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Hay muchas razones para criticar la resolución 1701 sobre el alto el fuego en el Líbano y aún más para rechazar el despliegue de refuerzo de la misión de la ONU en la zona, la desdichada UNIFIL. España no debería participar en ella si no se cambia su naturaleza, de observación, y misión, el embargo de armas a Hezbolá. Como el raid de comandos lanzado antes de ayer por Israel en el valle de la Bekka ha demostrado, ningún despliegue que no selle la frontera con Siria impedirá que el suministro de armas iraníes a través de Siria continúe a gusto de Teherán, el proveedor, y Hezbolá, el consumidor.
La única misión posible para un despliegue internacional es y debe ser el desarme de Hezbolá, algo que no está sobre la mesa porque no se quiere o porque se teme el coste humano de imponerlo. Pero si uno tiene miedo, mejor que no se adentre en aventuras militares más que dudosas.
Sólo hay una razón por la que se pudiera apoyar la iniciativa de nuestro sonriente presidente de desplegar entre 700 y 1.300 soldados españoles en el sur del Líbano: que ese despliegue sea su tumba política.
No se trata de una misión humanitaria ni de pacífica interposición ni está aceptada de verdad por las partes. Y aunque Rodríguez Zapatero sea admirado por los líderes demagógicos de Hezbolá, no le van a respetar nada cuando decidan volver a la acción. A Francia le volaron una cincuentena de soldados en el 83 y a los americanos casi trescientos marines. Casi tantos como cascos azules de la ONU sirviendo en UNIFIL.
Si a ZP el beatífico y pacífico soporte de las Naciones Unidas le envían a casa 50 o 300 bolsas con otros tantos cadáveres de jóvenes españoles sería su final político, por haber arriesgado sus vidas en una misión inútil en la que la participación española estaba diseñada para su mayor gloria y fotogenia personal. Con muertos españoles y un PP actuando como el PSOE cuando éste estaba en la oposición, bastaría para ver su final. Claro que el PP no es como el PSOE ni lo puede ser y, en lugar de culpar a ZP como éste hizo por ejemplo tras el 11-M con Aznar, se uniría en una piña con el gobierno por el bien de España y en defensa de sus militares.
Al menos eso lo pueden tener claro los miembros de las Fuerzas Armadas. Sólo es el gobierno socialista y Rodríguez Zapatero quienes juegan caprichosamente con sus vidas. Y si el PP apoya el despliegue en el Líbano debe ser por otras razones que, aunque equivocadas, no son tan mezquinas.
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