- La mujer de Carmelo González presenta una demanda de divorcio por "utilizar" a sus hijos
- "Los pisos podrían bajar hasta un 40% de mantenerse el actual coste hipotecario"
- La crisis da la vuelta a las encuestas y aúpa al PP por encima del PSOE
- Defensa confunde un avión Harrier con un F18 en su última campaña promocional
- Inglaterra se niega a jugar en el Bernabéu por miedo a ataques racistas
- Una funcionaria de Interior colaboró en la fuga de Rodríguez Menéndez
- La ausencia de Zapatero, "muy comentada" en la recepción de los Reyes tras el desfile
- Juan Carlos Girauta: El coñazo
- Un juzgado investiga un presunto delito de prevaricación de Tomás Gómez
- La Generalidad y una nieta de Companys piden la reparación de la figura del ex dirigente
- Inglaterra se niega a jugar en el Bernabéu por miedo a ataques racistas
- González Pons cree que Rajoy hizo su comentario "como padre de familia"
- La mujer de Carmelo González presenta una demanda de divorcio por "utilizar" a sus hijos
- Sanz tilda de "argucia política" del PP las críticas que le acusan de "traicionar" el pacto
- Rajoy dice que Rodríguez Zapatero le va "a informar, en absoluto a consultar"
- Zapatero deja la puerta abierta para que el Estado compre acciones de la banca
- "Los pisos podrían bajar hasta un 40% de mantenerse el actual coste hipotecario"
- La Generalidad y una nieta de Companys piden la reparación de la figura del ex dirigente
- La crisis da la vuelta a las encuestas y aúpa al PP por encima del PSOE
- Blanco, sobre Rajoy: "Ahora ya sabemos que sus sentimientos son de quita y pon"
La policía desinfectó el pasado miércoles una casa abandonada en la Plaza de la Reina de Valencia. Ya no la habita el "centro social ocupado Malas Pulgas". Al grito de "Habéis movido ficha... venganza", que aún se puede leer en la pared, los okupas han dado muestras de lo que la Trujillo llama "otro estilo de vida", quemando coches por docenas y atemorizando a barrios enteros. Incapaces de juntar más de diez palabras con algún sentido, han impreso tres en una pared que expresa el sentimiento que mueve a estos jóvenes a actuar como lo hacen: "Vive y odia".
El odio es el sentido del movimiento okupa. No entienden en qué consiste y cómo funciona la sociedad libre y no aceptan todo aquello que hacemos los demás para salir adelante. Levantarse pronto todos los días, llevar un aspecto aseado y agradable, estudiar si estás en la edad de hacerlo, trabajar y ahorrar, llevar una vida (más o menos) ordenada, fijar objetivos para el futuro...
No. Ellos se creen con el derecho a tener lo que desean, pero no aceptan sacrificarse y trabajar para conseguirlo. Y lo toman por la fuerza. Odian la sociedad porque les fuerza a tener unas responsabilidades que no quieren aceptar. Están en la adolescencia permanente que caracteriza a todo progre. Pero éstos no leen con fruición un artículo en El País sobre el último jirón de violencia en Chiapas, o una reunión de movimientos terroristas en Porto Alegre, fantaseando con la revolución pendiente mientras llevan la vida que dicen aborrecer. No son, por tanto, el típico progre, sino que tiran por la calle del medio y parasitan la propiedad de cualquier vecino.
La izquierda siempre ha tenido fascinación por todos los comportamientos antisociales, y los ha justificado (la culpa es de la sociedad, ya sabe). Pero siente especial aprecio por los okupas, siempre que sea la casa de otro y no la suya la que vampiricen. Su alternativa a la sociedad libre se desmoronó a una velocidad espectacular, y la izquierda sigue sonada, aturdida, sin dar con otro modelo que oponer al capitalismo. Lo único que mantiene es el odio, otra vez el odio, por las sociedades abiertas y por todo lo que huela a Occidente, así que se apunta, desde el Islam a los antiglobalización o los okupas a todo lo que se opongan a ellas.
Como cada vez somos más ricos, nos podemos permitir más parásitos, de modo que o se toma el asunto en serio o este movimiento irá a más. El Estado, si tiene alguna justificación, es la de defender la vida y la propiedad de los ciudadanos, y cuando falla, el ciudadano tiene todo el derecho a recurrir a los medios necesarios para recuperar lo que le pertenece. Ya han surgido iniciativas privadas que suplen, una vez más, el hueco creado por la ineficacia estatal, y que se encargan de desalojar los pisos. Seguro que contra ellas no habrá la comprensión que desbordan ciertos políticos hacia quienes ocupan lo ajeno.
José Carlos Rodríguez es miembro del Instituto Juan de Mariana
Enamórate
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Cursos y masters

