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Terrorismo

Nazis: islamistas y etarras

La colaboración de ETA con los grupos terroristas y fundamentalistas islámicos no es nueva. La ideología de la que parten es la misma: el antiimperialismo nacionalista de los años 50, combinado con raíces comunistas. En otras palabras, los etarras y los islamistas son nacionalsocialistas: nazis.
 
Se suele decir que el fundamentalismo islámico echa sus raíces en el fracaso de los movimientos nacional-socialistas de ideología antiimperialista. No es así. El nacional-socialismo árabe consiguió todos los objetivos que se había propuesto: enriquecer a una oligarquía corrupta y despótica, y mantener a una muy amplia mayoría de la población en la pobreza, la ignorancia y el miedo, todo ello macerado en el culto a la personalidad y a la mitología panarabista.
 
El fundamentalismo islámico revitaliza este movimiento y le proporciona un nuevo horizonte, sobre todo a partir de 1979, cuando la revolución de los ayatolas jomeinistas triunfó en Irán. Lo que al principio parecía irreconciliable se convirtió a medio plazo en un movimiento único, como demuestra el caso paradigmático de Yasser Arafat, primero nacionalsocialista –nazi–, reconvertido luego al islamofascismo y siempre empeñado, con éxito, en mantener aterrorizado y pauperizado a unos palestinos que podrían tener ahora un Estado soberano y democrático.
 
ETA estableció contactos con el Frente Popular de Liberación Palestino en 1970, inmediatamente después de empezar con sus acciones terroristas en España. Terroristas etarras se entrenaron en campos del FPLP en Líbano y Libia. Al menos hasta 1986, hubo contactos entre el régimen libio y ETA, y Libia suministró armamento y dinero a ETA. Desde 1985, una delegación de ETA se ha desplazado todos los años a Teherán a participar en una reunión anual de movimientos antiimperialistas, que celebra el triunfo de los totalitarios jomeinistas.
 
En 1986, la policía francesa identificó a un funcionario de la embajada de Irán en París como contacto del régimen iraní con los grupos terroristas occidentales. En 1993, ETA participó en la reunión de organizaciones islámicas celebrada en Jartum, donde se eligió a un comité dirigente que incluía a Osama Ben Laden. En 1998, la policía española arrestó a un agente iraní acusado de mantener contactos con ETA. Lo soltaron por tener pasaporte diplomático.
 
¿Moratinos, que conoce tan íntimamente a Arafat, no sabe absolutamente nada de toda esta historia?