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Calentamiento global

Silenciar a la disidencia

El calentamiento global se ha convertido en una inversión demasiado importante para sus partidarios. En juego se encuentran fondos de investigación, puestos de trabajo y la capacidad para controlar vidas por todo el planeta. La mayor parte de los climatólogos está de acuerdo en que a lo largo del último siglo, la temperatura media de la Tierra se ha incrementado alrededor de un grado centígrado. La controversia se centra en torno a si la causa del cambio de temperatura es natural u obra del hombre. Los alarmistas del calentamiento global sostienen que son las emisiones artificiales de CO2 lo que está conduciendo al cambio climático y pretenden suprimir cualquier voz discrepante que sugiera otras causas.

Según el Washington Times, Michael T. Eckhart, presidente del Consejo Americano de Energías Renovables, envió una amenazadora misiva a Marlo Lewis, distinguido miembro del Competitive Enterprise Institute, radicado en Washington, que rezaba: "Acepta esta advertencia, Marlo . Es mi intención acabar con tu carrera de embustero. Si escribes una sola columna más contra el cambio climático, iniciaré una campaña contra tu integridad profesional. Te llamaré mentiroso y charlatán en la comunidad de Harvard de la que somos miembros. Te acusaré de haberte vendido a las grandes multinacionales. Venga, tío. Dame una excusa".

La Agencia de Protección Ambiental, el Departamento de Agricultura, el Departamento de Comercio y el Departamento de Energías son todos miembros del Consejo de Energías Renovables. El senador James Inhofe, R-Okla., miembro del Comité de Medio Ambiente y Obras Públicas, celebró audiencias sobre el asunto, después de las cuales envió cartas a las dichas agencias gubernamentales solicitándoles que "reconsideren su pertenencia al Consejo".

Hablando en el concierto norteamericano de Live Earth, Robert F. Kennedy Jr., hijo del difunto Robert F. Kennedy, dijo: "Deshagámonos de todos estos políticos podridos que tenemos en Washington, que no son nada más que perritos falderos de las grandes empresas". Aludiendo a los escépticos con la teoría del calentamiento global producido por el hombre, dijo: "Eso es traición. Y necesitamos empezar a tratarles como traidores". El caso es que los traidores o son fusilados o son encarcelados. Me pregunto qué tiene en mente Robert Kennedy para los escépticos, exactamente.

George Taylor, de la Universidad de Oregón, ostenta el título de climatólogo del estado. El gobernador de Oregón, Ted Kulongoski, se lo quiere quitar, porque considera que el escepticismo de Taylor interfiere con las metas del estado de Oregón de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la causa aceptada del calentamiento global a los ojos de la gran mayoría de científicos.

A principios de este año, la doctora Heidi Cullen, del Weather Channel, llamaba a la expulsión de la profesión de los meteorólogos que fueran escépticos con la teoría del calentamiento global antropogénico. El redactor jefe de Grist Magazine, David Roberts, dijo que su solución para los "bastardos" que pertenecían a lo que llamaba la "industria negacionista" del calentamiento global es la siguiente: "Cuando nos hayamos puesto serios por fin con el calentamiento global, cuando el impacto nos esté golpeando ya y nos encontramos inmersos en una lucha ardua por minimizar los daños, deberíamos celebrar juicios por crímenes de guerra contra estos bastardos, una especie de Nüremberg climático."

"El calentamiento global producido por las emisiones de gases de efecto invernadero (pero en última instancia por la avaricia, el racismo y la mentira) está matando nuestro planeta", afirma un artículo en Media With Conscience. Y continúa diciendo: "Nuestro planeta, la Tierra, se encuentra bajo la fuerte amenaza de los criminales climáticos que amenazan al Tercer Mundo con el genocidio climático y a la biosfera con el tierracidio (la matanza de nuestro planeta)". El senador Inhofe mantiene una página web citando estos y muchos otros ejemplos de ataques contra los escépticos de la teoría del calentamiento global provocado por el hombre.

Esta clase de censura de las ideas diferentes y de aquellos que las sostienen es simplemente la punta de un iceberg mucho mayor que hunde muchas de sus raíces en los centros universitarios de hoy. La censura de las ideas es mucho más peligrosa para nuestra civilización que el calentamiento global, ya sea obra del hombre o no. Teniendo en cuenta los horribles antecedentes de los brutales intentos por silenciar a las personas que tienen ideas o que disienten del pensamiento convencional, aquellos que pertenecemos a las comunidades académica y científica tenemos que repudiar abiertamente y condenar los esfuerzos por silenciar a los escépticos del calentamiento global. Especialmente a la luz de las crecientes pruebas de que las emisiones de CO2 tienen poco o nada que ver con el cambio climático.

© Creators Syndicate, inc.

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