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Desde Moncloa

No son los sobres, es el sistema

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Querida Ketty:

No ha sido una semana fácil para Mariano Rajoy, ni tampoco para el Gobierno y el partido que le sustenta. Que el presidente haya tenido que responder desde Santiago de Chile, ante Sebastián Piñera, sobre si se siente "responsable" del escándalo derivado del proceder de Luis Bárcenas da buena prueba de ello. Que cargos de Génova recibieran llamadas en mitad de la madrugada para "desmentir" o "confirmar" cierta información publicada en un medio de comunicación, sin duda también.

El asunto es delicado. La simple sospecha de que cargos del partido hoy en La Moncloa recibieron cobros opacos merece de una investigación interna de verdad. Y esto pone el foco de atención en la desconocida Carmen Navarro, la nueva tesorera. Trabajó antes bajo la batuta de Feijóo y Montoro en época de Aznar, y Cospedal no tiene dudas de que jamás metería la mano en caja ajena. Ella tiene, en palabras del propio Rajoy, "manos libres" para actuar. También para llamar a declarar a los miembros de la dirección del PP desde tiempos de Fraga. Desde 1989, en la Ejecutiva popular encontramos desde Rodrigo Rato a Ignacio Astarloa, pasando por los actuales ministros Ana Mato o Miguel Arias.

Es difícil imaginar la siguiente pregunta en boca de Navarro: "Señor Acebes, ¿recibió usted sobres con dinero negro?". En el propio partido son conscientes de ello, y de ahí que Cospedal dijera públicamente eso de: "No somos la Policía o la Justicia". La comisión interna tiene sus límites, aducen.

Esta semana, este diario publicó, en voz de cargos de diferentes direcciones, que no es falso la entrega de sobresueldos en líquido. Por ejemplo, tras las campañas electorales. Pero sí insistió en la legalidad del proceder: todo estaba declarado a Hacienda. A mí, personalmente, nadie me ha admitido ese pago en negro. Absolutamente nadie. Si bien no seré yo quien diga que no pudiera existir; de hecho, llevamos a portada el reparto de sobres que muchos niegan en público.

Aunque, más allá del dificilísimo cometido de Navarro, lo que se sigue respirando entre los míos es indignación. En el PP, pero también en el Gobierno. Un cabreo descomunal de muchos dirigentes decentes, que en la época de oposición trabajaron muy duro en Génova y que ahora ven manchada su labor. "Jamás", han respondido muchos ya sobre las supuestas ilegalidades. Entre ellos, los vigentes vicesecretarios.

Pero, yendo un paso más allá, el presidente le ha visto estos días las orejas al lobo. "Lo que se está poniendo en duda es el sistema, y esto es muy peligroso", según un ministro. Esta impresión está cada día más extendida, y de ahí que en cada comparecencia de la vice, miembros del gabinete o cargos del PP se haya transmitido una idea esencial: el sistema funciona. Sólo en privado exponen cierto lamento amargo por la lentitud de la Justicia. Aguirre, por ejemplo, lo transmitió ante el Comité Ejecutivo.

Un tremebundo lío interno con un país que soporta, además de la crisis económica, el desafío independentista. La reflexión en privado es cada vez más coincidente: o se apuntalan bien los cimientos del edificio, limpiando todo lo que haya que limpiar, o la cosa se va a poner fea de verdad. En ello está Soraya, que ya ha hablado con los tuyos y, dice, ha visto reciprocidad. Clave será la reforma de la administración prevista para junio. Seguro que estarás conmigo en que, sin demora, tienen que ponerse las pilas.

Besos,

Pablo.