En sus últimas declaraciones públicas respecto a este asunto, ZP aseguró que el cambio climático "es uno de los principales retos mundiales y el mayor riesgo que afronta la vida en La Tierra". Es una lástima que Al Gore no estuviera en primera fila para escuchar a su pupilo más aventajado, porque hubiera tenido una sublime erección cerebral al oírle recitar su mensaje utilizando casi las mismas palabras.
Sin embargo, tanta contundencia a la hora de atajar un problema imaginario choca frontalmente con la trayectoria reciente de ZP en su acción de gobierno, caracterizada por el talante y el diálogo sin condiciones. Ya en sus tiempos de líder de oposición, Zapatero mostró que lo suyo es la moderación. Al propio Iñaki Gabilondo le ha recordado más de una vez que su estrategia en la oposición a Aznar esuvo sujeta en todo momento a la más exquisita elegancia política y al rechazo constante de cualquier postura que pudiera provocar crispación. Seguramente se refería a las manifestaciones del Prestige o a las algaradas de Irak, o tal vez a los ataques a los miembros y sedes del partido en el gobierno durante las jornadas de exaltación democrática inmediatamente posteriores al 11-M, plenas de tolerancia política, exquisitez en las formas y respeto al adversario.
Pues bien, todo este bagaje de mesura democrática, que el presidente por accidente reclama como su patrimonio más valioso, se ha desvanecido con el asunto del cambio climático. Gran decepción para los que vieron en ZP la quintaesencia de las cuatro virtudes teologales de progreso: diálogo, talante, mestizaje y tolerancia.
Lo que debería hacer Zapatero es abrir un proceso de diálogo con el clima para llegar a una solución de consenso, que satisfaga a las dos partes de forma que no haya vencedores ni vencidos. Sería un camino largo y difícil, a lo largo del cual podrían ocurrir accidentes (una inundación, un par de tsunamis...), pero la sociedad democrática apoyaría sin dudarlo ese esfuerzo talantudo ZP I El Pacificador.
Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.
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