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Columna publicada el 23-12-2003
Se empieza a constatar que lo más alarmante del acuerdo de gobierno en Cataluña es el pacto de exclusión del PP. Entre sus primeros efectos destaca uno ciertamente memorable: ha hecho pensar a Llamazares. De esa insólita actividad ha nacido la propuesta de extender la exclusión al ámbito nacional, y quiere empezar por el Senado, una cámara que considera peligrosa para la democracia. Normal, para los comunistas cualquier cámara legislativa es peligrosa; su concepto de democracia es el del comandante chiflado.
La caída de este hombre al pozo de la abyección parece no tener fin. Ha tratado de servir los intereses de Sadam Husein. Ha trabajado para conseguir en las calles durante la guerra la influencia que las urnas se negaban a darle. Gestiona un partidillo vergonzante que esconde el martillo, la hoz y el pasado infamante bajo un manto que es un collage: un poquito de ecologismo, mucha antiglobalización, una pizca de feminismo gramatical, algo de orgullo gay, comercio justo (justo lo contrario), algún servicio a la estrategia del terrorismo aquí y allá, siempre con la bandera del pacifismo, antisemitismo a raudales y antiamericanismo patológico.
Este personaje de formación estalinista, el gesto indignado, la arenga fácil, es la cara última que el destino, tan bromista, ha deparado al comunismo español. Lo de Cataluña le ha hecho reflexionar porque, de pronto, dos de sus conmilitones han entrado en un gobierno, llevan coche oficial y los mossos d’esquadra se ponen firmes a su paso. ¿Por qué no intentar lo mismo en el gobierno de España? ¿Por qué no subirse a lomos de Zapatero, que lo aguanta todo, y probar suerte? Y claro, su fantasía se dispara. Sostiene que el partido más grande de España no es democrático y que hay que impedir que repita mayoría absoluta. ¿Con más agresiones a las sedes del PP? ¿Profundizando su alianza vasca con el miedo? ¿Cómo quiere democratizarnos el representante de la ideología de los cien millones de muertos? ¿Qué haría Llamazares con nosotros, los discrepantes, si su modelo político triunfara, si tuviera el poder?

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