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País Vasco

Bronca en la sacristía

Basagoiti ha decidido dejar de apoyar a Pachi López al frente del ejecutivo vasco, suponemos que definitivamente. Lo sorprendente es que esta decisión no obedece a una acción puntual del lehendakari que haya ofendido la sensibilidad democrática del jefe de los populares, porque a Pachi López hay que reconocerle al menos el mérito de que nunca ha ocultado cuál iba a ser su gestión al frente del ejecutivo autónomo de las vascongadas, como sugirió en su día acertadamente la madre de Pagazaurtundúa. Es sólo que cada fase del proceso de rendición ante el nacionalismo tiene sus exigencias particulares, que han ido cumpliendo de forma metódica todos los actores implicados como hemos visto especialmente en los dos últimos años.

Basagoiti es el chico aparente designado por Rajoy para manejar a un PP vasco demasiado pendenciero con los nacionalistas para el gusto del gallego. Para ello tuvo que desmadejar al partido en las vascongadas e indicar el camino de salida a algunas de sus figuras más señeras, porque consumada la traición de otros poderes del Estado ante la ETA, la contumacia en defender las ideas de siempre podía perjudicar al PP mucho más en el resto de España que lo que podía beneficiarle en el País Vasco, máxime descontada la traición del PSE a la defensa de la constitución española, la unidad nacional, las víctimas y la libertad con la defenestración de Redondo Terreros.

Pachi López puede haber sido el monaguillo de la ETA, pero el presidente del PP vasco ha oficiado a su lado en todas las liturgias, ayudándole a llevar el incensario y a sujetarle el hisopo cuando el gobierno y los altos tribunales decidieron asperjar a Bildu y Amaiur con el agua constitucional para darles la bienvenida al Cuerpo Místico Democrático. En aquel momento no encontró el bueno de Antonio Basagoiti motivos de peso para declarar el cese definitivo de su apoyo a un gobierno vasco, que impulsó la traición finalmente consumada por el Tribunal Constitucional. De hecho él mismo cumplió también su papel entre bambalinas, haciendo que su segundo de a bordo representara la desvinculación del PP vasco con las víctimas del terrorismo, que hasta ese momento había sido su principal seña de identidad.

Los del PP acusan a Pachi López de haberse comportado como un monaguillo, ellos que siempre aspiraron a manejar la sacristía. En todo caso la liturgia continúa y ya sólo cabe conocer la fecha en que se producirá el cambio de oficiantes, seguramente más pronto de lo que la parroquia se imagina. Ite Missa est.