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Disculpe las molestias, hombre

En un discurso pronunciado ante la militancia ilicitana de su partido, Rajoy se ha despachado esta mañana contra quienes, según él, intentan desde "un grupo de presión" convertir al PP en un partido de "doctrinarios".
 
Por si acaso a alguien le quedaban dudas de a quién se estaba refiriendo, Rajoy ha afirmado que "me voy a presentar porque me lo han pedido muchísimos compañeros de partido". "A mi no me lo ha pedido ningún periódico ni ninguna radio", ha dicho, en clara alusión a El Mundo y a la Cope.
 
Hemos constatado este sábado en Rajoy una contundencia que no le habíamos visto emplear contra Zapatero en cuatro años. Así que, si algo hay que agradecerle a don Mariano, es que deje ver tan a las claras quiénes le molestan verdaderamente.
 
Parece que los que molestan a Rajoy no son quienes firmaron el Pacto del Tinell para convertir al propio Rajoy y a su partido en apestados. Quienes le molestan no son los que revientan actos del PP en Barcelona al grito de "Fuera fascistas de Cataluña". Quienes le molestan no son tampoco los que, desde grupos como Prisa, tildan al partido de don Mariano de "franquista" o inventan mentiras para hacerle perder las elecciones.
 
Resulta que quienes verdaderamente molestan a Rajoy son aquéllos que han cometido el imperdonable pecado de plantar cara a Zapatero, de defender la Constitución, de alinearse con los que buscaban movilizar a la sociedad civil y de intentar llevar a ese PP dirigido por Rajoy hasta el palacio de La Moncloa. Es decir, la Cope y El Mundo. Y el escaso resto de medios que han pretendido luchar, con mayor o menor fortuna, contra el Golpe de Régimen puesto en marcha tras el 11-M.
 
Pues perdónenos usted, don Mariano, porque no pretendíamos molestarle.
Cuando publicitábamos las convocatorias de la rebelión cívica y le veíamos a usted tan renuente a ponerse a la cabeza de la manifestación, pensábamos que lo hacía usted por un erróneo cálculo electoral, mal aconsejado por los arriolas y elorriagas que a su alrededor pululan. Por eso tratamos una y otra vez de empujarle y animarle. Pero ya vemos que eso le molestaba. Discúlpenos por malinterpretar sus intenciones.
Cuando criticamos que su partido abriera una nueva ronda de reformas estatutarias, lo hicimos pensando que podía usted no haberse dado cuenta de que con ello iban a proporcionar la coartada que el Estatuto catalán necesita. Ahora vemos claro que eso fue meternos donde nadie (y especialmente usted) nos llamaba. Discúlpenos por pensar que usted compartía con nosotros la preocupación por el futuro del edificio constitucional.
 
Cuando criticamos sus silencios, e incluso sus inoportunas palabras, en el tema del 11-M, lo hicimos porque suponíamos que usted era el primer interesado en que se aclarara aquel atentado que le privó, precisamente a usted, de una victoria electoral cantada. Y porque no entendíamos que usted se empeñara en arrojar piedras contra su propio tejado. Sentimos habernos equivocado, don Mariano. Ahora nos damos cuenta de nuestro error. Discúlpenos por no haber comprendido antes que, en realidad, usted no tenía el más mínimo interés en la cuestión.
 
Sentimos, señor Rajoy, habernos equivocado tanto con usted. Y, sobre todo, habernos equivocado durante tanto tiempo. Le pedimos disculpas por haber pensado que usted compartía nuestras mismas preocupaciones.
 
Sentimos no haberle dejado actuar durante estos cuatro años como a usted le hubiera gustado, limitándose a realizar una labor parlamentaria de aliño. Sentimos haberle arrastrado a la calle. Sentimos haberle hecho defender causas en las que usted no creía. Y sentimos haberle pedido que se comportara como un candidato a presidente de gobierno, cuando usted sólo quería en realidad un cómodo puesto en una permanente oposición.
 
Pero no se preocupe, don Mariano, que no volveremos a cometer el mismo error. Nada más lejos de nuestro ánimo que molestarle a usted. Puede usted seguir no haciendo nada todo el tiempo que sus compañeros de partido decidan concederle.
 
Nosotros nos iremos con la música a otra parte, en busca de alguna otra persona a la que molestar. En busca de alguien que sí tenga ganas de defender con uñas y dientes a todos esos españoles que se han visto arrollados por el Golpe de Régimen. Alguien que esté dispuesto a todo para impedir que los mismos que llevan treinta años cobrando por matar, cobren encima una segunda vez por dejar de hacerlo. Alguien que quiera pedir claramente, a los que se sientan españoles, que luchen porque España sea un país de ciudadanos libres e iguales. Alguien que no esté dispuesto a admitir que nadie convierta en papel mojado la Constitución por la vía de los hechos consumados. Alguien que no tenga ningún complejo a la hora de enfrentarse con adversarios que representan ideologías totalitarias, regresivas e irracionales.
 
Sentimos no habernos dado cuenta mucho antes de que usted no era esa persona que buscábamos. Si lo hubiéramos hecho, nos habríamos ahorrado todos muchos malos entendidos. Déjeme que le pida desde aquí, humildemente, perdón.
 
Y disculpe las molestias, hombre.

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