- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Mariñas deberá indemnizar a Norma Duval tras afirmar que era lesbiana
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- ESCAÑOS VACÍOS PARA ROSA DÍEZ, por Mercedes R. Martín
- Juande Ramos deja fuera a Casillas de su primer once en el Real Madrid
- ¿Hacia un nuevo dólar? La Fed quiere emitir deuda propia al margen del Gobierno
- Detectives de la SGAE se infiltran en asociaciones anti canon para vigilarlas de cerca
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- La menopausia, un fenómeno que sólo afecta a las mujeres y a las ballenas asesinas
- Otra vez los eufemismos: "Que el bisturí no roce el corazón del pluralismo"
- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Moratinos dice que la ONU amparaba las escalas autorizadas por Aznar
- ¿Está todo el PP a favor del acercamiento al País Vasco del asesino de Goyo Ordóñez?
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- El etarra Aitzol Iriondo se orinó en los pantalones cuando estaba siendo detenido
- Chacón anuncia la supresión del límite de 3.000 soldados en el exterior
- Zapatero llama "radical" al PP por pedir la disolución de los ayuntamientos de ANV
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
Impagable la entrevista en La Vanguardia de Xavier Sala i Martin, el chico listo de las chaquetillas horteras, a Montilla. Realmente impagable. Lástima que el diario del señor conde nos haya censurado el final. Por cierto, Juliana: ¿quieres ganarte setenta y cinco sextercios y un fin de semana gratis en Marina D´Or? Pues, mira, es muy fácil; sólo tienes que transcribir en tu columna de mañana esto que sigue:
Xavier Sala i Martín: No es verdad que el President Maragall...
José Montilla: El President Maragall ha decidido, ha decidido... Mira, nos vamos, Toni, nos vamos. Adiós. ¡Eres más sectario! ¡Eres un impresentable!
Xavier Sala i Martín: Pero, a ver...
José Montilla: No, no. Quiero una cinta de lo que has grabado, o una copia. ¡Eres un sectario! ¡Pero qué te crees! ¡Eres un sectario, lleno de prejuicios! ¡Pero tú qué te has creído! ¡Pero tú qué te has creído, tío! ¡Estés o no estés en Columbia!
Aunque algo mutilado por los propios del señor conde, impagable, insisto, ese primer cara a cara de la Historia entre un catalanista de Iznajar y un catalanista de verdad. Y no por la habilidad del entrevistador para hacer aflorar lo obvio –la obscena incultura de Montilla que lo inhabilita estéticamente para presidir nada–. Sino porque, junto a lo evidente, también emerge en él lo innombrable, ese hedor pestilente de nuestra trastienda colectiva que, por una vez, logrará filtrarse hasta la selecta mesa del restaurante Vía Veneto, donde las dos Cataluñas se disponían a compartir mesa y mantel.
De ahí lo impagable. De esa incapacidad de los amos de la finca para seguir disimulando ni por segundo más su desprecio infinito hacia la criada descubierta in fraganti mientras se prueba las joyas y el visón de la señora. De ese "¡Por Dios, cómo va a ser president un charnego muerto de hambre como tú!", que sobrevuela todas las preguntas, desde la primera hasta la última. De ahí. De esa grosería inaudita del fatxenda de casa bona, exigiéndole al descamisado de Cornellà que le enseñe el certificado del Nivel C para empezar a hablar. Justo de ahí. De ese restregarle por la cara, a él y sólo a él, que no posea un título universitario; mientras que, por ejemplo, a Joan Saura, otro zurupeto –pero aborigen–, jamás de los jamases la tribu consentiría que se le exhibieran los complejos en el rellano de la escalera.
Impagable la sincronía perfecta, milimétrica, de esas dos verdades secretas que, al fin, se cruzan las miradas, mientras el camarero deposita la carta de vinos sobre la mesa. El racista que todo buen hijo de Prat de la Riba lleva dentro, regodeándose, divertido, de cómo hasta al Tío Tom se le escapa el castellano ("¡Eres más sectario!") cuando la humillación de contemplar su propia realidad ante el espejo ya le resulta insoportable. Impagable nuestro Fausto de pan con tomate, descubriendo que, una vez vendida, no hay en el mundo opa posible con que recomprar la dignidad.
Lástima de lo del final. Venga, Juliana, échale un poquito de valor, que setenta y cinco sextercios no se levantan todos los días.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
