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BASURA SELECTA
El noviazgo de Camilo Sesto
Nueve meses después de haber pasado por el quirófano para someterse a una delicada intervención de trasplante de hígado, Camilo Sesto ha recibido en su mansión de Torredolones a la inefable Nieves Herrero, reportera ahora de la revista "Semana". Lucas Soler

Nadie mejor que la Herrero para reflexionar en voz alta sobre lo divino y lo humano con un personaje tan singular. La entrevista de Nieves es una curiosa combinación de morboso parte médico sobre las dolencias hepáticas del cantante, lacrimógeno canto a la resurrección, emotivo repaso biográfico y publirreportaje, puesto que Camilo Sesto está a punto de lanzar al mercado un nuevo disco tras haber estado varios años sin deleitar a su público con sus agudos gorgoritos.

En al entrevista, el cantante de Alcoy confiesa que, tras superar el delicado trasplante de hígado, se ha convertido en el novio de la vida. Es decir, todo lo contrario que los legionarios españoles. Con semejante declaración tan poética también ha querido decir que no tiene pareja y tampoco muchas ganas de encontrar a su media naranja. Como bien sabrá el lector, la vida sentimental de Camilo Sesto siempre ha sido un tanto confusa, pese a la interminable lista de novias y amantes supuestas, entre las que figuran las actrices Marcia Bell, Blanca Estrada, Andrea Bronston y Maribel Martín, además de otras señoritas menos ilustres. Lo único claro es que sigue ejerciendo de padre soltero de un mozo de dieciocho, que ha demostrado una paciencia infinita a la hora de sobrellevar las excentricidades de su progenitor. Porque el intérprete de temas tan representativos de los años setenta como "Melina", "Fresas salvajes", "Algo de mi", "Jamás" o "Amor y amar" siempre ha sido un histrión desmedido. Hace unos años, cuando vivía retirado en Miami, el cantante se prestó durante varios meses a dejarse tomar el pelo por Javier Cárdenas en el programa de humor y fútbol "Força Barça", que dirigía Alfonso Arús en el canal autonómico catalán.

En aquel espacio, precursor en España en la promoción pública de personajes bizarros y extravagantes, Camilo Sesto se situaba voluntariamente al mismo nivel de disparatada excentricidad de los boxeadores Perico Fernández y Poli Díaz, el padre de Paquirri o el iluminado alienígena Carlos Jesús, hablando de su obra como pintor abstracto o cantando a grito pelado sin que nadie se lo pidiese. Sus dislates bufonescos tuvieron tanto éxito que Arús creó la sección "Força Camilo". Por fortuna, el cantante debió darse cuenta de que ejercer de atracción de feria no era lo más conveniente para promocionar su carrera y decidió no seguir concediendo entrevistas a Javier Cárdenas.

Aunque para muchos no sea más que una vieja gloria de la canción melódica, Camilo Sesto mantiene el empeño en proseguir con su carrera artística y aún conserva la esperanza de poder estrenar algún día el ambicioso musical "El fantasma de la Opera". Quiere volver a pisar los escenarios, como ya lo hizo hace veinticinco años con la adaptación española del musical "Jesucristo Superstar". Sin duda, lo suyo es encarnar a personajes míticos y atormentados, que le permitan pasearse por todas las escalas del pentagrama. Puede estar un tanto amojamado después de tantos retoques de bisturí, pero no ha perdido sus prodigiosas cualidades vocales ni su desparpajo escénico.

Por su aportación a la música popular española, Camilo Sesto tiene bien merecido una de esas campañas de reivindicación que de vez en cuando se inventan las discográficas. Hace un par de años, su casa de discos lo intentó lanzando un doble compacto con sus grandes éxitos, pero la operación no tuvo demasiado éxito. Si los adictos a la nostalgia más "kitsch" recuperan a Raphael, María Jiménez o El Fary, también deberían hacer un esfuerzo por rendir homenaje a una estrella tan radiante como Camilo Sesto. Pese a su falta de ironía y su exceso de almíbar, la entrevista de Nieves Herrero podría ser un buen comienzo, pero aún le falta el apoyo de los suplementos musicales o culturales de los grandes periódicos. Con un par de entrevistas disparatadas, el cantante podría recuperar la fama extraviada y asumir así su condición de icono de la cultura pop española.