La AVT convoca una manifestación contra la "política antiterrorista" del gobierno. Sorprendente.
El gobierno ha desmantelado el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, y lo ha hecho como un regalo a la ETA sin nada a cambio, como un acto de pleitesía previo al "diálogo". Ello se ha traducido en hechos como los siguientes:
Todo ello previo, como digo, al "diálogo". El Iluminado sólo pide a los asesinos una tregua que permita vender el desmantelamiento de la democracia y la unidad de España como el logro de "la paz".
¿Puede llamarse política antiterrorista, como hace la AVT, a estos tremendos ataques a la ley, es decir, a las bases de la convivencia en libertad? En español, como en cualquier otro idioma, esas medidas responden a una política proterrorista, una política de colaboración con la ETA sobre la base de un común desprecio por la democracia y la unidad de España. Emplear el lenguaje corrupto con que el PSOE disfraza los hechos significa entrar en el terreno donde tan bien se manejan los demagogos. Así cuando Aznar cometió el desliz, tan explotado por sus enemigos, de llamar "movimiento de liberación" a la organización de asesinos, o cuando Esperanza Aguirre criticaba al Iluminado por "dialogar" con la ETA, o cuando Mayor Oreja habla de "autodeterminación" o "soberanismo" o "independentismo" en lugar del término correspondiente a la realidad: separatismo; o cuando se llama Euskadi a las Vascongadas; o "alianza de civilizaciones" a la alianza de dictaduras...
Ese lenguaje perverso e ilusionista corrompe la democracia. Y solo puede combatirse remitiéndonos constantemente a los hechos ocultos o desvirtuados con tal palabrería, y denominándolos con las palabras justas. Quien no obra así contribuye, aun si involuntariamente, a la degradación de la democracia en demagogia. Y deja la iniciativa siempre en manos de la alianza de corruptos, separatistas y terroristas.