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Estado de la Unión

Un presidente en forma

Durante el discurso sobre el Estado de la Unión que Bush pronunció ayer hubo dos momentos emocionantes. Uno, cuando Bush pidió el aplauso para los padres de un marine muerto en Faluya, presentes en la sala. El presidente explicó que la madre le había mandado una carta contándole la despedida de su hijo soldado: “Tú has cuidado de mí hasta hoy; ahora yo voy a protegerte a ti.” Bush se emocionó con la larguísima ovación que saludó a los padres del patriota.
 
Otro momento de alta intensidad vino cuando saludó a una mujer sentada en la tribuna, al lado de Laura Bush. Era Safia Taleb al-Suahi, hija de un iraquí asesinado por Sadam Hussein, que enseñó como un gesto de victoria y de agradecimiento su mano con la marca de haber votado en las elecciones.
 
El discurso tuvo silencios significativos. No hubo referencias a China, ni a Rusia, ni a África ni a América Latina ni a Europa. Se echa de menos alguna indicación sobre el liderazgo de Estados Unidos en estas zonas.
 
Bush insistió en cambio en varias propuestas ya expuestas antes: aumento de becas para estudiantes de familias con recursos escasos; mayores medios para la defensa de procesados en condiciones económicas precarias; defensa del matrimonio. Son tres puntos importantes e interesantes por lo que tienen de eclécticos: no están inspirados por una ideología, sino por principios y convicciones de fondo.
 
El presidente los presentó como un reto al Congreso. Así fue como expuso la pieza clave del discurso en cuanto a política interior: la reforma de la Seguridad Social. Aunque no entró en detalles, Bush precisó bastante su proyecto. En el aspecto más general, trazó con claridad la relación entre la “sociedad de propietarios” que propuso durante la campaña y la nueva Seguridad Social: los fondos que los trabajadores inviertan por su cuenta serán propiedad suya y podrán ser heredados por sus hijos, no como ocurre ahora con lo que sustrae el Estado para pagar las pensiones de los jubilados. También empezó a precisar las medidas de precaución y los porcentajes. Obviamente, Bush está dispuesto a sacar adelante su proyecto y a gastar su capital político en lo que promete ser una revolución.
 
Por primera vez desde el 11-S, un discurso sobre el Estado de la Unión estuvo dedicado en más de la mitad de su contenido a cuestiones internas. Ahora bien, Bush no podía olvidar el éxito de las elecciones en Irak y lo que ha entendido, legítimamente, como una reivindicación de su política. La gran retórica del discurso de toma de posesión se había hecho realidad el domingo en Irak. El Congreso lo tuvo que reconocer. Había que ver la cara de John Kerry aplaudiendo a su antiguo rival. Bush se permitió insistir en una petición de dinero para ayudar a la construcción de un Estado palestino democrático.
 
Ante todo esto, los demócratas siguen desconcertados. No saben cómo reaccionar ante las propuestas sociales de la nueva administración, a las que no se pueden oponer. Van a presentar batalla en la reforma de la Seguridad Social, pero los argumentos de Bush son de peso y en algún momento los demócratas tendrán que proponer algo más que la defensa de un sistema que ellos mismos reconocen en quiebra. Es difícil criticar el déficit de la administración Bush y oponerse al mismo tiempo a la reforma de la Seguridad Social. En cuanto a Irak, se han refugiado en la petición de un calendario para la salida de las tropas: otra táctica defensiva, que hasta ahora no les ha hecho ganar influencia, al revés.
 
Bush no lo dijo, pero un dato avala la existencia de una situación nueva, creada gracias a la política seguida en estos años. Las únicas votaciones libres celebradas en países o territorios árabes musulmanes se han desarrollado bajo ocupación militar extranjera: Afganistán, Palestina (Israel) e Irak.
 
La doctrina expuesta en el famoso discurso del “Eje del Mal” ha empezado a dar resultados. Para subrayarlo, Bush hizo referencia a lo que a partir de ahora se puede llamar la “doctrina Zarqawi”: la democracia, según el terrorista islámico, encarna el “principio del Mal”.
 
Evidentemente, el presidente Bush está en plena forma.

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