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El hombre vacuo de la vacua sonrisa

No dijo esta boca es mía con motivo de la mafiosa maniobra contra Edurne Uriarte en la Universidad (¿de veras es una universidad?) del País Vasco. Tampoco se le ocurrió nada cuando el infame rector negó que hubiera aceptado la tropelía por miedo, y viniese a equiparar la muy justa e insuficiente protesta de las personas y medios que aún defienden la libertad, con el acoso de los asesinos y sus recogenueces. Y es posible que tuviera razón el individuo, en lo del miedo. Quizás lo suyo no era miedo, sino complicidad. De las dos cosas hay mucho en el País Vasco, más de la segunda que de la primera, al menos entre peneuvistas y asimilados. Ante la injusticia y la opresión triunfantes, la primera reacción en la gente es un miedo bastante lógico, que en los más miserables se sublima —por así decir— en complicidad o al menos colaboración pasiva. Verdaderamente, cuando se transige con el estilo mafioso de la política allí practicada por el PNV, toda la sociedad se contamina de ese estilo. Y eso es lo que pasa.

Nuestro hombre es probablemente bienintencionado, y contribuyó a una excelente cosa: al Pacto Antiterrorista. Pero, falto de carácter, ha empezado a sabotearlo, eliminando a Redondo Terreros. Así se lo exigieron otros menos vacuos, pero más peligrosos, y él no pudo negarse. Ahora el gobierno está ¡por fin! dando pasos para ilegalizar a la rama política del terror. Naturalmente Arzallus, temeroso de perder la cosecha de sangrientas nueces, afirma que eso significa un estado de excepción en Vasconia. ¡Como si ese estado de excepción no lo hubieran impuesto él y su banda, pretendiendo nada menos que convertirlo en normalidad! ¿Y qué dice el hombre vacuo de la vacua sonrisa? Que apoyará el plan del Gobierno siempre que tenga "encaje constitucional". O sea, lo más probable es que no lo apoye, o lo sabotee con un pretexto u otro. Ahora dicen los suyos que "algo está cambiando en Euskadi". Y es verdad, está cambiando el PSE, del pacto antiterrorista al proterrorista. Porque la estrategia de su partido se orienta a un "pacto de progreso" con los recogenueces y otros partidarios de progresar hacia la balcanización de España.

Pero al hombre vacuo de la vacua sonrisa, como a sus jefes de hecho, eso de España sólo le sirve si cree que con ello cree rebañar algunos votos. Su talla la dio con su viaje a Rabat, donde el tirano le sometió a la humillación y el desprecio de retratarle bajo un mapa de Marruecos que incluía Ceuta, Melilla y las Canarias. Ese desprecio nada importaría si no fuera porque, como líder de la oposición, dejó al mismo tiempo en evidencia a su patria. ¡Nada más peligroso que inducir a la tiranía marroquí a creer que nuestro país es "pan comido"! Y políticas vacuas como la de este hombre y su partido es eso precisamente lo que dan a entender.

En los momentos clave de su historia, el PSOE se inclinó casi siempre por lo peor. La cosa no parece tener remedio, por desgracia. Por gran desgracia.

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