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Gobierno socialista

Armas de distracción masiva

Si hubiera un manual de estrategia del PSOE, que no lo sabemos, tendría dos capítulos relevantes: A) Acción de partido en caso de venir las cosas malamente y B) acción de partido en caso contrario. Cuando las cosas vienen bien, el manual seguramente reflejaría la incontinente voluntad de sus cuadros dirigentes de aplastar al adversario mediante armas de destrucción masiva, en su sentido metafórico más evidente. Pero cuando las cosas vienen de culo, como los niños en partos difíciles, el manual propondría el uso indiscriminado de armas de "distracción" masiva.

Asistimos estos días a un espectáculo gigantesco de distracción masiva. El país está a deriva según todas las evidencias y tendencias. La inflación se come los salarios de la gente y los ahorros de los que pueden ahorrar. Los tipos de interés afectan al pago mensual de las cuotas hipotecarias de modo creciente y alarmante conllevando, en cascada, una serie de fenómenos inquietantes como los impagos y las ruinas familiares. Los coches no se venden. El desempleo crece, y en sólo un año hemos sumado medio millón de parados más, un desastre cuya consecuencia, además de las dramáticas circunstancias personales, es un grave perjuicio para la economía nacional. No sólo no se podrá poner en marcha la financiación adecuada de la Ley de Dependencia. Tampoco se está seguro de cuánto aguantará el fondo destinado al desempleo.

En sólo un año nos hemos comido el superávit y empezamos a caer en el infierno de los números rojos. Los salarios se duelen de la merma de su poder adquisitivo. Los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos amenazan la unidad política de España mientras acaban con la unidad de hecho de la nación con sus imposiciones lingüísticas, curriculares y sociales que quiebran de hecho el mercado nacional. Por si fuera poco, apelan a referendos prohibidos, aplauden estatutos anticonstitucionales y pretenden expoliar las arcas del Estado mediante diálogos –tiene cojones llamarlo así– bilaterales con el Gobierno de España.

Valga lo anterior como un somero resumen de lo que es una realidad evidente, palpable, con datos y cifras en la mano, sin contar para nada con los accidentes aéreos. Pero, para eso está el manual, ya que vienen malamente para el PSOE y el Gobierno, se ha puesto en marcha un circo mediático y político de distracción masiva, gran táctica empleada desde que el hombre es hombre en todas las contiendas. Algunos le llaman "marear la perdiz", pero ese "mareo", voluntaria pérdida de tiempo para no afrontar jamás la toma de la decisión principal, de ser algo es una variante de estas armas de distracción masiva. En todo caso, la ciudadanía es la perdiz y el mareador, es el PSOE. Eso sí.

¿Y cómo se organiza esto de la distracción masiva? No es muy complicado si se cuenta con el aparato del estado, unos apoyos mediáticos disciplinados suficientes y eficientes y una buena organización general donde el que manda, manda, y el que se mueve no sale en la foto. Tras un mes en el que ministros y personalidades del PSOE han desaparecido del mapa dejando España a merced de las desgracias, ahora, en septiembre, vienen y se sacan cuatro conejos de la chistera que nada tienen que ver con el agobio que sufre la población.

El primero de ellos, el término "crisis". El segundo, el aborto. El tercero, la eutanasia, y el cuarto, cómo no, la guerra civil. Again.

Primero, se establece una discusión retórica sobre el término crisis, Ortega va y Ortega viene, y la oposición pica. Que sí hay, que no hay. Y tal espectáculo conduce al PSOE a destilar el veneno ideológico adecuado: catastrofismo, voluntad sistemática de verlo todo mal para dañar al gobierno inocente. Mala fe. Esto es, maldad intencionada y responsable.

Segundo, el aborto, con una ley, la primera, porque no hay ley alguna del aborto sino despenalizaciones vigentes en el Código Penal, que, no sabemos si intencionadamente, se la han adjudicado a la miembra del Gobierno, a la ministra de no sabemos qué. Lo que sí sabe el PSOE es que esta propuesta tiene que servir para situar el PP en las antípodas de la comprensión de las nuevas generaciones "progresistas" y ese será el tósigo que inyectará en la opinión pública a las primeras de cambio. Populares, paladines del inmovilismo social, dejadnos en paz.

Tercero, la eutanasia más o menos activa, empezando por Andalucía, el paroíso, la región de más desempleados de España y con una corrupción generalizada y preocupante. Se trata, no de examinar con rigor y sentido común el sufrimiento humano para evitar el dolor inútil, sino de situar al PP en la orilla opuesta de la compasión y de la misericordia. Esa será la ponzoña a emplear.

Por último, la guerra civil, que comenzó hace 72 años y terminó hace 69, pero que ha dado y da extraordinarios rendimientos políticos a este grupo político en el que un buen número de sus dirigentes descienden de las familias franquistas. Se trata de seguir atando al PP, un partido que nació mucho después de la Guerra Civil, a uno de los bandos de la contienda, precisamente al bando que consideran "ilegítimo" y golpista. O sea, en este caso la toxina es la ilegitimidad. Garzón, de director de orquesta. Carrillo, ja, ja, ja. Todos los muertos al hoyo y estos vivos, al bollo. Populares, herederos de los asesinos de García Lorca, pedid perdón treinta años más.

Y así nos distraen de la realidad cada día más inaceptable de las cosas. Nada de hechos. Todo mejunje de píldoras ideológicas que atontan a las perdices y distraen a los pardillos, que también son pájaros. ¿Y la oposición? Confiando en la naturaleza misma de las cosas, esto es, que, al final, la economía pesará como debe sobre el ánimo, y el voto, de los españoles, como si todos nosotros no fuésemos más que patas con chequera o barrigas con cartera. No, hombre, no. Esto no sale así sin más, como la mariposa de la crisálida.

Estas maniobras de distracción no son placebos. No van a la economía, cierto, cierto. Pero su agua tofana se ceba en la sensibilidad ética y social de las perdices ciudadanas y no las marea, no, sino que las desorienta, las confunde y las caza. O sea, que no es inteligente hablar sólo de economía, dejando las partes nobles de Platón, el pecho del valor y la voluntad y la cabeza del alma y su sabiduría al capricho del adversario. Vamos, señoras y señores del PP: argumenten, defiendan, entusiasmen, prediquen, expliquen, divulguen. Al menos, a los propios.

 

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