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Constitución europea y terrorismo

Cuando en Estados Unidos dieron la noticia del último atentado de ETA en Madrid, añadieron la siguiente explicación: los españoles cambiaron su voto el pasado mes de marzo y echaron al gobierno después de un ataque terrorista; ahora reciben lo que es de esperar, más atentados.
 
Un sector extremadamente minoritario de la opinión pública norteamericana da por buena la explicación progresista de que el voto cambió entre el 11-M y el 14-M porque el Gobierno del PP mintió sobre la autoría de los ataques. Es la misma gente que va a ver el bodrio subvencionado de Almodóvar titulado en inglés Bad Education, que ahora están echando aquí en Washington.
 
El resto de la opinión pública ni sabe quién es Almodóvar ni le interesa ni, evidentemente, hace distinción alguna entre un terrorismo y otro. La idea general es que los terroristas son iguales, tienen los mismos objetivos y se crecen cuando se da muestras de debilidad ante ellos. España, que ha dado repetidas muestras de debilidad ante los terroristas, sufrirá más atentados.
 
Falla, por supuesto, el conocimiento de los hechos ocurridos el 11-M. La deducción, en cambio, es certera.
 
Hay una forma de hacer llegar el mensaje a la opinión pública no española, e incluso a los propios terroristas, de que no todo el mundo en España tiene esa actitud. Es muy sencilla.

Hace pocos días la embajada de España en Washington convocó un acto supuestamente informativo acerca de la llamada “Constitución” europea. Los oradores invitados (aunque no el embajador Westendorp) lo convirtieron en un acto a favor del sí. Uno de los asistentes preguntó por qué a los miembros de la colonia española en Estados Unidos, a quienes se les estaba pidiendo el voto afirmativo, no se les había enviado un ejemplar de la llamada “Constitución”. El embajador alegó problemas de presupuesto y de logística.
 
No podía decir lo que estaba en la mente de todos, salvo en la de los burócratas europeos que tal vez no se daban cuenta de la manipulación a la que se les estaba sometiendo. Y es que este referéndum se ha convocado para respaldar al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Las prisas que han impedido una campaña de información como es debido y un debate serio tienen por causa esa necesidad de justificación de los socialistas.
 
Un voto afirmativo cuantioso proporcionará a los socialistas el balón de oxígeno que necesitan para justificar su llegada al poder tras los ataques del 11-M. Indicará a todo el mundo que la opinión pública española está a favor de la política de apaciguamiento y de rendición ante el terrorismo que está siguiendo el Partido Socialista.
 
Un voto negativo importante, junto con una alta abstención, aliviarán en parte la humillación que supone la actitud del gobierno socialista y nos devolverá cierto orgullo. Aclarará que no todos los españoles son tan cobardes como su gobierno.