- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Mariñas deberá indemnizar a Norma Duval tras afirmar que era lesbiana
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Juande Ramos deja fuera a Casillas de su primer once en el Real Madrid
- ESCAÑOS VACÍOS PARA ROSA DÍEZ, por Mercedes R. Martín
- ¿Hacia un nuevo dólar? La Fed quiere emitir deuda propia al margen del Gobierno
- Emilio J. González: La catástrofe total de Zapatero
- Detectives de la SGAE se infiltran en asociaciones anti canon para vigilarlas de cerca
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Otra vez los eufemismos: "Que el bisturí no roce el corazón del pluralismo"
- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Moratinos dice que la ONU amparaba las escalas autorizadas por Aznar
- ¿Está todo el PP a favor del acercamiento al País Vasco del asesino de Goyo Ordóñez?
- Chacón anuncia la supresión del límite de 3.000 soldados en el exterior
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- "El Gobierno no ha hecho nada para frenar el paro y Corbacho no lidera la situación"
- La pobreza aumenta en Extremadura, y Andalucía tardaría 65 años en erradicarla
Columna publicada el 29-12-2003
El consejero jefe de un gobierno que se supone de todos los catalanes, pero que ha impuesto la exclusión del primer partido de España y quizás en marzo el segundo de Cataluña, ha detectado dos oportunidades desde el atalaya de su medio millón de votos. La primera la formula sin tapujos: “agarrar al PSOE por donde hay que agarrarlo”. La segunda la proclama sin vergüenza: “hacer el cambio de régimen democrático”. Ambas merecen comentario.
Que el señor Carod pueda referirse con tanto desparpajo al partido de su presidente es un síntoma inequívoco de que el PSOE no infunde el menor respeto a nadie, pero también de algo que todos sabemos desde hace tiempo: que Maragall no se considera parte del PSOE. Es más, seguramente está de acuerdo con su mano derecha en la conveniencia de aprovechar la debilidad de Zapatero para modelar el PSOE a la medida de sus pretensiones. El PSOE opera en Cataluña como una marca implícita, ya que Maragall hace mucho que no la exhibe. Se supone que está detrás, lo que sirve para arrastrar el voto del cinturón industrial de Barcelona. Lo mucho que vale este voto una vez emitido queda perfectamente reflejado en la ausencia de consellers nacidos fuera de Cataluña, lo que constituye, cuando menos, una anomalía en una tierra con la estructura sociológica de Cataluña. Cualquiera que conozca mínimamente el PSC sabe que su cúpula es nacionalista desde hace muchos años. Nacionalista es Maragall como lo eran Obiols y Raventós. El PSC tiene incluso su teórico particular de la independencia de Cataluña: Xavier Rubert de Ventós. Pero, claro, el charnego útil no ha leído “De la identidad a la independencia” (1999).
La segunda oportunidad que cita Carod, hacer el cambio de régimen democrático, es más preocupante, si cabe, que la primera porque refleja el ánimo frentepopulista de quienes sólo conciben la democracia si gobierna la izquierda. Ya advirtió Aznar que se trataba de cambiar el régimen, y ahora Carod, al reconocerlo, vuelve a demostrar que la única ventaja de la irrupción de ERC en la arena política es que no oculta sus intenciones. Se alinea así con Llamazares, que considera el derrocamiento del PP una cuestión de salud pública, expresión que nos retrotrae no ya a su querida revolución de daiquiris y mulatas sino a la mismísima revolución francesa. Para tener otro frente popular con el que abrir el siglo XXI colgados de la maldición de nuestra izquierda estúpida y traidora sólo falta un requisito: que el PSOE asuma el discurso del cambio de régimen y de la salud pública. Esta es hoy la principal incógnita, que podría despejarse muy pronto para bien si a Zapatero le queda un gramo de sensatez. O para mal si lleva hasta las últimas consecuencias el atinado aserto de Carod: “No es lo mismo el PP que el PSOE”.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
