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11-M

Asesinados por ser españoles

No hay motivo de justificación del terrorismo. No lo hay para ningún atentado terrorista, ni para quemar un cajero automático ni para la matanza que acaba de ocurrir en Madrid. Tampoco hay forma racional de entender lo que puede llevar a una persona a la locura de poner una bomba en un tren de cercanías a hora punta. Ninguna situación, ninguna idea, ninguna supuesta injusticia puede justificar ningún acto de terrorismo.
           
Todos deberíamos tener claro eso. Pero también debemos tener claro que las personas asesinadas en Madrid el 11 de marzo lo han sido por una razón: porque eran españolas. Puede que entre las víctimas haya personas que no lo fueran. Pero han sido muertos y mutilados y heridos porque vivían y trabajaban en España, porque hablan o hablaban español, porque vivían en España.
           
La brutalidad de los terroristas etarras no se dirige contra el género humano, ni contra el Otro, así con mayúscula, ni contra una fantasía creada por el fanatismo. Todo eso surge en nuestro país de una sola fuente: el odio a España. Y todos nosotros podemos ser víctimas del terrorismo no porque cojamos el metro o un tren de cercanías a una hora punta, sino por la misma razón por las que han sido asesinadas estas personas: porque somos españoles, porque vivimos en España, porque nuestro idioma es el español.
           
Hay lazos más hondos, de pura humanidad, que nos deben llevar a solidarizarnos, a expresar nuestra compasión y a ayudar en la medida de nuestras fuerzas a quienes han sufrido el zarpazo del terror esta mañana. Pero lo primero que nos une a quienes han muerto y a quienes sufren ahora es una palabra. Esa palabra es España. Pretender no saberlo, no decirlo, no manifestarlo de la forma en que esté en nuestra mano hacerlo es empezar a traicionar a nuestros compatriotas martirizados y mentirnos a nosotros mismos.