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Hormigas, la plaga inexplicable

Si de manera repentina su casa se llena de interminables hileras de hormigas no trate de explicarse las causas.

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Hormiga | Wikimedia

Si de manera repentina su casa se llena de interminables hileras de diminutas hormigas negras, o si la bolsa de basura es invadida por multitud de hormiguitas rojas que devoran cualquier resto orgánico hasta hacerlo desaparecer, no trate de explicarse las causas. El mundo de estos insectos está lleno de curiosidades científicas, algunas no bien conocidas.

Aunque trataremos de evitar los tecnicismos y los nombres científicos, dada la inmensa variedad de hormigas existentes, digamos que todas pertenecen a los insectos del orden Himenópteros, es decir de alas membranosas, al igual que las abejas o las avispas.

Efectivamente, las hormigas tienen o pueden tener alas, por lo menos en algunas de sus fases o castas; por lo tanto en ocasiones vuelan, y aquí se encuentra la razón de algunas invasiones, aparentemente inexplicables, en los pisos más altos de los edificios.

Pero por lo común las hormigas caminan, y suelen hacerlo siguiendo pistas olfativas que han dejado sus predecesoras para informar de circunstancias positivas o negativas, como pueden ser respectivamente la localización de una fuente de alimento o la captación de un peligro.

División en castas

La compleja sociedad de las hormigas se divide en castas, variables en número y en naturaleza en función de las diferentes familias. La inmensa mayoría de los individuos son hembras obreras, que se encargan de las funciones de mantenimiento y provisión de víveres de la colectividad; también hay soldados, de mandíbulas poderosas como tenazas, e individuos reproductores, como la reina, fundadora del hormiguero y ponedora de millones de huevos durante su dilatada vida.

Algunos individuos no pertenecientes a la casta real también pueden aparearse, y se dan fenómenos complejos como la formación sólo de machos, cuando los huevos se forman sir ser previamente fecundados (partenogénesis), es decir, cuando su dotación de cromosomas es sencilla, o haploide. Este fenómeno se llama arrenotoquia.

Los huevos fecundados que pone la reina dan lugar fundamentalmente a obreras, aunque algunas de estas posteriormente se especializan como soldados: como vemos la estructura social es complejísima.

Comunicación

La capacidad de comunicarse entre los diferentes individuos de un hormiguero es portentosa,l y se base fundamentalmente en mensajes químicos emitidos por un individuo y captados por el siguiente gracias a las antenas. De hecho las hormigas se paran a "conversar" para transmitirse mensajes cuando coinciden en sus recorridos en busca de alimento.

No sólo existe mensajería química por medio de señales químicas, llamadas feromonas sino también intercambio de datos mediante la transmisión de pequeños bocados de comida, rica en señales hormonales gustativas. Es el fenómeno llamado trofalaxia, que tiene extraordinaria importancia en la vida social de las hormigas.

De una pequeña oquedad a un gran país subterráneo

El tamaño de los hormigueros es muy variable. En algunos casos se trata de un hueco en el tronco de un árbol o de una oquedad bajo una piedra que encierran un grupo social de unas decenas de individuos, pero otras veces las dimensiones llegan a ser gigantescas extendiéndose de forma subterránea a través de territorios amplísimos. En este caso no confíe demasiado en su capacidad de exterminar a las hormigas de su casa con la escoba o con la fregona.

En algunas zonas de hemisferio sur hay unas pocas especies de hormigas venenosas que pueden ser peligrosas para el hombre. La infinidad de especies de nuestras latitudes es inofensiva, aunque el ácido fórmico que inoculan con la mordedura de sus mandíbulas en tenaza, pueda resultar molesto y urticante.

El núcleo central de un hormiguero comienza en una excavación vertical de la que parten ramificaciones laterales; existen cámaras para la acumulación de basuras o de cadáveres, despensas y hasta plantaciones de cultivo de hongos, por increíble que pueda parecer.

Estos cultivos se basan en bordes de hojas perfectamente cortados que se acumulan para su fermentación, también hay despensas azucaradas para acumular los jarabes extraídos al "ordeñar" a los pulgones.

Porque las hormigas capturan pulgones, los suben a las plantas para que se alimenten, frotan su abdomen con las antenas consiguiendo que viertan su gota de jarabe y las cuidan de sus enemigos, algo parecido a lo que hace el ser humano con sus ganados.

Y como nosotros, también al final se comen a su benefactor, cuando la baja de producción o las situaciones de hambruna así lo requieren.

En algunos países tropicales existen enormes sociedades de hormigas capaces de devastar todo un territorio cuando avanzan en forma de plaga siguiendo rutas químicas cuyo inicio no se conoce con exactitud: es la llamada marabunta, la gran devoradora de vegetación y de presas animales; lo más temible y temido de la selva.

Cómo defendernos

Como acabamos de decir, a veces las dimensiones de una invasión de hormigas pueden llegar a superarnos. Se trata de localizar y sellar los hormigueros que localicemos en nuestro entorno doméstico y de fregar con detergentes que contengan principios contra insectos reptantes, actuando siempre con prudencia. Los hormigueros pueden ser también inundados con agua con insecticida, calculándose unos quince litros por hormiguero tratado.

En el comercio especializado se encuentran trampas y cebos antihormigas, así como gránulos tóxicos para ellas que transportarán engañadas hasta sus hormigueros. Se trata de una lucha entre seres evolutivamente muy desarrollados: la hormiga y el hombre.

No todas las hormigas son molestas o perjudiciales. En nuestras latitudes las grandes hormigas rojas son eficaces devoradoras de larvas de insectos que, en fase adulta serían plaga forestal. Algunas especies de estas grandes hormigas depredadoras de insectos han llegado a la consideración de protegidas.

Cuando se investiga sobre el complejo mundo de los insectos sociales y se conocen sus maravillosos mecanismos de comunicación y supervivencia se suele terminar levantando el pie para no pisar una máquina tan maravillosa. De todas formas, al desinsectar su casa, especialmente su despensa, siempre tendrá usted el eximente total de la "legítima defensa".

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

En Tecnociencia

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