Por José Carlos Rodríguez
Libertad Digital se reunió con Christopher DeMuth, el Presidente de la American Enterprise Institute, un reputado think tank estadounidense. DeMuth se entrevistó con el periódico antes de la conferencia que pronunció en la Fundación FAES, titulada El futuro de la revolución: desde la revolución a las instituciones. Christopher Demuth destacó durante su intervención que “la libertad debería ser el centro neurálgico de la política exterior”, cuyo primer objetivo ha de ser acabar con las redes terroristas y con las dictaduras teocráticas. Esta es la conversación íntegra con el responsable del AEI:
Si tuviera que presentar al público español al American Enterprise Institute, ¿qué palabras elegiría?Es un gran instituto, privado y no partidista, dedicado a la investigación de todos los aspectos de las políticas del gobierno: asuntos sociales, estado de bienestar, política exterior estadounidense... Somos investigadores, que estudiamos políticas impositivas, del Estado de Bienestar, de relaciones internacionales, e imagino que somos más conocidos fuera de nuestras fronteras por nuestra implicación en la política de la Administración Bush en Oriente Medio. En este tiempo también hemos realizado esfuerzos en China y en Corea del Norte, en la reforma de la Seguridad Social, en la reforma electoral estadounidense, y en múltiples otros aspectos.
¿Tienen pensado tener una rama en Europa?
No. Tenemos un programa llamado La Nueva Iniciativa Atlántica (The New Atlantic Initiative) que tiene por objetivo mantener el diálogo a través del Atlántico, para forjar relaciones entre líderes intelectuales y políticos de Europa y los Estados Unidos. Y tenemos muchas asociaciones afiliadas; tenemos mucha gente cercana a FAES, aquí en Madrid, además de varias organizaciones en Lisboa, París... Especialmente en la Europa del Este, donde han emergido think tanks; quizá una o dos personas trabajando en una oficina perdida. Pero hay muchos think tanks allí. También ofrecemos conferencias en toda Europa, o contamos con gente como José María Aznar, que habló recientemente en la AEI.
Los Think Tanks tienen una gran influencia en la política estadounidense, pero no tanto en la europea. ¿Cree que eso va a cambiar?
Eso está cambiando. De forma creciente, el desarrollo de las ideas se ha movido en los Estados Unidos de los partidos políticos a los think tanks. Mientras que en Europa es algo diferente, porque la formación de los más jóvenes tiene lugar, principalmente, dentro de las oficinas y ramas del Gobierno. Por ejemplo en el ámbito diplomático. Muchos de los jóvenes con una mayor formación deciden ir al ámbito diplomático. Lo hacen en mayor medida que en nuestro país, donde los mismos jóvenes se convertirían en abogados. De modo que ciertas diferencias en la política y en la estructura del gobierno en Europa han retrasado este desarrollo. Pero son las ideas las que dirigen la política y por tanto el papel de este tipo de organizaciones está llamado a crecer en Europa.
¿Qué piensa del plan de George W. Bush de reformar la Seguridad Social?
Creo que es un buen plan. Es un plan necesario desde hace mucho tiempo, en el sentido de que veinte años antes hubiera sido mucho más fácil. Los baby boomers, a los que pertenezco en su primera ola, comienzan a retirarse en siete años, por lo que la transición va a resultar algo más complicada que lo que hubiera sido antes. La demografía de las economías avanzadas, que ha cambiado, hace que no vayamos a ser capaces de proveer de fondos nuestros programas de pensiones en el futuro, como lo hemos hecho en el pasado. Es decir, no podremos continuar haciendo imposiciones sobre los trabajadores de hoy para pagar a los que se retiran del mercado laboral. Cuando comenzó la Seguridad Social había 18 trabajadores por cada jubilado. Hoy hay tres trabajadores por cada jubilado.
De modo que necesitamos movernos hacia un sistema en el que los ahorros de cada uno, adquiridos a lo largo de su vida laboral, sirvan para sustentar sus ingresos cuando se retira. Creo que no hay mucha controversia al respecto. La parte más controvertida, pero para mí la clave de un sistema sano de pensiones para el futuro, es que estas cuentas deberían ser propiedad de los individuos y no del Gobierno. Esta propiedad personal ofrece muchos beneficios. Por ejemplo, el sistema de Seguridad Social consiste en un pago anual, por lo que la gente que no vive hasta la edad de retiro, o que muere pronto, no recibe tanto como los que viven más años. Si el sistema de retiro es propiedad del individuo, se convierte en un activo real, que podrá pasar a su familia. Sabemos del valor que tiene poseer un activo personalmente, en lugar de contar con una promesa del Gobierno.
Se ha hecho un mundo de los riesgos de la inversión en bolsa y todo eso. Pero son asuntos incidentales. Si por ejemplo, las cuentas privadas consistieran en inversiones en bonos del Estado, sería la deuda del Gobierno la que estaría financiando las cuentas privadas de la seguridad social, que, simplemente, serían propiedad de los individuos. Y tendrían un riesgo realmente bajo. No tendrían la rentabilidad que ofrece el mercado de la bolsa, es cierto, pero todavía harán funcionar el sistema de pensiones en el futuro, así que muchas de estos cuestionamientos de las cuentas privadas son claramente secundarias. La cuestión más importante consiste en proveer de fondos al sistema y en beneficiarse de las ventajas de tener cuentas en manos privadas en lugar de contar con un sistema en manos del gobierno. Creo que serán muy atractivas al gran espectro de la población americana y no sólo a los entusiastas pro-mercado del American Enterprise Institute.
Pero un informe de Rasmussen muestra que el respaldo de la gente por el programa es débil. ¿Cree que Bush podrá llevarlo a cabo?
Soy muy escéptico sobre las encuestas que se refieren al apoyo de la gente a determinadas políticas. El sistema de Seguridad Social está imbuido en nuestra cultura y es una parte importante de nuestro contrato social. No obstante, hay dos componentes esenciales de esta propuesta que hay que entender. El número uno es que un contrato social no es un contrato legal. Y en segundo lugar, que esta es una cuestión de elección. No tienes porqué hacerlo. Si quieres seguir ligado al viejo programa, a las viejas promesas y beneficios, puedes hacerlo. Pero quien de hecho prefiera ser propietario de su retiro debería tener esa opción también. Creo que esos dos elementos de la propuesta serán esenciales para su éxito.
Si se consigue la Sociedad de Propietarios, como pretende George W. Bush ¿cambiará la agenda política?
Hay mucha esperanza, entre la gente de mi misma visión política, en que ese sea el caso. Pero he de decir que todavía está por ver. Todavía es una conjetura. Estados Unidos es ya un país individualista, autodependiente. Hay más de un millón de estadounidenses que poseen acciones en la bolsa. Eso no quiere decir que ellos se dediquen diariamente a mover sus valores. Cuentan con planes de retiro o sociedades de ahorro que hacen esa labor. Como media, los ahorros para el retiro de los estadounidenses son menos de la mitad de sus ingresos cuando se retiran. La mitad de aquello de lo que la gente vive consiste en lo que han acumulado en sus ahorros. Por ejemplo, cuentan con su casa. Es muy típico que una familia tenga una casa grande, pero que una vez los hijos han abandonado el hogar la vendan para adquirir un apartamento. Así, les resta algo de dinero con el que seguir adelante. De modo que los americanos son muy familiares con los fundamentos de la propiedad. Y creo que eso se ve en nuestra política.
En este momento, Chris DeMuth, como un auténtico experto en regulaciones y en políticas de medio ambiente, expuso a Libertad Digital su opinión sobre el Protocolo de Kioto.
¿Qué efectos tendrá el protocolo de Kioto? 

Tenemos una idea bastante clara de cuáles serán sus efectos. El protocolo de Kioto, si se firma por todos los países, si se lleva a cabo por completo como se prevé, y si las asunciones sobre las que está ideado el protocolo son ciertas, (es decir, la medida en que la tierra se está calentando y la medida en que tal calentamiento es el resultado de la industrialización y de las actividades del hombre), si todo ello tuviera lugar y fuera cierto, el protocolo de Kioto tendría un efecto trivial. Las proyecciones de los propios proponentes de Kioto son que de mantenerse todo lo antedicho, en cien años el calentamiento global se retrasaría en tres o cuatro años. De modo que es un programa fantásticamente caro y risiblemente inefectivo, a la luz de quienes lo proponen. Por lo que se refiere a los costes, la mayoría de los estudios dedicados al tema muestran que se produciría una desaceleración en el crecimiento económico en Europa y los Estados Unidos de varios puntos porcentuales.
Si los beneficios son tan magros y los costes tan enormes, ¿Cuál es la razón detrás de la decisión de varios gobiernos de firmar el tratado?
Por un lado hay muchas implicaciones relacionadas con los beneficios de determinadas empresas y sectores, que se beneficiarían con el tratado. Por otro lado vemos una nueva expresión de la mentalidad anticapitalista. También diré que, en mi opinión, es un ejemplo conspicuo de cómo funcionan los gobiernos basados en regímenes parlamentarios en la actualidad. Yo recuerdo que, cuando fue elegida la Administración Bush, en 2000, estaba al frente de la política medioambiental de la campaña de George W. Bush. Cuando visitamos Japón, nos encontramos con los representantes del ministerio de medioambiente, que estaban muy disgustados con la decisión de Bush de no firmar el protocolo de Kioto. Yo les expliqué con gran grado de detalle todas las razones que nos asistían; porqué estábamos en contra; porqué seguiríamos estando en contra en el futuro. He de decir que la conversación no consistió en el toma y daca que uno esperaría. No nos encontramos con la reciprocidad que deseábamos. Nada que ver con los seminarios que organiza la AIE, donde las cuestiones se discuten normalmente. Con bastante prontitud comprobamos cómo los ánimos se iban calentando, por la otra parte.
Pero tan pronto como la reunión se acabó, gente de los ministerios de finanzas, de exteriores, de comercio, se me acercaba y me decía “gracias a Dios”. Eran sus colegas, los miembros del mismo gobierno y me estaban dando las gracias por explicar cosas razonables a sus colegas del ministerio de medio ambiente. Desde luego, el Gobierno americano tiene sus fallas y sus errores, pero nunca verás algo como eso. Y yo creo que esta clara diferenciación que ves en las propuestas en los gobiernos de base parlamentaria es en parte responsable de esta situación. Por otro lado, muchos primeros ministros ven que esto es una especie de regalo para el electorado ecologista. Pero dudan de que el tratado vaya a llegar muy lejos.
Hablando de movimientos anticapitalistas. ¿Cree que el movimiento anti globalización puede detener o condicionar la globalización?
Creo que el poder de la globalización es más bien irresistible, así que diría “no”, excepto en la medida en que el movimiento sea capaz de alcanzar cuotas de poder real en organizaciones multinacionales.
Como por ejemplo ¿La ONU?
Como por ejemplo la ONU. Tendrán influencia, si la ONU es capaz, ella u otras organizaciones, de retrasar, de hacer más lento el proceso de liberalización del comercio mundial. Si son capaces de convencer a la gente de que la globalización es una verdadera amenaza para las oportunidades para los pobres del tercer mundo y para las culturas locales. Creo que su visión de esos temas son radicalmente partidistas. Hay que tener en cuenta que el progreso económico es la clave para poder enfrentarnos a problemas como el calentamiento global. Ya que, aunque somos ricos ahora, en veinte o treinta años seremos mucho más ricos. Y lo seremos lo suficiente como para poder enfrentarnos a los problemas que puedan surgir como consecuencia del calentamiento del planeta. Podremos transformarnos en una economía basada en el hidrógeno, reduciendo sobremanera las emisiones de dióxido de carbono. Por lo que se refiere a la influencias de las multinacionales, al fin y al cabo, McDonalds sólo se dedica a vender hamburguesas. Difícilmente podría convertirse en una amenaza a las culturas locales. Es muy diferente en el caso de las Naciones Unidas. Estas organizaciones gubernamentales tienen un poder real.
Por otro lado yo creo que, en la medida en que el comercio, dado que es realmente transnacional, puede crecer en áreas con buenas políticas y retraerse en áreas donde se practican políticas no apropiadas, no es sólo bueno para el desarrollo económico, sino que es bueno para que haya políticas más honestas y sensibles.
DeMuth: "Creo que es una decisión profundamente lamentable, desafortunada"
¿Qué está en juego en Irak?
Lo que está en juego en Irak es el futuro de Oriente Medio. Los iraquíes van a conseguirlo. Traerá trabajo, traerá esfuerzo, pero la aparición de libertades civiles, derechos de las mujeres, de tolerancia religiosa, y la misma posibilidad de que la gente tenga algo que decir en el destino de su gobierno es algo que está sacudiendo todo el mundo islámico. Creo que es lo que está ocurriendo en el Líbano, lo que espero que ocurra en Siria, lo que está ocurriendo entre los palestinos. En el caso de los países del golfo la cuestión es más compleja. Es distinta, porque los Estados no dependen de sus ciudadanos para sostenerse, dependen del subsuelo.
Sin embargo, lo más importante es Irán. Irán es una de las más grandes civilizaciones de todas las que hay sobre la tierra. En estos momentos está en las garras de una horrible teocracia. Pero si los iraníes ven que sus vecinos de al lado han sido capaces de crear una sociedad en la que los chiítas pueden practicar su religión en libertad, se preguntarán “Porqué no podemos nosotros vivir en el mismo estado de civilización?”. De modo que los días de la teocracia han pasado, a no ser que sean capaces de adquirir armas nucleares antes de que surja la inquietud por parte de la juventud demandando un cambio sea capaz de enmendar la situación actual.
¿Cómo tenemos que luchar contra el terrorismo?
El primer paso en la lucha contra el terrorismo es encontrarles, y encerrarles o matarles. Por supuesto, es una tarea difícil y complicada. Pero se han hecho enormes progresos. Se han desmantelado los campos de entrenamiento de Al-Qaeda, así como su capacidad de recrutar a jóvenes se ha disminuido. Pero si uno cree, como yo, que la fuerza esencial, el ánimo de los terroristas radicales islámicos son los valores sin esperanza de las sociedades islámicas más desfavorecidas, más el hecho de que estén atrapadas por dictaduras teocráticas, creo que la clave a largo plazo es la esperanza que supone vivir en una sociedad más libre.
José Luis Rodríguez Zapatero ha propuesto una “alianza de civilizaciones”. ¿Qué opinión tiene de ello?
Creo que el principal reto al que nos enfrentamos es la extensión de la democracia y de las libertades. Creo que la clave para el futuro consiste en crear, no sé si estas son las palabras adecuadas, una “cultura global” de libertad. No se trata tanto de los detalles del libre mercado o de este o aquél sistema electoral. Es más el desarrollo de valores civilizados, que den un sentido de progreso. Que ofrezcan la idea de que, no importa cuán fuertemente esté concernido por mi religión, credo o visiones políticas, yo no tengo el monopolio de la búsqueda de la verdad; que tú tampoco tienes el monopolio de la búsqueda de la verdad. Es una empresa colectiva, en la que se respetan las visiones de los demás. Si Rodríguez Zapatero tiene una visión que coincide con esto, estoy de acuerdo.
¿Qué opinión tiene de la decisión del gobierno español de retirarse de Iraq y de invitar a otros gobiernos a hacer lo mismo?
Creo que es una decisión profundamente lamentable, desafortunada, y que fue un verdadero golpe para los esfuerzos de las naciones que formaban parte de la coalición internacional para mantener las libertades en Irak.
¿Cree que George W. Bush adoptará un esquema impositivo de tipo marginal único?
No. Creo que él se moverá hacia un sistema que imponga el consumo, más que el ingreso. Nuestro sistema impositivo tiende a penalizar a la gente que ahorra por un conjunto de razones. Creo que nosotros nos moveremos hacia una imposición sobre el consumo y que saldremos, en alguna medida, de nuestra imposición punitiva y excesiva sobre el capital. Y creo que se hará más plano el grado de progresividad del impuesto en alguna medida. Pero tampoco demasiado. De modo que si hablamos de imposición sobre el consumo, reducción de la doble imposición sobre el capital y la consecución de una tasa marginal única, creo que las reformas de Bush irán más en los dos primeros caminos y menos en el tercero. Mejorará en el acercamiento a un sistema más proporcional, pero aún habrá una medida importante de progresividad.
Yo mismo estoy a favor de un impuesto con tasa única. Pero del mismo modo creo que la mayoría de los americanos están a favor de alguna medida de progresividad. Por cierto, que todos los proponentes del impuesto de tasa única piden que haya un mínimo exento substancial, de modo que nadie está proponiendo que alguien que trabaja aparcando coches en un garaje pague proporcionalmente lo mismo que Bill Gates. De hecho la mitad de las familias en los Estados Unidos no pagan el impuesto sobre la renta.
¿Qué opinión tiene de la adopción de una Constitución para Europa?
Soy uno de esos americanos que se siente un poco incómodo dando consejo a los demás en asuntos de tal gravedad como la adopción de una Constitución. De todos modos, en quinientas páginas es muy fácil encontrar cosas que criticar. Decir que la educación para adultos es un derecho fundamental parece algo tonto. Es decir, equivalente a la libertad de expresión, por ejemplo. Lo que creo que es apropiado decir para un estadounidense o para cualquiera es que hay mucho por lo que preocuparse por la centralización del poder en Bruselas.
La estructura política de Europa tiene muchas ventajas. Yo citaría el reconocimiento mutuo. Ojalá hubiera más políticas de reconocimiento mutuo entre los Estados de mi país. Pero el esfuerzo de homogeneizar me parece una amenaza para el crecimiento. Si se fija en lo que ha hecho Irlanda en los últimos quince años reduciendo los impuestos... Los principales beneficiarios han sido los trabajadores, dado que el extraordinario incremento en la inversión ha aumentado sobremanera la productividad del trabajo, y si se fija en cuál era la renta media en Irlanda hace sólo quince años y ahora, el cambio ha sido ciertamente notable. España se ha beneficiado con resultados positivos similares gracias a una rebaja de los impuestos en 1998, que han producido beneficios muy substanciales para la población española.
El Gobierno de Bruselas, que está eliminando la competición impositiva está, como por ejemplo en la semana pasada, dando pasos para eliminar la competencia en servicios más allá de las fronteras nacionales. Creíamos que estaban creando un mercado, y veo que están segmentando el mercado. Creo que eso es motivo de preocupación. La centralización de poder es algo de lo que deberían sentirse escépticos los amantes de la libertad. Más allá de los detalles de la Constitución Europea, la cuestión es si los poderes discrecionales de Bruselas se están utilizando para paralizar políticas productivas a nivel nacional o para hacer lo que el Tratado de Roma originalmente trataba de hacer, que era crear un mercado en completa libertad para todos los europeos.
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