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La semana negra de Teresa

Teresa Heinz Kerry, la amiga de los desfavorecidos y los pobres de la tierra, no ha tenido una buena semana. Primero fueron los impuestos, luego unas desafortunadas declaraciones sobre Laura Bush.
 
En cuanto a los impuestos, Teresa Heinz Kerry se vio obligada a hacer pública una parte de su declaración de la renta del año 2003. Nunca hasta ahora una posible futura primera dama de los Estados Unidos había mantenido el secreto sobre sus ingresos. Teresa Heinz Kerry quiso hacerlo, hasta que ha tenido que rendirse. El remedio ha sido peor que la enfermedad, porque de las famosas dos hojas que ha hecho públicas se deduce que Teresa Heinz Kerry se las ha arreglado para pagar, en proporción, menos impuestos que la mayoría de los americanos. Teresa Heinz Kerry paga el 12,4% de sus ingresos declarados, casi 3,5% menos de lo que paga el contribuyente medio y el 15% menos de lo que están pagando el 1% de los contribuyentes de rentas más altas. No es que la práctica sea ilegal, y de hecho hay que felicitar a Teresa Heinz Kerry, la amiga de los desfavorecidos y los pobres de la tierra, por su habilidad para esquivar a Hacienda, pero no deja de ser curioso que la esposa de quien tanto insiste en subir los impuestos a las grandes fortunas se sustraiga a lo que la mayoría de la ciudadanía no puede sustraerse nunca. The Wall Street Journal, que ha dedicado a este asunto dos editoriales, ha señalado que tal vez aquí esté la clave de por qué tantos multimillonarios apoyan a John Kerry. Las subidas de impuestos que preconiza no son para ellos, que siempre encuentran alguna forma de pagar menos, sino para las rentas menos elevadas: gente que ha trabajado duro y que ha tenido éxito aunque no –¡mala suerte!– la fortuna de hacer un matrimonio como el que hizo Teresa con el dueño de Heinz.
 
Las dos hojas no aclaran, por otra parte, la cuantía exacta de la fortuna de la muy progresista Teresa Heinz Kerry, una fortuna que Los Angeles Times calcula en mil millones de dólares.
 
Teresa Heinz Kerry ha tenido otra intervención desafortunada al declarar en una entrevista a USA Today que Laura Bush no ha tenido nunca "un trabajo de verdad". Como Laura Bush trabajó de maestra y de bibliotecaria antes de su matrimonio con George W. Bush, Teresa ha tenido que disculparse. Lo ha hecho a medias, diciendo que había olvidado esa etapa de la vida de Laura Bush. Es poco creíble. Cualquier americano identifica la imagen de Laura Bush con su trabajo de bibliotecaria. Pero con los republicanos con ganas de demostrar que Kerry es un progresista radical y con las security moms (las madres obsesionadas por la seguridad de sus vástagos) como objetivo electoral de primera categoría, el lapsus –digámoslo así– feminista de Teresa Heinz Kerry ha perjudicado a su marido.
 
No ha sido el primero. Poco antes de las elecciones de Afganistán, dijo que los talibán estaban a punto de volver al poder. Y no será el último, con toda probabilidad, porque Teresa, la amiga de los pobres y los desfavorecidos de la tierra, tiene ganas de hacer política. Más carácter que su marido sí que parece tener.