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Camaleones, el baile de máscaras

Este animal puede mostrar, mediante la gama de colores de sus diferentes libreas, su estado reproductor, su posición social y hasta su humor.

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Ejemplar de camaleón español | mundoexplora.wordpress.com

En algunos pocos enclaves de la Baja Andalucía y el Levante español sobrevive una especie de reptil de aspecto insólito y costumbres asombrosas. El camaleón español es una reliquia de los tiempos en que la Península Ibérica y África estaban unidas por el istmo gibraltareño.

La gran isla de Madagascar es actualmente la gran reserva de diversidad de estos reptiles, que forman una familia única dentro del orden de los escamosos. La especie española es Chamaeleo chamaeleo, y carece del típico casco que muestran otros géneros africanos.

En la naturaleza española podemos encontrarnos con un camaleón en cualquier paseo entre retamas o chumberas en aquellas localidades que lo albergan. Es un maestro del camuflaje, pero cuando es descubierto no tiene ninguna posibilidad de escapar. Muchos camaleones han sido absurdamente capturados por excursionistas para languidecer y morir a los pocos días. Una verdadera pena.

Comenzaremos por hacer una llamada a la protección de la especie. Si descubrimos un camaleón tendremos la ocasión de fotografiarlo a placer, dada la lentitud de sus movimientos, pero por favor, vamos a dejarlo en paz y continuar nuestro paseo con el curioso recuerdo en el móvil y en la retina.

Lo primero que nos llamará la atención es el aspecto de sus ojos, realmente únicos en el mundo animal: están situados sobre relieves piramidales con movilidad prácticamente de 360 grados formando unos periscopios giratorios que abarcan todo el entorno del reptil.

El segundo órgano insólito del camaleón es su lengua, de larguísimo tamaño, superior al de la longitud total del animal y terminada en una maza pegajosa; este órgano forma el arma cazadora del reptil, y es disparada hacia la presa cuando los ojos la han localizado y situado en la justa distancia.

Ver "disparar" al camaleón sobre un saltamontes o cualquier otro insecto de tamaño adecuado es un espectáculo asombroso. Una vez en el interior de la boca, la pieza es tragada en cuestión de segundos y los ojos piramidales continúan su inspección constante del medio.

Pero lo más célebre del camaleón es su capacidad de cambiar de color; suele creerse que esta facultad responde a un mecanismo de camuflaje y en parte esto es cierto, pero la realidad va mucho más allá y lo cierto es que este animal puede mostrar, mediante la gama de colores de sus diferentes libreas, su estado reproductor, su posición social y hasta su humor en un instante determinado.

La piel de este reptil muestra multitud de dibujos en forma de máculas, submáculas, punteados y listados. El color de fondo básico es un verde parduzco, y es éste el que muestran las hembras que no están en periodo reproductor y los machos que no son dominantes.

Los camaleones machos dominantes y las hembras a punto de entrar en celo cambian el pardo por verde: un verde hierba brillante y muy bello, con las máculas blancas o muy aclaradas. Si estos ejemplares son capturados, cambiarán en pocos días a una librea parda de estrés que muestra su decadencia fulminante.

Lo más asombroso son las variedades cromáticas que pueden llegar a mostrar las hembras: hay diferentes colores según el estado de celo o de ovulación, incluyendo una bellísima tonalidad azul cobalto con manchas doradas que avisa a los machos de que se encuentra en gestación de sus racimos de huevos y no debe ser molestada.

Podemos describir muchas más curiosidades sobre los cambios de color del camaleón, como la tonalidad negra que adoptan de manera inmediata las crías cuando tienen un encuentro en las ramas con un ejemplar adulto. Los pequeños, hasta entonces parduzcos, se transforman en tizones tan oscuros como el carbón.

La razón de este fenómeno es que al volverse negros los camaleones juveniles evitan que el adulto dispare su lengua contra ellos al tomarlos por una presa. Los camaleones nunca capturan presas negras, evitando así quedar en muy mala situación si intentaran tragar una pieza tan dura como los escarabajos. Todo está bien planificado en el mundo de los camaleones.

Tratar de describir al detalle las diferentes libreas que puede adquirir un camaleón está lejos de nuestro objetivo, pero digamos que el mecanismo se basa en la posibilidad de inyectar al exterior de la piel el contenido de unas diminutas bolsas de pigmentos situados en la base de la misma.

El control de la efusión o retracción de los colorantes tiene bases nerviosas y hormonales, de modo que el color de la librea denota fundamentalmente el estado emocional y también el de los ciclos de celo.

Especial interés científico presentan los estudios sobre el camaleón español que el insigne biólogo español Dr. José Antonio Valverde, uno de los "padres" del Parque Nacional de Doñana, realizó durante varios veranos sucesivos durante su veraneo en tierras chipioneras a comienzos de los años ochenta.

Me es muy grato agradecer desde aquí cuanto aprendí de él sobre esta especie gracias a su ayuda y colaboración para la serie que, por aquellos años realicé para Televisión española junto a Gonzalo Sebastián de Erice. El profesor Valverde nos dejó trabajar con el grupo de camaleones con los que realizaba sus investigaciones, que terminaban al final del verano con la liberación de todos los ejemplares en entornos idóneos para ello.

Recuerdo también la labor que por entonces, hablo del año 1983, realizaba en defensa del camaleón un entusiasta grupo de jóvenes encuadrados en el "Grupo de Defensa de la Naturaleza Scipionis", con base en Chipiona.

Estos ecologistas modélicos eran muy pocos y sus medios muy escasos, pero es posible que sin su entusiasmo, informando a los propietarios de las fincas donde se encontraban estos animales de la necesidad de protegerlos y rescatando a los que se encontraban en lugares peligrosos para ellos, no hubiera sobrevivido el camaleón en aquel entorno privilegiado.

Porque con anterioridad se capturaban muchos ejemplares a los que a veces se "daba a fumar un cigarro", con tanta ignorancia como poca sensibilidad. Eran otros tiempos.

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

En Tecnociencia

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