Miércoles 10 de Junio
Actualizado a las 00:27:38
LD

Libertad Digital: Noticias y opinión en la Red

Opinión

3
Obama

Talibanes moderados

Serafín Fanjul

&quote&quoteCarter y Clinton no tenían un padre negro ni musulmán y ambos rumbearon por similares derroteros, confiados en que el prestigio de su país por sí solo serviría para mantenerlo a salvo de asechanzas y empellones. Se equivocaron y sucedió el 11-S.

La tienda de LD

En estos días el presidente de Estados Unidos ha adelantado a la prensa su buena disposición a negociar con los "talibanes moderados" a fin de pacificar Afganistán. En paralelo, otros miembros de su Gobierno sondean al régimen iraní para intercambiar puntos de vista en torno al mismo país de los talibanes. Si se añaden a estos dos angelicales propósitos la anunciada salida de Irak, con fecha fija, y la nula acción frente al desarrollo de armas nucleares por Irán, se completa un panorama que, como mínimo, puede calificarse de peligroso. En primer término para los mismos países implicados, a quienes se condena a continuar sometidos a un fanatismo religioso que, de modo harto injusto, se moteja de medieval. Injusto para la Edad Media, se entiende.

En segundo lugar, el riesgo se extiende al planeta entero, pues la seguridad de la primera potencia cimienta, o socava, la del resto de estados. En el caso europeo la situación se agrava por la resuelta actitud de nuestro continente de sustituir la defensa (con sus incomodidades y gastos) por la inhibición y el buenismo, que tan excelentes digestiones propician. Sancta simplicitas, diría el clásico observando el prodigioso y gallardo programa que va esbozando el ocupante de la Casa Blanca. ¿Por qué lo hace? Nos preguntamos otros menos indulgentes. Descartada, por novelesca e inconsistente, la fantasía de que se trata de un enemigo infiltrado, preciso es recordar que Carter y Clinton no tenían un padre negro ni musulmán y ambos rumbearon por similares derroteros dándose cabezazos en zig-zag, confiados en que el prestigio de su país por sí solo serviría para mantenerlo a salvo de asechanzas y empellones. Se equivocaron y sucedió el 11-S, con la eclosión, ya a las claras, de la amenaza islámica.

El observador –y hasta el hombre común– tiende a creer que el presidente de Estados Unidos debe tener unos volúmenes de información y una capacidad de análisis (por sí mismo o por sus asesores) infinitamente mayores y mejor documentados que la inmensa mayoría de los mortales. Seguro que es así, pero la cuestión estriba en si todo ese aparato de decisión no está lastrado –aparte de sus enormes medios– también, como si fuera un Rodríguez cualquiera, por prejuicios ideológicos, conveniencias de grupo –y hasta personales– o interpretaciones erróneas de varia etiología. Que cuatro desharrapados colasen a los servicios de inteligencia norteamericanos un gol como el del 11-S, pone en duda la infalibilidad y omnipotencia de tales servicios.

Mientras no se demuestre lo contrario, los habitantes de USA también son seres humanos y están sujetos, por tanto, a idénticas corruptelas y mandangas semejantes a las que rigen el psiquismo de nuestra especie en otras latitudes, aun atemperadas, moderadas, corregidas por la tecnología, el desarrollo social o el envidiable pragmatismo que caracteriza a los anglosajones. No ha de faltar el funcionario que encubre con mentiras sus propias carencias o vagancia, quien desea agradar al jefe contándole lo que quiere oír, el que vive traumatizado y con complejo de culpa ante la hija que vivaquea en un campus universitario de enloquecido pacifismo fundamentalista.

Si a todos estos factores se añade la predisposición del tal Obama a creerse cuanto conviene a la corriente demagógica que le llevó a la presidencia, más la necesidad, nada imaginaria, de sanear a corto plazo la economía de Estados Unidos, iremos comprendiendo por qué simula aceptar los postulados pacifistas por encima de una evidencia: aun no se han inventado los cocodrilos vegetarianos. Y, mientras lo remedia la experimentación con células madre, parece que así hemos de seguir por mucho tiempo.

Tal vez no sea muy justo, en tanto que Estado –España– pedirle cuentas a Estados Unidos por nuestra seguridad ("Preocúpense de ella Uds. mismos", contestarán con toda razón), pero sí podemos, como individuos y miembros del mundo occidental, mostrar nuestra gran inquietud ante el sesgo de inanidad (y ánimos para el enemigo) en que la política exterior americana está incurriendo: ¿de verdad se cree Obama que hay talibanes moderados y que con ellos se puede negociar algo? ¡Señor, Señor, en qué manos estamos!


También en Internacional

LLEGAN A TIERRA LAS 16 PRIMERAS

Brasil comienza a identificar a las víctimas del Airbus francés

Las autoridades brasileñas iniciaron este martes la compleja labor de identificación de las primeras 16 víctimas del accidente del avión de Air France que cayó al océano Atlántico, nueve días después de ocurrida la tragedia.
UNA BOMBA CERCA DE UN HOTEL EN PESHAWAR

Al menos once muertos y 50 heridos en un atentado en Pakistán

Al menos once personas han muerto y 50 sufrieron heridas, entre ellas varios extranjeros, debido a la explosión de un coche bomba junto a un lujoso hotel de la ciudad de Peshawar, en el noroeste de Pakistán, informó una fuente oficial.
APUESTA POR UNA ESTRATEGIA DE "ALTAS MIRAS"

Aznar defiende que la OTAN busque aliados "sin límites geográficos"

El presidente de FAES y ex presidente del Gobierno defendió que la OTAN busque aliados "donde sea necesario, sin límites geográficos" y abogó por una nueva estrategia de "altas miras". Además, se felicitó por el regreso de Francia en la estructura militar.
Copyright Libertad Digital S.A.
C/ Juan Esplandiú, 13
28007 Madrid
Tel: 91 409 4766
Fax: 91 409 4899