
"El tumor engaña al organismo al hacerle creer que es tejido sano". Explica Melody Swartz, directora del estudio realizado en Suiza y publicado en la revista "Science".
Los tumores crean un microambiente tolerante y evitan el ataque del sistema inmune, al imitar características clave de los nódulos linfáticos.
El equipo concentró sus esfuerzos en observar como se "disfrazaba": los nódulos linfáticos -grupos de células que se encuentran en todo el cuerpo- crean proteínas para atraer a las células que coordinan la respuesta inmune del cuerpo.
Pues bien, algunos tumores son capaces de segregar esa misma proteína y transforman su capa externa en un tejido muy similar al de los nódulos linfáticos. Esta capa externa entonces, atrae a las mismas células y reprograma su respuesta inmune. ¿Qué consigue? reconocer al tumor como "amigo" y no "enemigo", lo que permite que el tumor siga sin ser detectado.
El estudio pude inaugurar nuevas áreas de trabajo centradas en la investigación del cáncer.