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Misión al Líbano

Ejemplo de responsabilidad

Después de haber acogido con entusiasmo la resolución 1701 de la ONU sobre el envío de tropas españolas al Líbano, el Partido Popular parece replegarse a una posición de "apoyo crítico". Lo del apoyo está claro. Lo de "crítico" resulta algo más complicado. Se podrá ser todo lo crítico que se quiera con las condiciones de la misión en el Líbano o con la forma en que el gobierno ha manejado el asunto, desde Zapatero disfrazado de fedayin hasta González defendiendo a los fascistas islámicos. Al final, lo que quedará inevitablemente es el "Sí". Todo lo demás pasará al campo de la retórica.

Por lo que se ve ni siquiera cabe la abstención, que no es una salida brillante, aunque sí respetable. El PP está dispuesto a dar un ejemplo de responsabilidad histórica, de esas que pasan factura ante el electorado. Pero en fin, puestos a dar ese ejemplo, el PP –es decir, Mariano Rajoy– podría hacerlo con claridad.

En primer lugar, cabría poner en sus justos términos la situación actual en el Líbano y cómo se ha llegado a ella. Si las tropas españolas pueden participar en una misión en la zona es porque previamente el ejército israelí ha destruido una parte muy importante de la infraestructura terrorista de Hezbolá. Sin eso, los terroristas jamás aceptarían "misiones de paz" como esta. No hay por tanto interposición, sino voluntad de neutralizar a unos terroristas.

También se podría explicar que uno de los objetivos de la misión es impermeabilizar la frontera siria, de tal forma que los terroristas no reciban más armamento con el que destruir objetivos puramente civiles, como hicieron durante las tres semanas de bombardeos sobre el norte de Israel.

Se podría subrayar además que mientras las tropas destacadas en el sur del Líbano cumplen esta misión de interposición, más al norte será necesario ir formando un auténtico ejército nacional libanés, sin interferencias de los terroristas y capaz de tomar el control de la zona de aquí a algún tiempo. De hecho, ese podría ser un objetivo asumible también por algunos países europeos. Pero es difícil realizarlo sin ayuda norteamericana. En otras palabras: los norteamericanos también van a estar presentes en el Líbano.

Finalmente, se puede hacer un poco de historia y situar esta misión en su contexto, que es el de la zona, por una parte, y el de la política española, por otro. En resumidas cuentas, el de las dos intervenciones de tropas españolas en la región. La primera, la que se produjo con Felipe González de presidente, con soldados de reemplazo en una guerra abierta, en 1991. La segunda, bajo Aznar, consistió en el apoyo puramente político a una intervención destinada a derrocar al mismo tirano que provocó la primera intervención. Luego vino la participación en otra "fuerza de paz" que cuenta, como la que hoy se prepara, con el respaldo de la ONU, votado por el gobierno de Zapatero.

En resumidas cuentas, y ya que Rajoy va a dar el visto bueno al envío de tropas al Líbano, que deje claro que el gobierno del Partido Popular hizo bien en mandarlas a Irak después de que los norteamericanos liberaran al país del dictador, como los israelíes han librado el sur del Líbano –por lo menos en parte– de los terroristas de Hezbolá.

El electorado no retiró su apoyo al PP en las municipales de 2003. No estaba por tanto tan en desacuerdo con la política del gobierno del PP en Irak como se ha dicho. No hay ninguna razón para que el PP siga fingiendo que desconoce todos estos hechos.