- Rodolfo Chikilicuatre se despide para siempre con la firma de su "acta de defunción"
- El diario Segre rectifica y pide disculpas por la viñeta contra la AVT y Losantos
- Pío Moa: El fariseísmo de Prada
- Casas aconsejó a la abogada ahora en prisión: "Avísame si esto llega al Constitucional"
- Juan Carlos Girauta: Federico y las sensibilidades
- Simulador de Hacienda para calcular en cuánto se quedan los 400 euros de Solbes
- Sebastián afirma que la luz subirá entre el 5 y el 6 por ciento a partir de julio
- EDITORIAL: Ofensiva contra la libertad de expresión
- Telefónica anuncia un acuerdo con Apple para vender el iPhone
- Irak, la nueva misión de paz para el Ministerio de Defensa
- Rosa Díez defiende el castellano entre abucheos del resto de diputados
- "Gallardón quería demostrar que el poder político está por encima del poder de la crítica"
- El PSOE de Toledo pagó un concierto de Ana Belén con fondos destinados al Tercer Mundo
- Arístegui retrata al PP como un partido falto de libertad y sin "proyecto claro de España"
- Zapatero apela al "espíritu de trabajadores y empresarios" como solución a la crisis
- El diario Segre rectifica y pide disculpas por la viñeta contra la AVT y Losantos
- De la Vega hurga en la crisis del PP: "Para discrepancias en el País Vasco, las suyas"
- Ana Obregón pide el secuestro judicial de la última publicación de Interviú
- Casas aconsejó a la abogada ahora en prisión: "Avísame si esto llega al Constitucional"
- Sebastián afirma que la luz subirá entre el 5 y el 6 por ciento a partir de julio
Tal como musitó Sor Aya, no era el día de andar haciendo reproches. Por el contrario, era el día de hacer algo útil. Políticamente útil, se entiende. Y es que fue el día en que al Partido Popular le cupo revocar la resolución más ignominiosa de la historia del Parlamento español. Pues ni la mayoría socialista que hasta nueva orden comprende las razones de De Juana Chaos, ni las minorías nacionalistas que, simplemente, las comparten, hubieran reunido la vergüenza torera necesaria para oponerse a la derogación de esa muy vigente patente de corso emanada de las Cortes que legitima a la ETA como interlocutor político del Estado. Pero, qué le vamos a hacer, Sor Aya no estaba ni para hacer reproches, ni para impulsar resoluciones, ni mucho menos para meterse en políticas. Ya se sabe, el gallego y su cuadrilla no hacen política con las grandes cuestiones de Estado. Hasta ahí podríamos llegar. Eso sería incurrir en las malas artes de aquel viejo partido de Zaplana y Acebes, el de Aznar por más señas. Y eso, nunca.
No. El gallego y su cuadrilla son gentes serias, y no han instalado sus reales en el Ministerio de la Oposición con tal de hacerle un feo a quien nunca ha desmentido que Otegi sea un hombre de paz. No, no. Lo suyo es otra cosa. Tomarle el pelo a Maria San Gil, por ejemplo. O por más ejemplo, a San Gil y a aquellos cuatro millones de lilas que firmaron un papel contra ese Estatut que por nada del mundo se podría mentar durante la campaña electoral. O por recontraejemplo, a San Gil y a los diez millones y pico que votaron al Partido Popular no para que la niña nos aprenda el inglés, sino porque creen firmemente que la soberanía de la Nación debe ser una, única e indivisible. Los mismos diez millones y pico que saben, señorito Arenas, que con las cosas de comer no se juega. Igual que saben, company Camps, que la cláusula España es la única que el Partido Popular habría de promover en las reformas de los estatutos de autonomía.
No, no era el día para andar haciendo reproches. Al contrario. Era el día para hacer algo útil. Funcionarialmente útil, entendía Sor Aya. Y es que era su día. El gran día señalado para demostrarles a los del cordón sanitario que, al fin, el PP ha caído de bruces dentro del redil de la España plural.
Enamórate
Los enigmas del 11M
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Cursos y masters

