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GEOESTRATEGIA

La región euroasiática

La fuerza bruta militar no es algo que esté de moda en Europa ni en España, pero (...) sí que está muy de moda en la región euroasiática, y no sólo en Oriente Medio, sino concretamente en Asia Oriental. (...)

Robert Kaplan
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(...) Europa ha recortado sus presupuestos de defensa. Los Gobiernos europeos parecen incapaces de pedir a sus ciudadanos sacrificios extremos, así que han reducido estos presupuestos. Mientras tanto, China –al igual que Vietnam y otros países de Asia Oriental– continúa sin descanso su política de comprar submarinos nucleares, diesel o eléctricos. La guerra submarina es el futuro, ya que cada vez es más sencillo atacar a los barcos que navegan en la superficie. (...) a medida que descienden los presupuestos europeos de defensa, Oriente Medio se concentra cada vez más en su propia política interna.

Por primera vez en décadas, los regímenes despóticos de Oriente Medio están siendo amenazados. Decir que se trata de una lucha por la democracia puede considerarse una forma de reacción emocional. Una forma analítica de reaccionar sería decir que lo que vemos en Oriente Medio son los prolegómenos de una próxima crisis de la autoridad central. Si los regímenes actuales carecen de legitimidad para gobernar, ¿quién la tiene? Mientras que Egipto y Túnez constituyen centros de civilización antiquísimos –han sido Estados desde la antigüedad y, por lo tanto, tienen instituciones y marcos burocráticos–, países como Siria, especialmente Yemen, Libia y otros son más bien expresiones geográficas y no Estados. La institucionalización de estos países es más débil que la de Egipto o Túnez. Por lo tanto, las transiciones de Oriente Medio van a ser mucho más tumultuosas y su política interna exigirá los mayores esfuerzos en las próximas décadas, ya que no debemos olvidar que durante décadas Oriente Medio no ha tenido realmente ningún tipo de política interna. Se ahogó bajo el gobierno de regímenes de seguridad nacional estériles y corruptos, y a medida que esos regímenes se debiliten y caigan veremos cómo una energía ingente pasa a concentrarse en la política interna y en rectificar la economía.

Europa, entonces, reduce su gasto en defensa y Oriente Medio está más centrado en sí mismo y en sus sociedades. Mientras tanto, lo que yo denomino el Indo-Pacífico –que viene a ser la India más Asia Oriental (es decir, el Pacífico Occidental)– experimentará enormes aumentos en gastos de defensa en todo el territorio. Durante el principio y la mitad de la Guerra Fría, Asia se consideraba básicamente un enorme trozo de tierra repleto de ejércitos y muy poco sofisticado, interesado únicamente en el desarrollo nacional, en la construcción de carreteras, en sacar provecho de su cosecha y en la guerra de guerrillas (en el caso de Vietnam y otros). Pero lo que ha empezado a aparecer muy sigilosamente en Asia, en las páginas tercera y cuarta de los periódicos más que en la primera, ha sido la creación de verdaderos complejos defensivos cívico-militares postindustriales. A esto hay que añadir los misiles balísticos, la capacidad para la ciberguerra y para poder alcanzar objetivos móviles en el mar, los satélites GPS en el espacio, el refuerzo no de los ejércitos de guerrilla –como en el Gran Oriente Medio (en Iraq, en Afganistán y demás países)–, sino de una potencia naval y aérea realmente fuerte. Cuando empleo la palabra naval me refiero a la potencia aérea y espacial, porque desde la aparición del portaaviones a principios del siglo XX es imposible separar la guerra aérea de la naval. Y como hoy en día los buques de las grandes flotas navales no se guían con el sextante, sino con los satélites GPS que están en el espacio, este último se ha convertido en el terreno de la guerra naval. Los Gobiernos indio, chino y otros en Asia Oriental están destinando mucho dinero a los satélites espaciales. La India dispone de toda una red de satélites dedicada a seguir los movimientos de los submarinos chinos.

La idea de que estamos en una etapa de postguerra y en una etapa postnacionalista puede que sólo sea cierta para Europa. En Asia Oriental el nacionalismo está muy vivo, perfectamente sano y vigoroso. La India tiene la quinta mayor armada y está en camino de ser la tercera. El supuesto cuasi pacifista Japón tiene 123 buques de guerra de vanguardia, una cifra cuatro veces superior a la Marina Real Británica. Esta proporción continuará en aumento a medida que la Marina Real Británica continúe su mengua y Japón se remilitarice psicológicamente, como consecuencia de la creciente amenaza que China supone como gran potencia aérea y naval, ya que cualquier cosa que suceda en la península de Corea son malas noticias para Japón. O bien Corea del Norte continúa así y sigue siendo una amenaza para Japón –hay que recordar que Corea del Norte no es tanto un régimen comunista como un régimen fascista nacionalista que inculca en su población un verdadero odio hacia los japoneses–, o bien se produce un colapso inesperado del Estado norcoreano. Por lo tanto, en unas décadas, o quizá antes, una Corea todavía mayor será inherentemente antijaponesa por mor de la ocupación japonesa de la península coreana de 1910 a 1945.

Hablemos un poco más de la capacidad militar china. En unos quince años China construirá más submarinos que Estados Unidos. En su mayoría serán submarinos diesel-eléctricos, muy pocos nucleares. En términos de navegación y de tecnología están muy por debajo de la capacidad de la armada estadounidense. Pero en un mundo donde el 90% del comercio internacional que viaja entre continentes lo hace por mar, el número importa, y mucho, en el sector marítimo. Ya que el tamaño cuantitativo de la armada es todavía primordial, es necesario precisar que Estados Unidos necesita la potencia nuclear de sus submarinos para llegar a Asia, mientras que China ya está ahí desarrollando su capacidad.

No podemos saber el futuro de China. El PIB chino ha crecido a un ritmo del 10% anual en los últimos treinta años, aunque algunos economistas predicen una crisis por razones varias en las que no voy a entrar. El crecimiento del PIB chino podría caer entonces a una media del 7% anual, quizá incluso al 5%, o [Pekín] podría atravesar una crisis de legitimidad política interna tal como se ha visto ha sucedido en la Primavera Árabe, y los líderes chinos desde luego temen algo así, a juzgar por las acciones que han emprendido. No está claro si este tipo de crisis conducirían a un mayor nacionalismo chino o si retrasarían la adquisición de una verdadera armada oceánica. No se puede saber. Pero incluso si eso sucede, y según las proyecciones actuales, China llegará a ser una gran potencia naval y aérea a medida que avance el siglo XXI.

No son sólo China, la India y Japón. Los presupuestos de defensa de todos los países del Sudeste Asiático han aumentado un 33% en la última década. Vietnam acaba de adquirir seis nuevos submarinos clase Kilo de vanguardia; Malasia ha comprado nuevos submarinos, lo mismo que Indonesia, porque todos buscan protegerse de China. EEUU estuvo en guerra con Vietnam hace unas décadas; ahora sin embargo los vietnamitas dan la bienvenida a los estadounidenses como nuevos aliados estratégicos contra China. Nuevamente, el nacionalismo es fuerte y las armadas navales crecen a lo largo de gran parte de Eurasia.

La verdadera noticia en la región euroasiática (...) es que China se está desplazando verticalmente en dirección sur hacia el Océano Índico, y la India se está desplazando horizontalmente hacia el este y oeste a lo largo del Océano Índico. Esto quiere decir que algunas esferas de influencia se están solapando y que, por lo tanto, van a entrar en conflicto.

Trataré de explicar esto mejor. China ha construido puertos de aguas profundas de vanguardia en Pakistán, Bangladés, Birmania y Sri Lanka. Así dispone de nuevas instalaciones de almacenamiento y de suministro de combustible, a la vez que proporciona una ayuda económica, política, diplomática y militar significativa a todos estos países. Está claro que China quiere tener presencia en el Océano Indico y quiere ser un país con una marina bioceánica (Océano Pacífico e Índico). Y no se limita al Océano Pacífico y al Índico: aquí mismo, en el Mediterráneo, China está reconstruyendo el puerto griego de El Pireo y transformándolo en un puerto de vanguardia del siglo XXI; y otro tanto está haciendo en Rijeka (Croacia). Está claro que China quiere además tener presencia en el Mediterráneo Oriental.

¿Pero vamos a ver bases militares chinas en la mitad del planeta? No, ésa es una perspectiva demasiado simplista. En primer lugar, si China realmente tuviera bases navales en cualquiera de los países del Océano Índico que he mencionado antes, sería una amenaza demasiado grande para la India, y China se está esforzando por calmar los temores indios y hacer que la población india piense que el incremento de la potencia militar china es benevolente y no es hegemónico. Lo que China parece desear son más bien lugares, no bases: instalaciones para almacenar bienes de consumo chino para su venta en Europa, África Oriental y Oriente Medio, y el establecimiento de lazos diplomáticos y estratégicos muy cercanos con todos estos países (para que los buques de guerra chinos puedan visitarlos regularmente y China pueda así tener presencia).

Al mirar nuestro planeta se puede observar que toda la energía, o gran parte de ella –en términos de hidrocarburos, es decir, gas natural y petróleo–, se concentra en la península arábiga y en la meseta iraní, y esa energía tiene que llegar a la pujante clase media de Asia Oriental, la costa de China, Corea del Sur y Japón. Para hacerlo, la mayor parte de esta energía deberá atravesar el angosto canal del Estrecho de Malaca, y los estrechos de Macasar, Lombok y de la Sonda, situados en el archipiélago indonesio. A China le preocupa mucho que sus proveedores de energía dependan tanto del Estrecho de Malaca, y por lo tanto espera construir un conducto terrestre en el nuevo puerto que está construyendo en Birmania para atravesar el país y transportar la energía directamente a China meridional. China espera poder conectar la costa de Pakistán con China occidental y con el puerto que acaba de terminar de construir en la costa de Pakistán, en el Mar Arábigo. Además, contempla hacer lo mismo en Bangladés, puesto que el punto de salida más cercano del Tíbet y de China occidental son los puertos de Bangladés. Estamos presenciando la creación de una compleja red de carreteras, vías ferroviarias y conducciones que conectarán a China, la India, Irán, los países de Asia Central, etcétera, lo que les hará entablar una relación muy cercana.

No me refiero a una especie de nacionalismo postkantiano. A lo que sí me refiero es a un equilibrio de poder político al estilo Metternich, donde una red de relaciones inmensamente frágil hace que cada país esté muy conectado y sea muy dependiente de los demás países.

(...) China disfruta gratuitamente de las ventajas que le proporciona la armada estadounidense. La globalización tal y como la conocemos –con mucha de la ropa que nos ponemos procedente de Asia, así como otras cosas que compramos– es posible gracias a la protección de las principales vías marítimas de comunicación por la escuadra naval norteamericana. Mientras que China continúe aprovechándose gratuitamente de esta protección, podrá ocuparse realmente de proteger sus propias vías marítimas de comunicación, y dispondrá en poco tiempo de buques de guerra que se encarguen de proteger a sus petroleros y a su flota mercante en sus desplazamientos marítimos entre Oriente Medio a Asia Oriental.

A medida que China se extiende verticalmente hacia el sur, la esfera de influencia india se desplaza en dirección este y oeste a lo largo del Océano Índico. Resulta interesante el hecho de que en la India uno de los hombres de Estado más respetados (...) sea hoy Lord George Nathaniel Curzon, virrey británico entre 1899 y 1905. Los indios admiran a Curzon porque tenía una visión estratégica del mundo basada en la Realpolitik y en la orientación geográfica del territorio indio. La India de Curzon incluía Birmania, Bangladés y lo que hoy es Pakistán, y tenía esferas de influencia –zonas de influencia en la sombra, por así decirlo– que atravesaban toda la meseta iraní y Asia Central, y en dirección sur llegaban hasta el Sureste Asiático.

La India podrá ser una democracia con valores democráticos occidentales, pero es un jugador de la Realpolitik que juega fuerte y no pide perdón por hacerlo. Está muy interesada en extender su influencia y presencia en Irán, y aquí es donde la India entra en conflicto con Washington, a pesar de que en prácticamente todas las demás esferas ambos son aliados naturales. De hecho, me atrevería a decir que lo mejor que le ha pasado a EEUU en términos estratégicos desde la caída del Muro de Berlín ha sido el ascenso natural de la India como gran potencia económica y militar. Birmania tiene uno de los peores y más opresores regímenes militares del mundo, y sin embargo la India, una democracia de estilo occidental, no tiene más elección que entregar al régimen birmano no sólo ayuda económica, también entrenamiento militar. ¿Por qué? Pues porque la India no puede quedarse de brazos cruzados y mirar cómo Birmania se convierte en un Estado cuasi satélite de China. Además, Birmania tiene petróleo, gas natural, madera, energía hidráulica, jade, rubíes, diamantes, uranio... En el siglo XXI Birmania será un verdadero escenario de competición entre China y la India.

Quisiera concluir (...) con dos pequeñas imágenes. La primera es Taiwán, que, de alguna forma, es una especie de Berlín post Guerra Fría. China tiene exactamente 1.500 misiles balísticos de corto alcance que apuntan a Taiwán, y al mismo tiempo hay 270 vuelos comerciales cada semana entre Taiwán y China continental. Está claro que China ha decidido ignorar toda la cuestión de la soberanía taiwanesa y envuelve a Taiwán con una China económica más fuerte, al tiempo que lo intimida con misiles balísticos. Llegará un punto –en una década o dos (...)– en que Estados Unidos ya no podrá defender de forma creíble a Taiwán. Y cuando eso suceda no se necesitará una guerra, no se necesitará luchar, pero afectará radicalmente a las relaciones de EEUU con el resto de la Asia Oriental marítima; y China será libre de dirigir sus energías hacia el exterior, a la primera y segunda cadena de islas del Pacífico y al Océano Índico, en dirección al Cuerno de África, más o menos.

China es hoy el mayor socio comercial de casi cada país de Asia. A medida que crece su fuerza naval y aérea, países como Vietnam, Filipinas y Malasia se sienten cada vez más amenazados. Temen que, con el paso de los años y las décadas, puedan verse finlandizados por China. Por lo tanto, necesitan una fuerte presencia naval y aérea estadounidense en la región. Pero lo fundamental aquí es que en Asia Oriental y Meridional el nacionalismo indopacífico es real, el poder militar va en aumento: la Realpolitik es la filosofía del momento.

Finalmente, me gustaría decir algo acerca de lo que podría llegar a ser la pequeña región más importante del mundo: el mar de la China Meridional. Podría tener más petróleo y gas natural que cualquier otro lugar del planeta, a excepción de Arabia Saudí. Todas las potencias marítimas se disputan ferozmente sus fronteras (en concreto, Vietnam, Malasia y las Filipinas reclaman partes de él, mientras que China reclama la totalidad). Un teniente coronel chino me dijo: "Nosotros vemos el mar de la China Meridional como vosotros los americanos veíais el Caribe a finales del siglo XIX". Adquirir el control de la cuenca mayor del Caribe fue lo que permitió que Estados Unidos dominase el hemisferio occidental y afectase así al equilibrio en aquel hemisferio. El objetivo de China con el mar de la China Meridional es muy similar.

Como conclusión, el mundo no está para nada en un estado postnacional y postmilitar. Oriente Medio es más inestable que nunca, y un poder militar y un nacionalismo verdaderamente fuerte están aumentando a gran velocidad en gran parte de Eurasia y lejos de Europa.

 

Nota: Este texto está tomado de EUROPA ANTE UNA CRISIS GLOBAL, libro coral coordinado por VÍCTOR PÉREZ-DÍAZ y recién publicado por la editorial Gota a Gota. MARIO NOYA entrevistará a PÉREZ-DÍAZ en el LD Libros de este fin de semana (sábado, 16:30; domingo, 06:30).

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