- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Mariñas deberá indemnizar a Norma Duval tras afirmar que era lesbiana
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Juande Ramos deja fuera a Casillas de su primer once en el Real Madrid
- ESCAÑOS VACÍOS PARA ROSA DÍEZ, por Mercedes R. Martín
- ¿Hacia un nuevo dólar? La Fed quiere emitir deuda propia al margen del Gobierno
- Emilio J. González: La catástrofe total de Zapatero
- Detectives de la SGAE se infiltran en asociaciones anti canon para vigilarlas de cerca
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Otra vez los eufemismos: "Que el bisturí no roce el corazón del pluralismo"
- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Moratinos dice que la ONU amparaba las escalas autorizadas por Aznar
- ¿Está todo el PP a favor del acercamiento al País Vasco del asesino de Goyo Ordóñez?
- Chacón anuncia la supresión del límite de 3.000 soldados en el exterior
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- "El Gobierno no ha hecho nada para frenar el paro y Corbacho no lidera la situación"
- La pobreza aumenta en Extremadura, y Andalucía tardaría 65 años en erradicarla
Columna publicada el 01-06-2005
Acabo de oír a Javier Somalo reproducir esta impresionante frase, con todas sus jotas y, como no podía ser de otro modo, se me ha aparecido José Bono en todo su esplendor. Algún día todo el mundo hablará como Bono porque el ministro de defensa, con tanto futuro a sus espaldas y tanto pasado por delante, se remueve incansable en busca del liderazgo que debió ocupar, el lugar que aún no entiende cómo se le hurtó, el trono que un joven por el que nadie daba un duro le arrebató.
Bono persigue con movimientos sinuosos de sierpe o aleteos de mosca de la luz, según su estado de ánimo, el cumplimiento de un destino esquivo. Él era el candidato de González, como el propio ex presidente le soltó sin miramientos al okupa cuando aún tenía algún ascendiente sobre el aparato. En esa época todos le tosían al pobre ZP; su secretaría general no impresionaba mucho. Se trataba de un engorro, claro, pero un engorro provisional. Estaba ahí, creían, aupado por una coyuntura adversa, un repliegue del partido, un tomarse un respiro la gente seria, y también por las deslealtades de algunos.
Maragall, con ese savoir faire que tantas satisfacciones le ha dado y que tan popular le ha hecho en Israel y en Salamanca, le gritó en un mitin: ¡Zapatero, a tus zapatos! Textual. El hombre, que aún no se llamaba ZP, asentía, sonreía azorado. Se debía estar acordando del abuelo poeta. Maragall a tus maragalladas, pensó quizá el ninguneado, hechizando al president de modo que, quisiera o no, ya no podría dejar de comportarse como su caricatura. Pero entonces asintió, sonrió. Al fin y al cabo, don Pasqual lo había colocado en la silla que esperaba a Bono. Don Pasqual y los balbases, porque el desgarbado de ojos zarcos fue un Rómulo amamantado por varias lobas.
La onda expansiva del 11-M llevó al ninguneado a la Moncloa y la antología del disparate tomó el Boletín Oficial del Estado. Con la imprudente arrogancia de los primerizos encantados de conocerse, ZP, de entrada, se puso El Mundo por montera. Trastornó la política exterior, le pegó un decretazo a la educación y otro al Plan Hidrológico, le buscaron un sastre, lo peinaron a la romana y en un prodigio fonético convirtió en esdrújulas todas las palabras del diccionario, incluyendo los monosílabos y no pocos silencios. Y se puso cómodo.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
