- Condenan a una profesora por llamar a sus alumnos "analfabetos", "deficientes" y "gilipollas"
- Los inspectores de Hacienda califican de "ilegal" la rebaja fiscal a los banqueros
- Víctor Valdés, denunciado por agredir a un espectador en un cine
- La Generalidad prohibirá "tirar piedras y golpear el agua" para no asustar a los peces
- Teddy Bautista: "Hay que devolver el orden a internet"
- El "azote" del Gobierno es un "placer" para De la Vega
- Las grabaciones con cámara oculta, declaradas ilegales
- El Gobierno rebaja a escondidas los impuestos a los banqueros y sus ejecutivos
- Aguirre, sobre la rebaja fiscal a los banqueros: "Es asombroso que se hagan estos regalos"
- Los tres vicesecretarios del PP apoyan ante Rajoy la candidatura de Mayor Oreja
- Teddy Bautista: "Hay que devolver el orden a internet"
- Nuevo farol de Zapatero: España creará empleo de forma "muy estimable" a partir de abril
- Rajoy no acude a la votación sobre los Presupuestos
- La Generalidad prohibirá "tirar piedras y golpear el agua" para no asustar a los peces
- Los tres vicesecretarios del PP apoyan ante Rajoy la candidatura de Mayor Oreja
- Gabilondo elude preguntar a Zapatero por las rebajas fiscales a los banqueros
- Condenan a una profesora por llamar a sus alumnos "analfabetos", "deficientes" y "gilipollas"
- Los inspectores de Hacienda califican de "ilegal" la rebaja fiscal a los banqueros
- Aguirre, sobre la rebaja fiscal a los banqueros: "Es asombroso que se hagan estos regalos"
- El Gobierno rebaja a escondidas los impuestos a los banqueros y sus ejecutivos
Las carretadas de dinero público no solucionan los problemas de pobreza, educación, inseguridad, improductividad e incompetencia. ¿Por qué, entonces, seguimos insistiendo?
Un político típico, que ya ha sido capturado por las delicias del dinero público, no le tiene miedo a los problemas; por el contrario, le encantan en la medida que los problemas justifiquen "más recursos". Huelga decir que el tiempo pasa, los problemas persisten o se agravan y el político típico –acongojado en apariencia por esa terquedad de los problemas– repite la dosis: "Necesitamos más recursos".
Muéstrame a un político que explica que tales o cuales problemas públicos no se resolvieron –inseguridad, desigualdad en el desarrollo regional, deficiencia educativa y demás– porque faltaron recursos y me estarás mostrando a un incompetente exitoso.
Habría que considerar, entre los indicadores de la pobreza endémica de algunos países o del subdesarrollo insuperable, el número de incompetentes exitosos que sobreviven años y décadas en la política. A mayor número de incompetentes exitosos (políticos que no resolvieron los problemas que prometieron resolver, pero que siguen ocupando escaños en las cámaras o puestos en los gobiernos) tenemos un indicador inequívoco de que ese país está atrapado en el subdesarrollo.
El correlato del incompetente exitoso –digamos, don Fulano que ha sido diputado, senador, gobernador, ministro, embajador, cónsul, secretario particular, director de área, comisionado, director de alguna empresa estatal, dirigente de partido y lo que se pueda conseguir en el próximo período– es el ciudadano degradado a beneficiario del gasto público, o beneficiario de algún arreglo mercantilista que le permite apropiarse de rentas extraordinarias a costillas de los consumidores.
Ese ciudadano degradado, que lo mismo puede ser un pobre de solemnidad que es carne de cañón para programas sociales, que un adinerado negociante que exprime los excedentes de los consumidores en un mercado monopólico o protegido, es el cliente de nuestro incompetente exitoso. Si se trata de hablar con el primero de sus clientes, el incompetente exitoso promete: "Primero, los pobres"; si se trata de hablar con el segundo cliente, el incompetente exitoso exclama en el teléfono: "Tú eres el rey de esta película, papá".
Y la justificación "ideológica" del incompetente exitoso que medra en la política estriba en el mito, extensamente difundido a lo largo de los años, de que con "suficientes recursos" el gobierno puede resolver cualquier problema: desde la malnutrición hasta la ignorancia, pasando por el fomento de las exportaciones, la improductividad del campo, la contaminación de la atmósfera, el maltrato a las mujeres o la inseguridad pública.
Un ejemplo mexicano: en los últimos 30 años, Oaxaca ha recibido varias veces más recursos públicos federales por habitante –para combatir la pobreza y la desigualdad– que Aguascalientes. En el mismo período Aguascalientes ha crecido notoriamente más y tiene hoy una calidad de vida que parece inalcanzable para el habitante promedio de Oaxaca.
¿Para qué sirvieron los recursos públicos? Para que la política siga plagada de incompetentes con éxito.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
