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Querido Pablo

Jornada de reconstrucción

Hoy más que nunca, Querido Pablo:

Los últimos tres días del busPSOE sentía nostalgia anticipada. Pensaba que, después de todo, echaría de menos esta caravana cuando pasara la vorágine. 15 días de es-cuatro, -lo del estrés sabe a poco-, de carreras, narcolepsia, y bucle mitinero en los que los 34 periodistas de la caravana y el equipo de prensa del PSOE establecimos, con nuestras diferencias, muy "buen rollo" porque la parte humana no está reñida con la discrepancia. ¡Faltaría más! Pero ahora, estoy feliz. ¿Lo echo de menos? Lo haré pero todavía no he tenido tiempo. Yo, como Rajoy, he remoloneado en la cama. Ni puse el despertador. Morfeo y yo nos reconciliamos anoche tras dos semanas de enfado, y ya se sabe que tras la reconciliación, uno se levanta de buen humor. Reconciliación también con mi casita, al lado del Congreso, que había dejado fría y desolada. Ya le puse la calefacción, encendí las luces e hice el mejor café de toda la campaña: el mío. Con magdalenas de fresa, que me chiflan.

Degusté cada segundo en la jornada de reconstrucción... de mi misma. Atrás quedó Ketty la fea. Las reconciliaciones han sido múltiples: con la crema suavizante, la mascarilla, el secador, la laca de uñas. Mens sana in corpore sano. Hoy, después de pintarme el ojo, pero bien, no como el oso panda que parecía al bajar del avión de campaña, me he encontrado en el espejo. Ésta soy yo. Y reconciliación también con el teléfono. He cambiado impresiones con Dieter, con mis familia y, por supuesto, con mi querida Sandra León, a quien tan abandonada tenía y tanto echaba de menos. Ha venido a comer y a escuchar el relato apasionado de mi nueva experiencia vital. Porque la enésima reconciliación es con la energía y vitalidad que parecieron abandonarme cuando me empotré con Rubalcaba. Atrás quedó también la novia cadáver, ese muerto viviente que se movía por inercia, salvo a la hora de entrar en esRadio o escribir para LD. Menos mal que confío en la Divina Providencia.

Y como ayer te hice yo el balance, hoy me dedico a reconstruir recuerdos. Me quedo con varios. Ayer, con Alejo Stevel, ex cantante de Tequila y miembro de la plataforma Ojalá de apoyo a Rubalcaba. En el cierre en Fuenlabrada, felicitó a la prensa por haber resistido el tute y nos dedicó una canción. Despareció de golpe el agotamiento. Nos pusimos de pie en el corralito, sobre las sillas, y nos de prensa y nos marcamos ‘el baile’. ¡Momentazo! El otro recuerdo ha sido el bucle mitinero. Hicimos un top-ten con las frases de Alfredo: "No es lo mismo Rajoy que Rubalcaba", "Si Pablo Iglesias levantara la cabeza", "las pérdidas se socializan y los beneficios se privatizan", "Rajoy no habla pero Esperanza no calla... y Feijoo actúa... y Cospedal desvelea". Lo digo de memoria, en serio. Era el mejor momento de los mítines. Nos reíamos todos al comprobar que no sólo nos aprendimos sus frases sino ¡el orden! "Ahora viene lo de Pablo..." Y pon: "Si Pablo Iglesias levantara la cabeza...". Carcajada general mientras las gradas de militantes nos miraban con desprecio. Y el tercero recuerdo: para Ernesto y Saulo, los dos agentes de viajes que iban con nosotros en busPSOE y a quienes tanto he hecho sufrir llegando tarde, perdiendo maletas, la libreta, el boli y hasta ¡el móvil! (Pablo, pero estamos hecho el uno para el otro). Así que desde aquí un enorme GRACIAS para ellos. Ya organizamos quedada en diciembre.

El resumen es que no me ha hecho falta reflexionar. Ya tengo decidido el voto. O casi. Supongo que al igual que nuestros candidatos, que hoy también se han reconciliado: con el campo, los paseos, la familia, la música, los libros y, por supuesto, ¡el fútbol! El del Madrid, qué duda cabe, lo poco coincidente en las pasiones de Mariano y Alfredo. Será un partido que no olvidarán nunca, aunque el decisivo es mañana. A las 9 abren los colegios electorales. Y es cierto, como dice Rubal, que "las encuestas no caben en una urna. Sólo los votos". Pero no lo es menos que se equivoca en eso de que el marcador está 0-0.

Un beso

Ketty Garat

PD: Esperando ese café, que a ti también te he echado de menos, y ya se me pasó el enfadó por dedicarle mi carta a César.

 

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