
Los cartelones con que el Gobierno está publicitando su Plan E son una pieza magnífica del agit-prop posmoderno, pero lo que sorprende es que lleguen a extremos que pueden calificarse sin desdoro como un insulto a la inteligencia de los contribuyentes
Los políticos tienen tendencia a disfrazar su incompetencia con un lenguaje cada vez más ampuloso, pero en unos momentos de crisis brutal el maquillaje léxico se convierte en una necesidad perentoria. Los políticos, por regla general, tienen un gran talento para gastar el dinero, pero muy poco para trasladar sus "logros" a los ciudadanos en un lenguaje inteligible, así que las administraciones necesitan la colaboración de los varios miles de agencias privadas especializadas en imagen corporativa, cuya facilidad para dar una sensación grandiosa a cualquier chorradita ideada por el político de turno hace que sus servicios estén cada vez más solicitados.
Los cartelones con que el Gobierno de Zapatero está publicitando su famoso Plan E son una pieza magnífica del agit-prop posmoderno, pero lo que sorprende es que lleguen a extremos que pueden calificarse sin desdoro como un insulto a la inteligencia de los contribuyentes. Hay algunas obras incluidas en el plan de reactivación del empleo municipal cuyo importe no llega al coste de instalación del cartel que las anuncia, pero como lo que importa es la imagen y no el bien público, probablemente nos toque ver algunos carteles con leyendas como las que se detallan a continuación.
Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.
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