
Estas recomendaciones son:
- Beber al menos 2,5 litros de líquidos diarios.
- Aumentar estas cantidades, complementándolas con una mayor ingesta de líquidos si se realiza actividades y esfuerzos físicos notables.
- No exponerse al sol innecesariamente, ni realizar ejercicio físico en las horas centrales del día.
- Atención a la reposición de líquidos tras la práctica de deportes o intensa actividad; la desaparición de la sed no significa que se haya logrado el nivel óptimo de hidratación.
- Llevar ropa fresca y poco ajustada para una menor sudoración
- No incorporar el consumo de bebidas alcohólicas para la recuperación.
- Los niños son muy vulnerables a la acción del calor. Hay que aconsejarles beber agua, zumos y bebidas en abundancia.
- Las personas mayores también constituyen un grupo especialmente sensible a los efectos del calor. Controle que repongan frecuentemente líquidos. Con la edad pueden perder el mecanismo de la detección e identificación de la sed y, además, la toma de medicamentos hace muy recomendable vigilar una correcta hidratación.