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PSOE de Cádiz

Aniquilando al crítico

Hace unos días, el pasado viernes, asistimos en Cádiz, en el Cádiz de 1812, en el Cádiz del liberalismo y en el Cádiz que conmemoraba 100 años de periodismo en la asociación gaditana de la prensa, al espectáculo de la eliminación de la disidencia y la crítica interna por parte del Partido Socialista de Cádiz, dominado desde hace muchos años por una gerontocracia ligada entre sí por secretos inconfesables, un sectarismo sin límites e intereses cruzados. Un grupo de militantes –posiblemente lo más sano del socialismo andaluz–, plantaron cara al oficialismo con una candidatura renovadora y pusieron en marcha el blog Cádiz socialista, de enorme mérito y contenidos críticos más no desleales o insultantes como puede comprobarse echándole un vistazo.

La carta que sigue de dos de los expedientados ahora por el PSOE de Cádiz da una idea, además, de su nobleza e ingenuidad. Batallaron en una candidatura alternativa pero al final, tras perder, escribieron lo que sigue:



El pago por su inocencia, buenas y educadas maneras y sanas intenciones ha sido la apertura de una "vía informativa", paso previo del expediente disciplinario y es posible que de la expulsión, si es que se atreven. Que este señor, Federico Jiménez Peralta, alias "chiqui", debe dimitir inmediatamente por ser el manijero de la cacería, es un axioma que no necesita demostración.

Hemos lamentado el hecho y así se lo hemos hecho llegar personalmente a estos socialistas que quieren, y tienen derecho a ello, regenerar el cansado y corrupto socialismo gaditano que viene lastrando con sus comportamientos aéticos las ilusiones de la militancia, desde el préstamo impagado por Manuel Chaves y otros 32 socialistas gaditanos –muchos de ellos ligados al famoso clan de Alcalá– a la colocación de secretaria particular del presidente de a Diputación del lugarteniente de Chaves, Luis Pizarro o, para terminar una relación que podría ser casi infinita, el hecho de que el propio secretario general del PSOE de Cádiz, Francisco González Cabañas, tenga dos hermanos imputados por facturas falsas en los juzgados de Cádiz.

Pero no quiere ser este un comentario ni tuerto ni miope que pierda de vista que la crítica y la disidencia, lícitas en toda democracia que se precie, están más o menos perseguidas en todos los partidos políticos. El PP no es una excepción. Presidencialista y centralista, el PP parece incapaz de acogerse a su mejor tradición liberal y comprender que la crítica, la formulación de alternativas y la propuesta libre no es deslealtad ni enemistad. Al contrario. Puede comprenderse la necesidad que un partido de Gobierno tiene de mantener una unidad estructural de discurso y de conducta dado que la división es frecuentemente castigada por los electorados. Pero debe atenderse suficientemente al proceso según el cual la unidad, conveniente pero no imprescindible, es conseguida.

Los dirigentes actuales de los partidos consideran que el pluralismo y la crítica interna que se difunde produce graves daños electorales a los partidos, pero no sopesan el daño electoral que causan a esos mismos partidos la ausencia de renovación, de confrontación de ideas y proyectos, de crítica y examen de sus propios comportamientos. Esto es un grave error que favorece las actitudes pesebristas y que consolida organizaciones financiadas por dinero público que es administrado por dirigentes que dan o quitan en función de si son obedientes y sumisos o no.

Pero el pecado capital de estos socialistas, en mi opinión, ha sido atreverse a poner en marcha un blog Cádiz Socialista, en el que la dirección del PSOE de Cádiz no tiene jurisdicción posible y que, fruto de la libertad de expresión y pensamiento, va consiguiendo adhesiones debido a su capacidad crítica y a la solidez de sus razonamientos. Para el político que ama el poder por encima del servicio a los ciudadanos, es peligroso todo aquello que no puede controlar.

Desde esta columna, aunque desde ideas diferentes y experiencias distintas, quiero animar a los socialistas de Cádiz a perseverar en su empeño crítico y regenerador. Y del mismo modo, a los populares andaluces, a los andalucistas e incluso a los comunistas, es preciso animarles a la defensa de la libertad y de la verdad, a comprender que los problemas admiten más de una solución o enfoque y que criticar desde la lealtad no es una traición, sino un deber moral.

Si algún día se hace una campaña por la libertad de expresión dentro, sobre todo, de los partidos, ahí estará nuestra pluma. Recuerden lo que decía Alain de Benoist:
El pueblo puede delegar su soberanía en los dirigentes que designe, pero no abandonarla en provecho de éstos. La ley de la mayoría, que se desprende del voto, no significa considerar que la verdad proceda del mayor número: no es más que una técnica que permite asegurar al máximo la concordancia de objetivos entre el pueblo y sus dirigentes. La democracia es, finalmente, el régimen más capaz para tomar a su cargo el pluralismo de la sociedad: resolución pacífica de los conflictos de ideas y relaciones no coercitivas entre la mayoría y la minoría, donde la libertad de expresión de las minorías se deduce de su posibilidad de ser la mayoría de mañana.
 

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