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Rajoy y PRISA

Del tuteo a la emancipación

En su comparecencia televisiva ante el pueblo, Rodríguez Zapatero se dirigió a él de tú. El pueblo, como es natural, le hablaba de usted. Rodríguez Zapatero, no. Él se empeñó en tutear a sus interlocutores. ¿Mala educación? Peor que eso: pésima. Pero también algo más. Rodríguez Zapatero no estaba hablando a sus interlocutores, no estaba dirigiéndose a las personas presentes en el plató. Estaba montando un numerito de circo destinado a sus propios votantes, a los que considera, obviamente, semianalfabetos imbéciles.

Además, Rodríguez Zapatero estaba trazando una línea. Fuera de la familiaridad que traza el tuteo, quedan (quedamos) todos aquellos que no lo aceptan, todos aquellos contra los cuales se alzan, en nombre de la igualdad, la fraternidad y las virtudes republicanas, el ciudadano Rodríguez Zapatero y sus secuaces, ciudadanos como él.

El gesto implica por tanto mala educación, reflejos despóticos y una sugerencia algo más que implícita de violencia contra el adversario. En realidad es un gesto de exclusión y, bien entendido, de exterminio. Sólo alguien imbuido de una misión más allá de lo humano –emancipar a la sociedad de cualquier respeto a los demás– se atreve a hablar de ese modo.

Por eso mismo ha estado Rajoy tan oportuno con su declaración de boicot al imperio progresista (antes franquista) de Polanco. Tal vez parezca un gesto puramente simbólico, pero en eso reside su importancia, que los progresistas han entendido a la perfección. El PP, es decir, la representación política de la derecha social española, ha hecho suyo algo que en la sociedad había ocurrido hace ya tiempo.

Y es que PRISA y sus compañeros de viaje han perdido la más mínima credibilidad, el menor rastro del poco crédito que alguna vez, hace muchos años, pudieran haber tenido. Rajoy ha venido a decir que en España se puede vivir y progresar sin leer El País ni escuchar la SER. Más aún, en buena lógica política, Rajoy ha tomado nota de que para llegar al poder convendrá no tener en cuenta lo que diga el imperio progresista de Polanco. Los españoles que respaldarán en las urnas a Rajoy y al PP lo quieren así hace ya tiempo, pero la derecha española ha seguido hasta ahora prestando crédito a quien sólo lo tenía entre los suyos... y en el propio PP.

Rajoy, tan comedido, tan prudente, ha realizado uno de los gestos más duros que la derecha política había hecho nunca en España. Al tiempo que Rodríguez Zapatero amenaza con "emanciparnos", Rajoy se emancipa de la tutela progresista. El compromiso parece serio. Rajoy se ha dado cuenta de que entre el llamamiento a la violencia implícito en el tuteo de Rodríguez Zapatero y los españoles que quieren seguir siéndolo, como quieren que se respete la Constitución y los derechos, sólo están, en el terreno político, él y el Partido Popular.