goyo Ordóñez?
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- El etarra Aitzol Iriondo se orinó en los pantalones cuando estaba siendo detenido
- Chacón anuncia la supresión del límite de 3.000 soldados en el exterior
- Zapatero llama "radical" al PP por pedir la disolución de los ayuntamientos de ANV
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
Imposible no adivinar un retrato premonitorio de Zapatero en esa injusta diatriba de Malebranche contra Montaigne que ahora releo: “No tiene principios en los que fundar sus razonamientos y tampoco el orden sobre el que deducir unos principios”. He ahí la clave de bóveda de la última ocurrencia –por llamar a lo suyo de algún modo– presidencial. “En una democracia avanzada”, acaba de barruntar ZP, “lo peor es dar una batalla por las palabras y por los conceptos”. Así, con una frase, media sonrisita y un par, la historia entera de la Humanidad acaba de ser repudiada por un tipo de Valladolid que se dice de León. Y es que la batalla por las palabras no sólo es asunto de las democracias avanzadas, de las avezadas, de las retardadas y de las mediopensionistas. Esa refriega por las voces y sus significados, en realidad, es la única guerra, la interminable, la eterna, en la venimos batiéndonos los bípedos desde el instante mismo en que bajamos de los árboles.
Porque sólo nuestros parientes, los chimpancés que aún se columpian gozosos en las ramas de la selva, han permanecido fieles al karma intelectual que ha alcanzado Zapatero. Soy testigo: en el Zoo de Barcelona, pasé muchas tardes de mi infancia contemplando a Copito de Nieve. Y nunca jamás me transmitió la menor impresión de estar interesado en la lucha por los conceptos; al contrario, la suya más bien parecía la batalla por las bananas –por pelarlas a toda prisa y tragárselas antes que los otros monos de la jaula–. Quién sabe, quizá aquel niño que fui tuvo ante sus ojos el primer laboratorio experimental de democracia avanzada del planeta, y fue incapaz de reconocerlo.
De todos modos, aunque el presidente y los huérfanos de Copito puedan permitirse ignorarlo, los demás deberíamos recordar que los períodos de caos siempre se inician con una revuelta contra el lenguaje. De pronto, se pierde la fe en las voces y los significados se liberan de las cadenas del diccionario. En el libro XIII de los Anales, Tzu-Lu pregunta a Confucio: "Si el Duque de Wei te llamase para administrar su país, ¿cuál sería tu primera medida?”. Y el maestro responde: “La reforma del lenguaje”. Los deudos inconsolables de Copito y el presidente no lo sabrán, pero ya Confucio intuyó que el Estado, igual que cualquier convención humana, no es más que un enorme edificio construido de palabras; de palabras que sólo lo sostienen gracias a que perviven atadas a sus significados.
Lo sabía Confucio y lo sabe Maragall. Por eso, todas sus tropas permanecen apostadas hoy en torno a un único concepto del Diccionario del Instituto de Estudios Catalanes. Nació: Conjunt de persones que tenen una comunitat d'història, de costums, d'institucions, d'estructura econòmica, de cultura i sovint de llengua, un sentit d'homogeneïtat i de diferència respecte a la resta de comunitats humanes, i una voluntat d'organització i de participació en un projecte polític que pretén arribar a l'autogovern i a la independència política.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
