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11-M

Ni conspiranoicos ni imbéciles

Si tratas a alguien como si fuera imbécil, podrás imponerle tus ideas, pero nunca convencerle de que tienes razón.

Y si siguen vivas las que vosotros denomináis, despectivamente, "teorías de la conspiración" es porque los medios defensores de la versión oficial habéis tratado a los españoles como si fueran imbéciles.

Cada vez que alguien ha levantado la voz para preguntar "¿por qué tal o cual aspecto de las investigaciones es tan raro?", vosotros habéis saltado, rabiosa y sistemáticamente, respondiéndole: “Si se te ocurre plantear alguna duda, entonces es que eres uno de esos conspiranoicos que defienden que ha sido ETA". En vez de responder a la duda, habéis descalificado de la forma más obscena, incluso a quienes preguntaban desde el honesto convencimiento de que la versión oficial era en su mayor parte cierta.

Y con esa actitud lo único que habéis conseguido es que mucha gente que al principio creía en la versión oficial esté ahora sumida en un mar de confusión.

Porque, aunque vosotros creáis lo contrario, la gente no es imbécil. Y la gente compara. Y si ven que el metro accidentado en Valencia se guardó dos años y medio bajo una lona para que todas las partes interesadas pudieran peritarlo y, por el contrario, los trenes del 11-M se empezaron a achatarrar a las 72 horas de la masacre, la gente pregunta: "¿Por qué?". Y cuando vosotros os limitáis a responder: "¡Conspiranoico! ¡Imbécil!", lo que la gente percibe es que no tenéis respuesta.

Y cuando la gente ve que en la prueba fundamental del 11-M (la mochila de Vallecas) había metralla, mientras que en los cuerpos de las víctimas del 11-M no la había, la gente pregunta: "¿Por qué?". Y cuando vosotros os limitáis a responder: “¡Imbécil! ¡Conspiranoico!”, la gente llega a la conclusión, gracias a vuestra no-respuesta, de que las bombas de los trenes no eran como aquella mochila de Vallecas. Que, por tanto, tiene que ser una prueba falsa.

Y cuando una asociación que representa a más de 600 víctimas del 11-M se querella contra mandos policiales por manipulación de pruebas, y la gente ve que vosotros hacéis a esas víctimas el vacío informativo, lo que la gente percibe es que lo que hay que esconder es tenebroso.

Así es como razonamos los seres humanos, por mucho que os pese. La inmensa mayoría de los españoles no son imbéciles ni conspiranoicos: son gente con sentido común, que simplemente se plantea dudas sencillas y perfectamente naturales: "¿Por qué se destruyeron los trenes?", “¿por qué no hay metralla en los cuerpos de las víctimas?”, "¿por qué sólo hay en la cárcel un único colocador de la bombas?", “¿por qué nadie se hace eco de las denuncias de las víctimas 11-M?”. Y viendo vuestra rabia, vuestra soberbia y vuestras descalificaciones... y viendo también vuestra ausencia de respuesta argumental, las dudas de esos españoles, lejos de disiparse, se convierten en certezas: en la certeza de que nos habéis mentido de principio a fin, de que toda la investigación oficial del 11-M es una patraña, y de que los intereses en juego son tan altos que recurriréis a lo que sea para prohibir directamente que se dude.

¿No os parece muy extraño que, controlando desde hace diez años todas las televisiones, casi todas las radios y casi todos los medios impresos, vuestras versiones oficiales sean discutidas por un significativo porcentaje de la población española? ¿No os parece muy extraño que eso que llamáis "teorías de la conspiración" sigan más vivas que nunca después de 10 años, a pesar de que solo un escaso puñado de medios se ha atrevido a defenderlas?

Pues si queréis buscar responsables de que eso sea así, miraos a un espejo. Y ved la chulería, prepotencia y desprecio con que habéis respondido sistemáticamente a cualquiera que osara hacer cualquier pregunta perfectamente natural.

Sois vosotros, con vuestra actitud, los que habéis fabricado legiones de conspiranoicos.

Sois vosotros, tratando a los españoles como imbéciles, los que habéis conseguido que los españoles no crean una versión oficial que hace aguas por todas partes.

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