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Tres víctimas de la injusticia y el capitalismo

El uno se hace ingeniero en la Universidad de El Cairo y estudia su postgrado en Hamburgo, especializándose en planificación urbana. En Florida obtiene la licencia de piloto aéreo. Llega el 10 de septiembre al Comfort Inn de South Portland conduciendo un Nissan Altima y saca dinero de un cajero del Key Bank. Luego visita un Wal Mart. Él mismo, que ha planificado los atentados, se pone a los mandos de un Boeing y lo estrella contra la Torre Norte del World Trade Center de Nueva York, el corazón del corazón del mundo. Se llama Mohamed Atta.
 
El otro es hijo de dos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de Túnez. Estudia Ciencias Económicas en la Universidad Autónoma de Madrid con una beca obtenida a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional. No elude, de estudiante, las discotecas. Trabaja en la inmobiliaria Arconsa. El juez Andreu autoriza la intervención de su teléfono una semana antes del 11 de marzo, día de la masacre de los trenes de Madrid. Es, según el ministro Alonso, el autor intelectual de los atentados. Cuando el piso de la calle Martín Gaite, donde se esconde con sus cómplices, es rodeado por los GEO, llama a su madre a Túnez antes de volar por los aires. Se llama Serhane Fakhet.
 
El de más allá nace en Inglaterra y se licencia en Ciencias del Deporte. Vive en una casa independiente de varios pisos en Beeston, cerca de Leeds. Es un aficionado al cricket. La familia posee dos Mercedes y regenta una tienda de comida rápida. Vuela con su bomba el 7 de julio entre las estaciones de Aldgate y Liverpool Street. Se llama Shehzad Tanweers.
 
Las “desigualdades económicas” y “el exasperante y ciego egoísmo de las sociedades capitalistas” formarían parte, si hay que creer al hombre fuerte de Prisa, de la raíz de los actos de Atta, Fakhet y Tanweers. Nuestro gobierno lo preside un hombre que, tras los atentados de Londres, reflexionó que “es poco realista esperar alcanzar la paz y la estabilidad en un mar de injusticia universal”. Se llaman Juan Luis Cebrián y José Luis Rodríguez Zapatero.