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por Peter Turner

No hay democracia en EEUU, 1

Peter Turner
La génesis del sistema representativo en los EE UU
 
Con mucha anterioridad a las constituciones contemporáneas, muchos pensadores habían estudiado las limitaciones del gobierno y los derechos de los ciudadanos (Machiavelli, Hobbes, Hume, Adam Smith, Locke). Pero, en lugar de dar prolijos detalles, mencionaremos una proclamación que, en 1774, hicieron pública los habitantes con derecho a voto (en la época, sólo hombres) del condado de Fairfax, en la actual Virginia, EE UU. Entre otras cosas, decía que "la parte más importante y de más valor de la constitución británica, de la que su propia existencia depende, es el principio fundamental de que el pueblo no es gobernado por leyes a las que no ha dado su consentimiento por representantes libremente elegidos por él mismo".
 
Esta frase es muy importante porque tiene dos implicaciones fundamentales para la causa de la libertad: sólo unas cortes de representantes pueden legislar, como contraposición al monarca absoluto o tirano, y todos los ciudadanos pueden elegir, sin limitación a un grupo o estamento con derecho para hacer tal cosa (la trampa está en ver quién es ciudadano).
 
Este sistema que ahora nos parece el natural no era al principio algo tan perfeccionado como lo que conocemos. Con el tiempo han desaparecido las "subclases" de los que no podían votar, pero esas clases de personas podían incluir a la mitad de la población (las mujeres), o a los que no tenían el dinero suficiente para pagar un impuesto que daba derechos políticos, o a esclavos en plantaciones y minas de colonias de ultramar. Así, todos los campesinos subarrendatarios de las tierras de otros, al no ser propietarios con capacidad de pagar el censo, no eran electores ni, mucho menos, elegibles.
 
Otros grupos sin derechos políticos podían ser minorías religiosas (los católicos en las colonias americanas de las que surgieron los actuales EE UU), o minorías raciales (grupos étnicamente diferenciables de carácter minoritario en Myanmar).
 
Perfectibilidad
 
Ningún sistema ha partido de una situación ideal, ninguna constitución no ha necesitado enmienda (Vds. ya llevan una modificación aprobada y se está planteando otras). Por supuesto, el caso de los EE UU no es diferente; de hecho, la actual constitución fue precedida por unos "Artículos de Confederación" que duraron pocos años. Del mismo modo, la constitución vigente, el sistema republicano actual, ha experimentado varias reformas. En una de ellas se ilegaliza la esclavitud (1865), si bien se impuso un régimen de segregación racial que duró hasta finales de los 1960s (en algunas zonas del País Vasco, hasta finales de los 1970s, había empleados en servidumbre cuya única paga era techo, comida y quizá tabaco).
 
De hecho, la lucha contra la esclavitud no ilegalizó la misma en un momento, sino que fue un largo proceso de muchos años de debate frente a siglos de práctica (hasta que Castelar y otros no impulsaron una ley suprimiéndola en 1873, en posesiones españolas de ultramar había esclavitud legal).
 
No hay más que dos partidos
 
Si pudiésemos dedicar suficiente sitio a razonamientos como los anteriores, creemos que podríamos descartar la existencia del sistema perfecto (desde el punto de vista teórico, o estructural, u organizativo, etc.). Nuestros adversarios lo intuyen, por lo que dedican mucho tiempo a las objeciones prácticas a que pueda haber democracia en los EE UU. Es decir, admiten que, teóricamente, los EE UU serían un sistema de los menos malos, el problema es que ¡hay americanos! Entre las acusaciones que oímos formular, dos de las más habituales son: no es democrático un sistema que tiene tal cantidad de pobres, y no es democrático un sistema de sólo dos partidos.
 
A esta última barbaridad contestamos con la a su vez muy contestada papeleta de voto de Palm Beach County, Florida, noviembre de 2000, donde se puede ver que hay al menos diez candidatos (entre ellos, el muy notorio en estas semanas Mr Ralph Nader).
 
Cualquiera que se conecte a la Federal Election Commission puede comprobar que en las elecciones del 2000 hubo 131 candidatos a la presidencia (a febrero de 2004 vamos por más de setenta). En realidad, son unos cuantos menos, debido a entradas espurias en el registro. Antes de clamar democracia corrupta por esto último, nuestros críticos deberían considerar que en las últimas elecciones regionales de Madrid y generales se presentó, entre otros partidos, uno llamado MAR (Partido del Mutuo Apoyo Romántico). No sería educado por nuestra parte reírnos de su sistema electoral por esto. Pedimos el mismo respeto para nuestro sistema.
 
Las ventajas de un sistema de dos partidos dominantes con circunscripciones electores uninominales son numerosísimas, tantas que los radicales europeos (los opuestos a la pena de muerte, a la persecución del tráfico de drogas, etc.) proponen ese sistema para mejorar las democracias continentales europeas. Nos remitimos a las palabras de Marco Pannella para la discusión. Les rogamos a nuestros críticos que no se cierren al debate, que olviden sus prejuicios anti-yanquis y que estudien los fundamentos de nuestro sistema; hagan como si no fuera nuestro.
 
Hay mucho que hablar sobre lo mucho que se puede mejorar en el sistema electoral de los EE UU y sus estados constituyentes, pero hemos elegido equilibrar un poco las tintas. El próximo día hablamos de la falta de democracia cuando hay pobreza.
 
 
 
Referencias
 
[1] Fairfax County Resolves. July 18, 1774.
 
 
 
 
[5] Marco Pannella: Mi modelo anglosajòn.