
El presidente de Venezuela es un Rey Midas, pero al revés. Así como el mitológico Rey de Frigia convertía todo lo que tocaba en oro, Hugo Chávez destruye a todo lo que le pone la mano.
El presidente de Venezuela es un Rey Midas, pero al revés. Así como el mitológico Rey de Frigia convertía todo lo que tocaba en oro, Hugo Chávez destruye a todo lo que le pone la mano.
El poder destructor de Chávez se caracteriza por cuatro males:
Ya es legendario el cementerio de empresas estatales que han desaparecido en Venezuela, mientras decae la producción y la prestación de servicios de las que quedan.
La producción de la estatal siderúrgica del Orinoco cayó un 27% en los dos años que lleva bajo el control del Gobierno. Menos conocido, pero aún más grave, es la crítica situación de las cuatro empresas mejoradores de petróleo crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, que hace casi dos años fueron forzadas a cambiar de tener la mayoría de sus acciones en manos de socios extranjeros a ser manejadas totalmente por PDVSA y donde los demás accionistas han sido convertidos en floreros decorativos. En menos de dos años, el socialismo, la mala administración, la falta de mantenimiento y de inversiones la llevaron a su triste y severo deterioro.
Reuters informó en días recientes que la Agencia Internacional de Energía reportó que la producción de la Faja cayó 4,1% en apenas un mes y alcanza 160 mil barriles diarios de petróleo por debajo de lo considerado normal. A los precios de hoy, eso significa una caída de 11 millones de dólares diarios.
