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Concentración AVT

Patriotismo y libertad

Las declaraciones del escritor gallego y muso monclovito de ZP lo han dejado bien claro. Con la concentración de la AVT, Madrid ha sido tomada por la extrema derecha. En consecuencia, como ha destacado la gran Teresa Jiménez-Becerril, ya sabemos que el gobierno socialista se dispone a hacer como si la manifestación no fuera con él.
 
La verdad es que nadie esperaba otra cosa. Los años de negociación, las prisas por premiar a los etarras con el desmantelamiento de España, las declaraciones previas como las de la vicepresidenta de un gobierno encaramado al poder sobre casi doscientos muertos y que acababa de despacharse diciendo que en España no hay terrorismo… Nada dejaba lugar a dudas sobre la política del PSOE.
 
Pero el significado de la concentración iba mucho más allá de una toma de posición ante el gobierno títere de ETA.
 
Se trata también de una exigencia hacia el PP. Después de estas concentraciones y manifestaciones, el PP ya no puede limitarse a aparecer por allí, ni a colaborar o a ayudar, si es que lo está haciendo. Tiene que reflexionar seriamente sobre cuál es su papel como partido nacional y proceder a una profunda reorganización interna que le permita liderar de verdad lo que está ocurriendo en la sociedad española.
 
Y eso, lo que está ocurriendo, es que la herida del 11-M y el asalto al Estado lanzado entre el 11 y el 14-M han provocado una revitalización social. La sociedad española ha tomado la iniciativa y lo ha hecho por su cuenta. Está trabajando con autonomía en aspectos hasta ahora abandonados en manos de políticos o buscadores de rentas profesionales. Y ha encontrado en la bandera de España, que inundó la Plaza de Colón, el símbolo perfecto para resumir sus aspiraciones de libertad, su lealtad a la democracia, su voluntad de sacrificio si es necesario y su solidaridad con quienes han pasado a encarnar esta España nueva, como son las víctimas del terrorismo:
 
Para medir el camino recorrido, recuérdese la manifestación de duelo por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Allí no lució ni una bandera de España. Así no se podía reconstruir una sociedad capaz de ser libre.
 
Lo que los terroristas y sus aliados quieren es desunir, romper, aislar, conseguir que desconfiemos los unos de los otros. Lo mismo quiere el gobierno socialista.
 
Pero cuando nos identificamos con la bandera de España, sabemos que no estamos condenados a eso. Hemos forjado un lazo más profundo que nosotros mismos. Nos exige nuestro compromiso, pero también podemos descansar en él, como quien se apoya en tierra firme. Nuestros compatriotas nos dan la fuerza para ser lo que queremos ser: libres.
 
Eso lo que quienes negocian con los etarras, siempre hozando en el vertedero de la historia, llaman extrema derecha. Pobres infelices.